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1 dic 2013

I CONGRESO INTERNACIONAL DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA EN ROCA




Del 28 al 30 de noviembre se realizó en Gral. Roca este Congreso Internacional, con muy buena concurrencia, especialmente de jóvenes estudiantes.
Mi estadía fue más que fugaz debido a complicaciones varias. Quería agradecer especialmente a los organizadores y a todos los demás por la realización de un excelente encuentro de fructífero debate.
Aquí algunas fotos de la cena del viernes, y un video con las palabras de uno de los dueños de casa, el gran amigo Gustavo Vitale —quien tiene orden de captura por el germanicidio del dolo eventual—.






Gustavo Vitale en el I Congreso Internacional de Derecho Penal y Criminología from Alberto Bovino on Vimeo.
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15 abr 2011

CONGRESO DE ESTUDIANTES EN MALDONADO

IMPRESIONANTE FOTO
CON MI "HERMANITO" DIEGO CAMAÑO




Agradecemos a Luis Pedernera, el fotógrafo, por
el envío. El Congreso fue en 2006 o 2007


8 ene 2011

SEGUNDO CONGRESO NACIONAL UNIVERSITARIO DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA

EL MÍTICO CONGRESO DE GENERAL ROCA

Dedicado a Mónica Baldoni





Era noviembre de 1989. Unos meses antes, Sergio Rocamora (alias Rocatrucho) la había engañado vilmente a Mónica Baldoni diciéndole que organizar el Congreso era una boludez. Mónica mordió el anuelo y se comió un karma como organizadora casi a solas de tremendo Congreso.

Fue el segundo. El primero lo había organizado Rocatrucho contra la voluntad del decano (Sáenz) con todo un séquito de colaboradores, entre los que me encontraba. En Buenos Aires, en 1988, había habido 800 personas, y había sido impresionante. Pero nada como la experiencia de General Roca.

Ya no recuerdo todos los profesores que fueron, pero me acuerdo de Alberto Binder, Tute Baigún, Carlos Cárcova, Gustavo Cosacov, Juan Carlos Ferré Olivé (con sus discretas bermuditas), Lucila Larrandart, Juan Pegoraro, Marcelo Sancinetti, Luis Moreno Ocampo, Juan Terradillos Basoco, Julio Virgolini y Raúl Zaffaroni (a ver si me ayudan que no me acuerdo de todos).




Toda la elegancia de Juan Carlos Ferré



I. El viaje

Nosotros fuimos en mi auto (¿era el Renault 9?) con Víctor Abramovich, Mary Beloff, Christian Courtis y Manuel Garrido. Tuvimos que manejar los mil no sé cuántos kilometros Manuel y yo, porque los otros tres no sabían conducir un automóvil. A la ida, todo bien. A la vuelta, no nos matamos de pedo, porque los últimos 200 kilómetros tanto Manuel como yo veníamos muertos de cansancio. Los otros tres solidarios roncaban a pata suelta. Con Manuel rotábamos cada media hora para no dormirnos, pero igual casi nos llevamos puesto un camión de frente.


Con Mary Beloff y Martín Clemente
(nótese el detalle de mis jeans rotosos)


Continuará...





11 oct 2010

UN CONGRESO EN PUNTA DEL ESTE

XI Congreso Nacional de Derecho Nacional & Criminología



Haga click en la imagen para verla en tamaño normal.



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Acá se hizo el Congreso




El sábado a la tarde con mi sobrina Jose
escuchándolo a Luis Pedernera




El viernes compartimos mesa
con el Prof. Diego Camaño






Jose y yo escuchamos a Luis Pedernera











27 sept 2010

Mi primera vez

Debut en San Salvador

Por AB



Ya era bastante grande cuando fue mi primera vez. Había ido a El Salvador medio de vacaciones, medio a trabajar. Hubieran sido puras vacaciones de no haber sido porque en San Salvador estaba Alberto Binder involucrado en el proceso de reforma de la justicia penal.


Los estudiantes estaban organizando un congreso de derecho penal estudiantil, e inmediatamente el apóstol reformista me instruyó para que trabajara con ellos. Más allá de ayudarlos a organizar el congreso, fui invitado por ellos a participar en dos conferencias. Una sobre la crisis del sistema carcelario; la segunda sobre el sentido y utilidad de la dogmática jurídico-penal.


Tenía 31 años cuando debuté. Hasta ese momento no había dado una conferencia ante un público considerable. Así fue como en San Salvador debuté como profesor que da una conferencia —¿de qué pensaron que se trataba esta entrada?—.


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La primera conferencia me generó pánicos de todo tipo, especialmente pánico escénico. Además, se suponía que había criminólogos que debían saber muchísimo más que yo sobre el tema carcelario —nuestra formación como abogados no es la formación adecuada para el estudio de la criminología—. Recuerdo que fue un debut poco afortunado —en esto se podría hacer un paralelo con el clásico “debut” en el que habrán pensado ustedes—.


Creo que éramos cuatro expositores. Cada uno tenía 30/40 minutos para exponer y las preguntas se hacían al final de las cuatro exposiciones.


Jamás comprendí por qué razón se invita a más de dos o tres expositores a dar una conferencia en la cual cada uno habla como mínimo treinta minutos. Mucho menos que se los haga exponer a todos seguidos, sin dar un respiro a quienes hacen de público. Nadie puede mantener la atención que se requiere para escuchar a cuatro expositores al hilo.


Encima, a mí me tocaba en último término. Ya ni recuerdo qué fue lo que dije. Lo que sí me llamó muchísimo la atención fue que los tres primeros expositores dieron su conferencia como si ellos fueran los únicos. Es decir, cada uno fue, recitó el speech que tenía preparado para la ocasión, sin importarle en lo más mínimo qué habían dicho o qué dirían los demás. De este modo, a la imposibilidad de mantener la atención durante las cuatro exposiciones se sumaba una dificultad adicional que consistía en nuestro autismo como expositores.


No hubo ningún debate, no se realizó ninguna mención a los demás expositores, no existió análisis comparativo de los distintos enfoques y puntos de vista. Hubiera sido más útil para todos que los asistentes leyeran cuatro textos en sus casas antes que convocarlos a una conferencia.


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Tratando de recordar, siempre me sucede que no fue ésa primera vez la que viene a mi memoria cuando quiero recordar mi primera conferencia o exposición en un congreso estudiantil. Tal vez se deba a que ésa no fue una conferencia. La experiencia que sí viene a mi memoria fue mi segundo intento.


Se trataba de una conferencia sobre la utilidad de la dogmática jurídica como método de interpretación y aplicación del derecho penal. Los expositores éramos Alberto Binder, Juan Carlos Ferré Olivé y yo. Antes de la hora programada, entre los tres decidimos que, en vez de dar tres conferencias autistas, nos tomaríamos entre cinco y diez minutos cada uno para presentar nuestros puntos de vista sobre el tema, para luego continuar con un debate entre los tres.


Yo pensaba hacer una fuerte crítica a la dogmática para cerrar con un rescate de algunos de sus aspectos útiles y racionales. Sin embargo, después de la breve charla con Alberto y Juan Carlos, dije:


- Si ustedes la van a defender, entonces yo solo me voy a dedicar a cuestionarla.


No sé si decidí eso por una cuestión pedagógica o de puro hinchapelotas que soy. Pero allí fuimos. Entramos al Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. El largo salón estaba repleto y habría alrededor de 700 estudiantes. Como si toda esta presión no fuera suficiente, un gigantesco retrato del Che nos miraba vigilante desde la pared del fondo del Aula Magna, a nuestras espaldas. Mi pánico escénico había disminuido un poco debido al Alplax que me había tomado antes de iniciar la conferencia.


Así, largamos con las tres breves presentaciones iniciales. Yo había quedado sentado en el medio de la mesa sobre el escenario, con Juan Carlos Ferré a mi izquierda y Alberto Binder a mi derecha.


En lo que siguió, entre los tres tuvimos un encarnizado debate en el cual yo estaba claramente en desventaja, no solo porque estaba en minoría, sino por quiénes integraban la mayoría. Pero me defendí como pude, y hubo un par de golpes de efecto muy divertidos en los cuales el público se puso de mi lado. Uno fue un golpe bajo que le tiré a mi tocayo Binder y que me da vergüenza recordar —Vasquito, no insistas, no lo voy a contar—.


Otro fue algo así como un “hurto de micrófono”. En un momento, no recuerdo qué dije pero mis dos amigos se pusieron como locos, y se pasaban el micrófono uno al otro sin dejarme replicar, pero la segunda o tercera vez que quisieron hacerlo pegué un manotazo y logré hacerme con el electrónico instrumento que nos permitía ser oídos por los setecientos estudiantes. El público me aplaudió, a pesar de que yo creo que mucho no me entendían cuando hablaba en mi elegante castellano-argentino a velocidad impulsada por ráfagas de adrenalina.


Finalmente, la conferencia-debate terminó y recibimos muchos aplausos. En esa oportunidad sí me emocioné, porque sentí una fuerte comunicación con los estudiantes. Bajamos del escenario y nos pusimos a charlar los tres, haciendo bromas y riéndonos de las trompadas que nos habíamos tirado durante la discusión.


Acto seguido, ocurrió algo que siempre me dio vergüenza en ocasiones posteriores. Vinieron muchos estudiantes y nos pidieron sacarse una foto con nosotros. Uno pone la mejor cara de “yo no fui” y posa para las fotografías.


Luego se acercaron algunos de los organizadores. Entre otros, Jaime Martínez y René Castellón. Le pregunté a uno de ellos si se había entendido algo de lo que había dicho. Y entonces uno de ellos —no recuerdo cuál— nos dijo que sí se había comprendido, pero que eso no era lo importante.


Lo importante —continuó— había sido que los tres expositores nos habíamos “matado” en la discusión. Pero que había sido una batalla de ideas, no un enfrentamiento personal. Y que les había llamado la atención que, después de semejante pelea teórica, nos pusimos a charlar y seguimos tan amigos como siempre.


Paradójico, ¿no? Lo que los había impresionado positivamente fue aquello que en nuestro país a veces nos hace tan impopulares.

4 oct 2008

XX CONGRESOS XX


UN GRUPO DE ESTUDIANTES Y GRADUADOS JÓVENES DELANTE DEL CARTEL EN EL QUE SE LEE:


[II] Congreso Nacional Universitario y I Latino[americano] de Derecho Penal y Criminología



En esta foto, a la izquierda, de remera (polo, camiseta) azul, el actual Comisionado (miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, OEA), Víctor Abramovich

A propósito del XX Congreso Latinoamericano

Algunas actividades del Congreso ya fueron contadas en este post anterior. Pero ahora quiero hablar de loque sucedió en 1989, es decir, 20 años atrás. En 1988 habíamos organizado desde la Revista "Lecciones y Ensayos" (nada que ver con No Hay Derecho, es la revista oficial de la Facultad dirigida por estudiantes), el I Congreso Nacional. Dada la mala onda del entonces declano Saénz, y su total falta de apoyo, acordamos con una amiga de General Roca, Mónica Baldoni, Universidad del Comahue, que en 1989 se realizara allí el II Congreso Nacional. A uno de los amigos organizadores, el delirante y trabajador mendocino Sergio Rocamora, se le ocurrió que ése fuera el II Nacional y el I Latinoamericano. Mucho no me convenció la idea, pero así largamos.

El Congreso, con escasa concurrencia de estudiantes de otros países latinoamericanos, fue una experiencia alucinante. Lo que no fue tan alucinante fue de hacer de remiseros de tres compañeros que a esa altura del partido no sabían manejar. Partimos hacia el Congreso con Mary Beloff, Víctor Abramovich, Christian Courtis y Manuel Garrido. Pues bien, ni Abramovich, ni Beloff, ni Courtis, sabían lo que era una palanca de cambios. La ida no fue tan jodida, a pesar de que solo manejamos Manuel Garrido y yo. Pero el regreso fue otra cosa, después de cuatro días de congreso donde trabajábamos todo el día y nos divertíamos casi toda la noche, en los últimos 200 kms. no nos matamos porque, según dicen, "a los niños, a los borrachos y a los locos los protege Dios". Yo entro en al menos una de esas categorías, así que evitamos la tragedia.

El cansancio acumulado nos obligó a Manuel y a mí a manejar los últimos 200 kms. intercambiando el lugar del conductor cada 15 minutos porque nos dormíamos de manera inevitable. Pero ese fue el final. Volvamos al principio.
El ambiente edilicio y el entorno natural —a mí me causa alergia, pero a la gente normal le gusta— eran mucho menos hostiles que en la Autónoma. Mónica Baldoni estaba aterrorizada y había trabajado como una esclava.

Pero cuando llegamos la tranquilizamos bastante (imagínense cómo estaría que yo le tuve que dar contención). Aquí Mónica Baldoni con un tal Bovino que pesaba 30 kilos menos.















Después sigo contando los detalles, por ahora resucité algunas fotos.

Aquí abajo, de izquierda a derecha: Ale Rúa; Martín Abregú con la cabellera al viento; medio borroso quien parece ser Ricardo Rosenthal; y Fernando Córdoba. En la aprte inferior de la foto AB y Darío Naón.





Aquí abajo el actual Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas, señalando la tienda de un supuesto pariente patagónico























Por último, Martín Clemente, Mary Beloff y yo bailando algún extraño ritmo caribeño.



COMENTARIO DE ALEJANDRO

Alejandro Hache dijo...

¡Éramos tan jovenes! Ese congreso en Comahue es mítico che, yo no pude ir cuando tenia la valija preparada por un problema personal, pero de unl fueron varios y hubo interesantes anecdotas, luego vino santa fe, despues rosario, despues cordoba, en esos estuve pero sospecho que si bien tuvieron mas presencias academicas no se le comparan al de comahue.



29 sept 2008

XX CONGRESO LATINOAMERICANO DE ESTUDIANTES DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA

EL XX CONGRESO LATINOAMERICANO SE REALIZÓ EN LIMA,ORGANIZADO POR ESTUDIANTES DE LA DECANA DE AMÉRICA

En Lima, del 23 al 26 de septiembre de 2008. Congreso organizado a puro corazón por los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El día del cierre del Congreso me reuní con un maravilloso grupo de estudiantes, entre ellos los organizadores de la Decana de América, como también con otros asistentes de las delegaciones de Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia, entre otros países. Allí me enteré de que estos muchachos y muchachas habían organizado este magnífico encuentro, al que invitaron a profesores peruanos, mexicanos, colombianos, españoles, alemanes y argentinos, entre otros países, no solo pusieron toda su energía y su esfuerzo sino, también, su propio dinero, sufriendo una pérdida de varios miles de dólares, demostrando su compromiso en la lucha por un mejor derecho y por una sociedad más justa.

Por las mañanas, de 9 a 13, los estudiantes presentaban sus ponencias en la Facultad de Derecho. Yo tuve la fortuna de intervenir como moderados la mañana del miércoles 24 de septiembre. El madrugón y la prohibición de fumar ni los registré frente a el excelente clima que se generó durante las exposiciones y las posteriores discusiones, y para mí, personalmente, fueron lo mejor del Congreso. A mí me tocó trabajar en la Comisión de Derecho procesal penal. Más allá de los comprensibles nervios de algunos ponentes, las presentaciones fueron de muy buen nivel.

El viernes a la noche, luego del cierre, terminé bebiendo cerveza con muchos estudiantes sanmarquinos, como debe ser en todo estudiantil que se precie.

A todos los organizadores y organizadoras, ponentes y demás asistentes, que me hicieron volver 20 años atrás, les estaré eternamente agradecido.

Un gran saludos para todos ustedes y felicitaciones por un trabajo bien hecho,

Alberto Bovino

28 sept 2008

ESTUVIMOS VARIOS DÍAS EN EL PERÚ

PERO SÓLO EN LIMA

A la derecha una buena fotografía de la piedra de los doce ángulos, que integra una pared ubicada en la zona céntrica de la ciudad del Cusco, una de las ciudades más maravillosas del Perú y de América Latina.

Se puede leer más sobre esta piedra míticá aquí, aquí, y aquí.

Fuimos a Lima con motivo del XX CONGRESO LATINOAMERICANO UNIVERSITARIO DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA, organizado por los estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Decana de América.

En un próximo post trataremos de reflejar parte de lo sucedido en ese extraordinario encuentro de estudiantes.

AB









17 jun 2008

X CONGRESO CHARRÚA DE DERECHO PENAL

PARA AGENDARSE



Más información sobre el Congreso aquí. Pero esperemos que los hermanos uruguayos actualicen el blog del Congreso de vez en cuando. Para obtener información o molestar, como solemos hacer todos los asistentes a congresos, se puede escribir a

congresopenal08@gmail.com

¡Éxitos a los organizadores! Se recomienda asistir. Lo mejor de los congresos uruguayos es que se puede tomar agua Salus, comprarse un Chocolondo, la buena onda de los yoruguas y la escasez de argentinos.