Éste es el blog personal de Alberto Bovino.
Las notas no son escritas en calidad de miembro de ninguna institución, estudio jurídico o universidad, y expresan nuestras opiniones personales.
Las entradas son de exclusiva responsabilidad de quienes la firman.
¿Cómo se conecta la forma de vestir de jueces y abogados con
a) que estamos decidiendo sobre las cuestiones más importantes de la vida de
nuestros conciudadanos?
b) que tenemos la llave para el ejercicio de la fuerza del estado sobre ellos?
c) que sin lograr respeto no tenemos ni la bolsa ni la espada para hacer
cumplir las sentencias?
d) que ante nuestros clientes somos auxiliares de la justicia y ante la
justicia somos defensores de nuestros clientes y que esa posición de
independencia es muy difícil de sostener pero absolutamente necesaria además de
una obligación ética y legal y que tal vez precise de "máscaras" para
poder asumirla?
e) que la banalización de la forma en que nos presentamos, la familiaridad
guaranga de las salas (?) de audiencias, la inexistencia de los jueces en ellas
muestra a los ciudadanos que el proceso es cualquier cosa menos una forma de
considerar seriamente su conflicto?
f) la necesidad de distancia para poder hacer lo que debemos hacer que no es
otra cosa que infligir dolor a una de las partes requiere de máscaras?
Man is least himself when he talks
in his own person. Give him a mask, and he will tell you the truth.
Tal vez con máscaras es más fácil hacer justicia, hacer lo que uno debe
hacer, tal vez con la banalidad familiar de los tribunales hoy lo único que
podemos decidir es "téngase presente para su oportunidad" porque nos
da tanto miedo hacer lo que debemos que lo evitamos haciéndolo menos ominoso de
lo que realmente es.
Insistir sólo en que la justicia debe ser empática con el dolor del otro
(que debe serlo) no significa que deba renunciar a hacer lo que debe, aunque
duela. Y tal vez la distancia que da la máscara, el traje, las formas, la
arquitectura, permita hacerlo, dignamente, pero hacerlo. Y no hacer esperar quince
años a la gente para malcobrar una indemnización.
Aquí una síntesis del debate sobre enseñanza del derecho del año anterior. Las entradas más llamativas de ese debate fueron a mi juicio, las siguientes:
Cuando llegue a viejo quiero que mis colegas me lo digan, sobre todo los más jóvenes. Quiero que me hagan recordar que yo militaba contra la permanencia en los lugares de poder y a favor del recambio generacional.
Quiero que me vuelvan a contar mis anécdotas de cuando despotricaba contra algunos viejos, los que no comían ni dejaban comer, como el proverbial perro del hortelano. En particular quiero que a los sesenta y cinco, si llego, y no a los setenta como reza ahora la increíble nueva regulación de la UBA, me sugieran apartarme y dejar el lugar y el sueldo a quienes están más capacitados para llevar adelante la institución y que deben gozar del lugar que merecen en el escalafón universitario para trabajar con alumnos que van a haber nacido hoy.
Quiero que si creen que merezco ser profesor consulto o emérito (cosa que no creo que suceda) que no me dejen dar clase solo, ocupando los lugares de los más jóvenes, y que de ninguna manera me paguen un sueldo utilizando partidas presupuestarias que deben ser asignadas a quienes dedican su vida productiva a ser profesores y profesoras y que están todavía pagando la vida familiar, con niños pequeños o simplemente sin la capacidad para vivir de jubilaciones o incluso rentas que yo espero poder cobrar dentro de veinte años.
Quiero que si encima soy funcionario público o peor aún, juez, que no me permitan tener más que una y sólo una dedicación simple hasta jubilarme y luego nada, que me obliguen a vivir de mi jubilación o a volver al mercado pero que me impidan ocupar lugares en la Universidad. Que si enloquezco y vuelvo a la profesión para vivir una vida más cómoda que me impidan cobrar sueldo, punto.
Ojalá me permitan seguir participando de seminarios, clases y debates, pero ojalá no duden en recordarme que pedí que me corrieran cuando sea el momento, que dije que nuestro país no puede continuar en esta guerra del cerdo inversa en la cual algunos viejos siguen negándose a morir y para eso impiden vivir a los más jóvenes.
Ojalá me recuerden que fui el que dije que nuestras mejores tradiciones mandan en primer lugar tener conciencia de que hay otros además de uno y que sólo sobre esa conciencia se crean comunidades en las que vale la pena vivir.
Hoy a la tarde nos reunimos Mariano Bertelotti, Cristian Penna, Luciana Pierbatistti, Josefina Minatta, Esteban Chervin, Mauro Lopardo, y otros jóvenes, con el Profesor Martín Böhmer. El video que reproducimos, en donde estamos haciendo bromas, no refleja para nada lo fructífera que resultó la promiscua reunión entre un PQDC, varios AQDC y demás siglas.
La reunión, que fue la concreción del proyecto explicado en un post anterior, nos asombró a todos, por la explosión de ideas que produjo, especialmente por parte de Martín. Parece que funciona eso de los Profesores Que dan Clase.
Estuvimos pensando si subir o no esta entrada, informando sobre algunas novedades y anticipos sobre el funcionamiento de este blog en 2010. Llegamos a la conclusión de que no, de que no valía la pena publicarlo, razón por la cual no entendemos qué hacemos un domingo a las 00:30 (lunes, en verdad) escribiendo esto. Pero aquí estamos.
¿QUIÉNES ESCRIBIMOS?
Este año sí tenemos novedades, pues se han incorporado como colaboradores estables el amigo Cristian Penna, de Operación Derecho, y el antisaludable Maxi Flammá, quien ya ha escrito en varias oportunidades aquí.También continuaremos con entradas escritas por invitadas o invitados, amigas y amigos que voluntariamente o a pedido nos acercan sus inquietudes, con los columnistas de siempre y muchas novedades (hasta estamos negociando el pase de un prestigioso bioquímico).
¿DE QUÉ ESCRIBIMOS?
Eso de que "escribimos" quizá sea un tanto exagerado... Lo cierto es que aquí no solo escribiremos, sino que además seguiremos utilizando los demás soportes que se pueda —teniendo en cuenta la disponibilidad de estos recursos, más el tiempo necesario para utilizarlos y, especialmente, para aprender cómo hacerlo—, es decir, seguiremos subiendo imágenes, audio, videos y también un poco de música.
Con la presencia del Sr. Flammá garantizamos la continuación de nuestra saga contra el "fascismo saludable". Cristian Penna aportará, entre otras cosas, sus conocimientos tecnológicos para continuar con la reproducción de videos tales como el de la clase-debate sobre "juicio abreviado" con Bruzzone. Su presencia también nos garantiza comentarios para el "Observatorio" de resoluciones judiciales y demases.
Como podrán imaginar, seguiremos con el debate sobre los ABOGADOS QUE DAN CLASE provocado por Martín Böhmer. Es más, conseguridad el debate continuará en las aulas de la Facu, aunque eso todavía está en pañales.
Y tenía un montón de ideas en la cabeza que han de estar en otra parte, pero que seguramente en algún momento aparecerán de vuelta. Nos vemos, y ahora sí, buen 2010 para todos.
UNA RECORRIDA AL TROTE SOBRE EL DEBATE DE LOS AQDC
Estuvimos revisando todas las entradas del debate sobre los AQDCs con sus comentarios, y realmente se han planteado allí muchísimas cuestiones que reclaman un debate necesario.
• A ese post respondí con un video provocando a Tomás (Soy un Abogado Que Da Clase), que recibió, vía correo electrónico, una magnífica respuesta de una lectora. El video fue reproducido nuevamente acompañado de esa respuesta (Flor de Comentario a "SOY UN ABOGADO QUE DA CLASE (AQDC)").
• Dos días más tarde se subió el post "Debate Contra los Abogados Que Dan Clase", en donde se agregaron aclaraciones de Böhmer, opiniones de varios lectores, y algunas aclaraciones terminológicas.
• EL mismo día subimos un post referido a los conflictos de intereses que se les podían presentar a los AQDC, comparándolos con los eventuales conflictos que nosotros podíamos tener por nuestros trabajo como editor ("¿Soy un editor que da clase?").
• Al día siguiente, 11/11, subimos varias opiniones emitidas como comentarios en un post aparte (Comentarios compiladitos). El mismo día subimos como post autónomo comentarios, opiniones y aclaraciones de Böhmer, Guariglia y Julio Rivera (h).
• Al mismo tiempo, nos llegó la información de que el 13 de noviembre de 2009, la CSJN había dictado una Acordada como si hubieran leído a Böhmer y demases, organizando las posibilidades de los jueces para dar clases.
• Después de hacerse esperar, el 18/11 apareció en escena, con un excelente post, Tomás Marino, uno de los padres de la criatura. Para complicar más las cosas, Ariel Dulitzky, desde Texas, incorporó un nuevo tema de debate al día siguiente.
• Tres días más tarde, Böhmer recurrió a un bonito poema para reforzar sus puntos de vista.
El 25 de noviembre, apareció Mirna Goransky, con una interesante y muy buena entrada que se centraba en un nuevo porblema, el sistema de designación de todos los seres posibles que damos clase (Una Fiscal Que No Da Más Clase).
• El 4 de diciembre, finalmente, se publicaron los resultados de la encuesta que se había hecho entre los lectores sobre sus preferencias respecto de qué tipo de profesores querían.
• Y, hasta el momento, podemos decir que el 19 de diciembre se publicó la última entrada de este debate, con el post Manuales, Böhmer y este AQDC.
Creo que es difícil hablar en general, por eso voy a hablar de la Argentina. Me parece que los manuales funcionaban cuando eran el penúltimo eslabón de una cadena que comenzaba con la práctica más o menos compartida de un derecho creado de acuerdo a la ideología formalista de la codificación. Una vez que el Código disciplinó la práctica a través de varios años de imposición jurisprudencial y de la reforma de la enseñanza del derecho en 1874, la doctrina se tomó casi cincuenta años para atreverse a escribir el primer tratado. Los manuales vienen después, como una forma de enseñar ese derecho destilado y compartido a través de los años.
Desde la aparición de la democracia constitucional y, con ella, de la globalización y el pluralismo de fuentes, la actitud francamente activista de los tribunales y algunos otros rasgos novedosos de nuestro sistema nos encontramos en un momento de transición.
En momentos como este los manuales, llamados a destilar una práctica ya hecha coherente por los abogados y los tribunales y articualda por los tratados, no encuentran todavía su lugar, si alguna vez vuelven a tenerlo.
Cuando podamos articular el nuevo derecho argentino, el que surge de la inclusión de los derechos humanos, de la democracia, de la desregulación y de la globalización (por nombrar algunos de los fenómenos nuevos), tal vez podamos destilarlos en manuales. Por ahora, el trabajo inmenso que nos espera es teorizar, articular y criticar esta realidad que se metamorfosea impúdicamente ante nuestros ojos.
Es por eso que creo que los nuevos materiales deben meter la práctica en las aulas, obligar a sopesar argumentos, hacer chocar los reclamos de autoridad contradictorios de las diferentes fuentes, entender el lugar de los hechos y de las narraciones de los hechos. Hasta que hayamos creado un trasfondo suficientemente denso y suficientemente compartido como para tratar de poner una parte en palabras, sabiendo que lo importante está en el desarrollo de las destrezas para trabajar a partir de él va a ser difícil crear materiales perdurables.
Todo un desafío para trabajadores full time!
FIN DEL COMENTARIO DE BÖHMER
Hace tiempo habíamos tenido una charla sobre ese tema y hasta pensamos en vdiversos proyectos para elaborar materiales de estudio para diversos cursos alejándonos del formato tradicional de manuela de derecho.
Finalmente, luego de una reunión que tuvimos con Martín hará unos veinte días, en la cual le informé que junto con Mariano Bertelotti estábamos terminando de actualizar y editar el primer tomo de lo que será nuestro "Manual de derecho procesal penal" (obra pensada para las necesidades de la Universidad de Buenos Aires), se le ocurrió una gran idea a Martín: ver cómo llegar a una especie de solución de compromiso que nos permita terminar ese Manual, con los contenidos básicos y estructurales de la materia y, al mismo tiempo, articular sus contenidos con las continuas transformaciones que sufre el derecho procesal penal en cuanto práctica social.
Ahora bien, ¿cómo lograr este equilibrio aparentemente contradictorio? Y aquí el gran aporte de Martín. Armar "materiales de estudio" que sean complementarios al manual. Estos materiales, que presuponen un primer cuaderno de materiales dirigido a los docentes, con sugerencia de cómo utilizar con la mayor utilidad posible la metodología propuesta, tendrían diversas particularidades.
1) Serían cuadernillos de materiales físicamente separados al Manual;
2) Serían elaborados por un equipo integrado por numerosos auxiliares docentes y otros interesados, y aparecerán como obra de ellos;
3) Los materiales serían actualizados anualmente;
4) Los contenidos de esos materiales aún son tema de discusión entre quienes intervendremos en el proyecto. Les dejo la inquietud...
Encontre un poema de Robert Frost a través de una novela.
El final dice:
Only where love and need are one,
And the work is play for mortal stakes,
Is the deed ever really done
For Heaven and the future's sakes.
Traducción mía:
Sólo donde el amor y la necesidad son uno,
y en el trabajo están en juego apuestas mortales,
es cuando la tarea verdaderamente se realiza,
para ganar el Cielo y el futuro.
Es tremendamente bello y pone en juego esta cosa tan argentina que estamos discutiendo, lo de tomarnos todo como un hobby, la falta de gravitas, de seriedad en el compromiso. Esa forma tan nuestra de cagarnos de risa de todo y de todos, de ser livianos, banales. Y esa cosa tan aristocrática de que el dinero no entra en la ecuación de lo que hacemos. Para nosotros, pobres plebeyos que nos tenemos que ganar la vida ganando dinero, el aristocrático hobby queda para otro momento. Sólo podemos aspirar a amar lo que nos da de comer: conseguir comer de lo que amamos y amar lo que nos da de comer.
Las alternativas, en cambio, son lamentables: amar lo que no nos da de comer y comer de aquello que no amamos.
Sin embargo, los que escriben sobre esta combinaciones dicen que el primero es el camino de la sabiduría práctica, e incluso de la revolución: el sabio práctico de Aristóteles, el caballero de la fe de Kierkegaard, el reconfigurador de Heidegger (en versión de H. Dreyfus), el virtuoso social de Bourdieu, el estadista de Kronman. Todos parece que mejoran hasta la excelencia, porque sólo con el amor a lo que uno hace uno puede lanzarse valientemente a enfrentar la angustia de no tener reglas que seguir cuando se le acabaron los papeles, a familiarizarse con las infinitas variables de la práctica en cuestión. Y si sigue vivo después de enfrentar exitosamente los problemas de la práctica surge la felicidad y las ganas de seguir haciendolo cada vez mejor, en un círculo virtuoso de temor, valentía y placer.
Dar clase puede ser esa práctica, ser profesor esa vocación y la docencia una profesión.
Aqui va el poema entero (no encontré traducción).
Abrazo. Martín
PD: ¿Jornada sobre el poema?
Two Tramps in Mud Time
by Robert Frost
Out of the mud two strangers came
And caught me splitting wood in the yard,
And one of them put me off my aim
By hailing cheerily "Hit them hard!"
I knew pretty well why he had dropped behind
And let the other go on a way.
I knew pretty well what he had in mind:
He wanted to take my job for pay.
Good blocks of oak it was I split,
As large around as the chopping block;
And every piece I squarely hit
Fell splinterless as a cloven rock.
The blows that a life of self-control
Spares to strike for the common good,
That day, giving a loose my soul,
I spent on the unimportant wood.
The sun was warm but the wind was chill.
You know how it is with an April day
When the sun is out and the wind is still,
You're one month on in the middle of May.
But if you so much as dare to speak,
A cloud comes over the sunlit arch,
A wind comes off a frozen peak,
And you're two months back in the middle of March.
Fabricio, desde chiquito, está de acuerdo conmigo, por eso no puede más que hacer una breve addenda a lo que yo ya dije hasta el hartazgo (jeh). Un buen profesor de derecho, insisto: un-buen-profesor-de-derecho, UN BUEN PROFESOR DE DERECHO es aquel al que le gusta el derecho, le divierten las historias de tribunales, le gusta saber más de lo que pasa, le da placer contarlo, le da bronca los ocultamientos, le subleva la corrupción y la mala fe, se enorgullece de sus alumnos, mejora la práctica con sus ideas y propuestas, etc.
Por eso le gusta escuchar a los actores, invitarlos a dar charlas, y sobre todo, cuando se van, discutir abiertamente con los alumnos la consistencia de lo que dice, las consecuencias sociales de lo que hacen, los dilemas éticos que enfrentan, la poca información con la que cuentan, etc.
A mi me da una enorme felicidad el CV de Fabricio y me encanta que lo llamen de todos lados, y entiendo el placer de escuchar buenos practicantes de derecho. Pero nada de esto invalida el punto de que la práctica de la enseñanza del derecho requiere ser profesionalizada, sobre todo en épocas de transición como la que estamos pasando, cuando se necesita tanto trabajo, cuando los libros que usan los A y JQDC son libros de historia, no de derecho, cuando todo lo que nos salvó durante tanto tiempo (los tratados, los manuales, los apuntes que describían un derecho que estaba vigente) hoy no nos salva más porque ese derecho no existe más. Entonces dejémonos de joder y no la careteemos, que Fafi siga besando niñas rubias en Europa, donde los jueces asumen sus obligaciones y los profes son full time, mientras nosotros seguimos intentando armar instituciones que puedan cumplir con sus obligaciones de la mejor manera posible.
Saluti,
Martin
PD: Abrazo, Guariglia!
10 noviembre, 2009 23:04
Gracias por los comentarios a todos. Martín, mi nena ya no es tan rubia como antes y, en todo caso, la beso en ambos continentes.
EC, jamás fui a un country. Es una foto de Escocia, de donde es oriunda mi mujer, que Bovino, que es un dulce, posteó unilateralmente, como ya ha aclarado. Algunas precisiones: creo que tengo bastantes coincidencias con Martín. Yo también creo que no puede haber una buena enseñanza del derecho sin profesores full-time; pero, al mismo tiempo, no puede haber buena enseñanza del derecho sin el input de aquellos que tienen una experiencia profesional valiosa.
E insisto, me parece bien que un profesor full-time pueda tomar algunos casos como abogado (con una cuota o cupo anual, digamos) o ser llamado como juez para conformar un tribunal. Creo que ello enriquece la visión académica de ese profesor y vuelve la opción académica más atractiva. Por ejemplo, si la UBA, en vez de tener 60 profesores adjuntos de elementos de DP y DPP mal pagos y de calidad variable, por decirlo de alguna manera, propusiera tener 10 profesores adjuntos a los que se les pagara un sueldo comparable, no sé, al de un secretario de juzgado[N. del AQDC: Fafi, a mi juicio deberían ganar, al menos, como un juez de grado, entrando en la lógica de la jerarquía imperante por estos pagos], o algo así, les diera una oficina, una computadora[que debería ser una iMac 27 pulgadas], una biblioteca como la gente y les permitiera hacer algunos dictámenes y tomar algunos pocos casos por año como para diversificar los ingresos, pero exigiéndoles mantener la excelencia académica, las horas de oficina, etc., etc., tal como sucede en muchísimas universidades serias, gente como Alberto o Nacho estarían en la facultad, no en sus estudios (en el caso de Alberto, la ley antitabaco tal vez se la complicaría un poco).[N. del AQDC: Fafi, esa ley no rige en la Universidad Nacional y, de última, sería violada].
Esta no es una opción financieramente descabellada, pero obiviamente reclama ajustar el número de estudiantes al número de docentes reales que existen. Como esto en la UBA jamás se quiso hacer, la variable de ajuste ha sido la calidad de la docencia. Como alguna vez me dijo un ex decano de la facultad, que criticaba el rigor de Maier como jurado, "nombraremos adjuntos de DP a los 10 mejores, por supuesto, pero después habrá que seguir con los menos mejores y con los más o menos buenos hasta completar el número de adjuntos que nos hace falta". No es necesario decir que los "menos mejores" eran, en verdad, bastante mediocres, y los "más o menos buenos", decididamente malos. Y bueno, así estamos.
Saludos
Fabricio
11 noviembre, 2009 06:44
APARECE JULIO RIVERA (H.)
Va mi reacción a la propuesta de Böhmer.
a) Böhmer presume que los JQDC y los AQDC no están a la altura de la evolución del derecho actual y se han quedado en el pasado. Creo que es parcialmente erróneo. Hay un montón de JQDC y AQDC que tienen un conocimiento superlativo de su materia y que no se limitan a dar el manual de Llambías o Bidart Campos. Pienso en Aída Kemelmajer, en Sagüés, en Zaffaroni, en Alegría, en Carrió.
b) Böhmer piensa que los AQDC y los JQDC podrían ser reemplazados por un montón de profesores jóvenes que han hecho estudios en el exterior. El tema es que muchos de estos jóvenes, especializados en temas como derecho corporativo, reestructuraciones de empresas, contratos internacionales o arbitraje internacional, no están dispuestos (al menos no la gran mayoría) a ir a dar clases full time por un sueldo de secretario judicial. Argentina no es Estados Unidos en donde los salarios y el prestigio de se profesor te permite atraer a los mejores a la enseñanza. Y si los excluimos de la facultad, estamos dejando dejando justamene a los tipos que más saben de estos temas para poner en su lugar a otros que seguramente no van a estar a la misma altura, por más que tengan más tiempo. Se corre el riesgo de generar, en determinadas áreas del derecho, justamente el efecto inverso que el que busca Böhmer: dejar de lado a los mejores.
c) Tampoco me queda claro qué entiende Böhmer por AQDC. ¿Incluye a los profesores que trabajan en ONG's que litigan en Argentina o a nivel interamericano? Porque entonces no sé quien queda en condiciones de ser profesor full-time en Argentina. Nos quedamos sin la gente del CELS, de ACIJ, de la ADC, muchos de los cuales son un lujo como profesores.
d) el tema del tiempo de dedicación a los alumnos es relativo. Yo conozco un montón de profesores full-time que no le dedican ni el 5% del tiempo que yo le dedico a mis alumnos. Es más, mi experiencia en EEUU en una facultad de la Ivy League fue bastante desalentadora respecto del tiempo que los profesores full-time le dedican a los alumnos (al menos, a los LLM's). Hay profesores, como Tribe, que directamente no trabajan con LLM's.
En síntesis, creo que Böhmer tiene razón al creer que hay un problema (grave) en la enseñanza del derecho en Argentina. Y yo estoy de acuerdo con que hace falta una mayor cantidad de profesores full-time y un cambio radical en la enseñanza del derecho. Pero lleva su posición a un extremo tal que sería contraproducente. Yo creo que lo importante es pensar cómo hacer para atraer a los mejores a la enseñanza, siempre y cuando tengan verdaderamente vocación de enseñar.
Fabricio, Me disculpo si te molestó el comentario. Como lo indiqué en primer lugar, era una observación boluda. Lo destacable para mi del comentario era su segunda parte, donde hice mención a la categoría que describís de Fiscales que dan pocas clases. Concretamente a la preparación de cursos o jornadas breves en las que se trabaja la experiencia de una actividad específic. Saludos, P.D. AB: no se a que te referís... Abrazo grande! Esteban Chervin
Che, yo sé que quizás esto le cae mal a Bovino, pero hay que hacer una conclusión de esto... no les parece?
Algo constructivo... no nos podemos quedar en criticar y mostrar los problemas... nos juguemos con algún tipo de "solución"... hablemos... consensuemos... las opiniones y los diferentes puntos de vista son muy ricos...
Si Agustín, estaría buenísimo poder armar "algo" con este debate; es más, creo que es necesario. Por eso proponía sumar otras voces: las de los (¿pocos?) profesores full-time de nuestro país.
Alberto, ¿es posible, por ejemplo, contar con algunas líneas de Binder?
¿es improbable armar una jornada/ponencia con este tema?
¿un encuentro vía skype con profesores de otros países (Uruguay, Colombia, Perú, etc.)?
Fabricio,
Me disculpo si te molestó el comentario. Como lo indiqué en primer lugar, era una observación boluda.
Lo destacable para mi del comentario era su segunda parte, donde hice mención a la categoría que describís de Fiscales que dan pocas clases. Concretamente a la preparación de cursos o jornadas breves en las que se trabaja la experiencia de una actividad específic.
Saludos,
P.D. AB: no se a que te referís... Abrazo grande!
Esteban Chervin
11 noviembre, 2009 16:52
Che, yo sé que quizás esto le cae mal a Bovino, pero hay que hacer una conclusión de esto... no les parece?
Algo constructivo... no nos podemos quedar en criticar y mostrar los problemas... nos juguemos con algún tipo de "solución"... hablemos... consensuemos... las opiniones y los diferentes puntos de vista son muy ricos...
¿qué les parece?
11 noviembre, 2009 22:47
Si Agustín, estaría buenísimo poder armar "algo" con este debate; es más, creo que es necesario. Por eso proponía sumar otras voces: las de los (¿pocos?) profesores full-time de nuestro país.
Alberto, ¿es posible, por ejemplo, contar con algunas líneas de Binder?
¿es improbable armar una jornada/ponencia con este tema?
¿un encuentro vía skype con profesores de otros países (Uruguay, Colombia, Perú, etc.)?
Slds,
V
P.s: me ofrezco para motorizar/laburar...