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22 abr 2011

BRUNO BIMBI, VILMA IBARRA, ZAFFARONI Y MARÍA RACHID

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MATRIMONIO IGUALITARIO"



Vilma Ibarra, Raúl Zaffaroni y Bruno Bimbi





En la Feria del Libro, a las 20:30, Salón Bioy Casares. Mi entrada triunfal. Estoy hablando con el Zaffa antes de hacer esta toma, había mucho menos gente, y con un flaco de remera blanca. Le pregunto al Zaffa:

—¿Y dónde está Bruno Bimbi?

—Es él —dijo el Zaffa...


BB introduce a quienes van a presentar el libro





Presentación de Vilma Ibarra





Presentación de Raúl Zaffaroni





Presentación de María Rachid



23 sept 2010

SI SEGUIMOS ASÍ, ADMITIREMOS QUE UN HOMBRE SE CASE CON SU OVEJA....

Otras uniones matrimoniales

Por Domingo Rondina






El argumento (repetido hasta el cansancio en estos días) de comparar el matrimonio entre personas del mismo sexo con otras uniones es más risueño que sustancioso.

Además ¿qué tipo de argumento terrorista es 'no hagan esto que está bien porque quizás por este camino un día harán algo que está mal'?

Pero, con el fin de generar siempre debate, vamos a aportar algunas reflexiones al respecto...

El artículo 20 de la Constitución argentina establece el derecho de los extranjeros a casarse. El derecho se ubica en este artículo ya que una de las preocupaciones alberdianas era que no podía atraerse a los europeos que él quería ver llegar a nuestras tierras si no se les admitían sus matrimonios (Alberdi pensaba en los cristianos no católicos).


Releamos al padre de la constitución: "Hay pretensiones que carecen de sentido común, y es una de ellas querer población, familias, costumbres y al mismo tiempo rodear de obstáculos el matrimonio del poblador disidente: es pretender aliar la moral y la prostitución. Si no podéis destruir la afinidad invencible de los sexos, ¿qué hacéis con arrebatar la legitimidad a las uniones naturales? Multiplicar las concubinas en vez de las esposas; destinar a nuestras mujeres americanas a ser escarnio de los extranjeros; hacer que los americanos nazcan manchados; llenar toda nuestra América de guachos, de prostitutas, de enfermedades, de impiedad, en una palabra."



Es decir: debemos facilitar las uniones matrimoniales para darle previsibilidad a las relaciones interpersonales. Y ese es un principio claro y contrario a cualquier discriminación.


Veamos algunos de los ejemplos de otras uniones:

* El matrimonio con animales no puede ser regulado por el derecho porque regula relaciones interpersonales. Sí puede el derecho regular algunas instituciones que parecen matrimoniales e implican beneficios a los animales pero en cuanto cosas que son, y varios de esos aspectos están actualmente siendo resueltos pretorianamente, por la jurisprudencia (simil hereditarios como legados en su favor, medicina veterinaria prepaga, derechos de visitas en caso de divorcio de la pareja de propietarios, sanciones por malos tratos, obligación de alimentos contra el abandono, etc.).





* El matrimonio del pederasta es otra falacia, nunca podría convalidarse un matrimonio con un menor abusado o sin su consentimiento. Pero desde la sanción de la ley de matrimonio civil que se admiten matrimonios con menores asegurando su consentimiento mediante mecanismos de representantes legales o autorizaciones judiciales. E incluso se admite el matrimonio con la persona violada como causal de exención de pena para el violador.


* El matrimonio relevado de fidelidad y tantos otros ejemplos que pretenden ser absurdos, no lo son tanto. Yo creo que más temprano que tarde debemos avanzar hacia un sistema matrimonial de mayor libertad consensual, más contractual, no sólo en lo patrimonial (donde seguimos sin permitir optar por regímenes patrimoniales matrimoniales diferentes) sino también en lo personal. Los contrayentes tienen que poder elegir si su matrimonio va a ser con fidelidad o abierto, si van a tener o no hijos, si van a vivir en el mismo domicilio, etc.


También aquí recordemos que Alberdi proponía como texto constitucional el siguiente derecho de los extranjeros: "Sus contratos matrimoniales no pueden ser invalidados porque carezcan de conformidad con los requisitos religiosos de cualquier creencia, si estuviesen legalmente celebrados."


* La obligación de prestar alimentos a las amantes también tiene que ser legalmente admitida en caso de necesidad y siempre y cuando se hayan generado proyectos en común que se vean frustrados. Algo de eso hay en la ruptura de esponsales (que debería admitirse en algunos casos) y en las compensaciones por disolución de sociedades de hecho entre amantes. Y obviamente si las amantes tuvieron hijos ellos tienen alimentos con prescindencia de su origen extramatrimonial (salvo que también quieran reflotar la categoría de 'adulterinos').


* Matrimonios incestuosos: tampoco habría óbice constitucional para permitirlos, siempre que se asegure el libre consentimiento de los contrayentes. Adviértase que hoy en día ya no hay sanciones penales para las relaciones incestuosas entre personas adultas, con lo cual ya se las acepta como privadas, por más repugnantes que nos puedan resultar.


* Finalmente el argumento de que a este paso deberá admitirse la legalidad de la poligamia es un argumento sin ningún sentido. Claro que deberá admitirse la legalidad de la poligamia, y pronto, ya que es un contrasentido seguir prohibiéndola. Primero porque tiene fuertes raíces en muchas culturas y religiones que no deben ser impedidas, como ya lo señalaba Alberdi para atraer extranjeros. Segundo porque como señalamos, en camino a un matrimonio cada vez más consensual deben permitirse estas opciones. Y tercero porque si hay familias de tres o más deben también tener su encuadre legal, para que la ley no quede excluyendo lo que la sociedad va admitiendo. En Argentina, la Federación LGBT que sostuvo el proyecto sancionado, incluye a las personas bisexuales, lo que por definición implica una posible pareja de tres. Seguramente éste es el más cercano de los posibles reclamos aquí comentados.


Sé que muchas de las afirmaciones no serán compartidas por mis lectores, incluso por aquellos que comparten otras ideas nuestras. Pero quienes me conocen saben que prefiero siempre plantear extremos para que luego -mediante el debate- encontremos puntos de acuerdo.


Pero siempre para más libertad del individuo. Y convencidos de que las acciones privadas de los hombres que no afecten a terceros no pueden ser impedidas por el Estado.


Porque el problema central en todo esto es que el Estado no puede imponer a los individuos un plan de vida, un sistema de valores, una decisión en torno a qué está bien y qué está mal.

Esto es lo que está en juego: la autodeterminación axiológica del individuo y más en un ámbito tan privado como es la cama, la familia y el amor.

Este trabajo fue publicado originalmente en el blog del Prof. Domingo Rondina

18 ago 2010

La homofóbica jueza Marta Covella se dio el gusto

¿Así que estos trolos se quieren casar? ¡De acá!





La jueza del Registro Civil de la ciudad pampeana de General Pico que se mostró en contra del matrimonio gay se tomó hoy licencia cuando debía casar a dos parejas integradas por personas del mismo sexo.


La licencia fue solicitada por la jueza Marta Covella, que argumentó cuestiones religiosas, no casó a los contrayentes y lo hizo, en su reemplazo, el juez suplente Marcelo Mossman.


Antes de las 11, Alberto Peralta y Oscar Omar García llegaron al Registro Civil de General Pico para unirse legalmente, una aspiración que tenían desde hace 25 años.


Covella había anunciado que ella no iba a casar a personas del mismo sexo porque eso iba en contra de sus principios religiosos, lo que generó una queja pública del INADI La Pampa, que calificó como un "pretexto discriminatorio" no casar a personas de igual sexo.


Además el INADI sostuvo que la decisión de la jueza "no puede enmarcarse en una objeción de conciencia", señalando que la magistrada debía respetar el derecho que a las personas les asistía por ley de matrimonio igualitario recientemente sancionada.


Además de Peralta y García hoy también se realizó un casamiento gay, en Santa Rosa.



Algunos comentarios de lectores


Nancy Resistencia Chaco

Felicitaciones a la Sra Jueza, el pais necesita gente de principios como usted, ojala tuvieramos gobernantes con temor de Dios ante todo, y no estariamos como estamos.





gerardo Chaco

Muy Bien!!!!! y felicitaciones por la Jueza. Para todos aquellos que quieren ser respetados primero deben respetar las desiciones individuales. El pais tiene muchos Jueces no? Me pregunto: imagino que los homosexuales no leen la Biblia no? pues claro! por eso no comprenden la actitud de la Jueza.



de córdoba

muy bien por la jueza, mira si se casan y uno se convierte en lesbiana, le van a gustar las mujeres!!!!



adrian

Bien por la jueza!! Estas son las personas que necesitamos en nuestro gobierno. Aquellas que se juegan por la opinion de la mayoria del pueblo.


Noname

Ahora resulta que los discriminados vamos a ser los que tenemos principios morales!!!




victor

la jueza es la moral del pueblo!!! muy bien , muy bien!!!! a fuera paganos!!!



Raul

MUY BIEN SEÑORA JUEZA PRIMERO LA MORAL!!!

26 jul 2010

ALFREDO BULLARD SOBRE MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO

Una visión desde el Análisis Económico del Derecho








Agradecemos a Alfredo la remisión de este material. Mañana subiremos otro comentario suyo, est a vez sobre la adopción de niños por parejas del mismo sexo.

Sobre fútbol, Maradona y el matrimonio gay

Por Alfredo Bullard

Según Cipriani, dado que Argentina tuvo un mal equipo de fútbol en el Mundial y Maradona es un mal entrenador, entonces no debemos imitar a los argentinos en aceptar el matrimonio gay (sic). La verdad que es una decisión en la que habría que aportar elementos de juicio más inteligentes que la pobre “performance” de la selección de un país en un mundial. Y de hecho es una decisión más importante de lo que parece a primera vista.


Aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo dice mucho de lo que una sociedad piensa de sí misma. Tiene que ver con la visión que tenemos del concepto de ciudadanía, de nuestra idea de tolerancia, de nuestra visión de libertad. Pero me quiero dedicar en este comentario a algo aparentemente más banal: la visión económica del problema.


La economía nos interesa principalmente porque nos ayuda a identificar qué cosas causan nuestro bienestar. La baja inflación, el crecimiento del PBI, el volumen de nuestras exportaciones, la propia distribución del ingreso, la reducción de la pobreza, son elementos que nos ayudan a saber cuánto bienestar están disfrutando los ciudadanos de un país. En el fondo, como decía Bernard Shaw: “la economía es el arte de sacarle el mayor provecho a la vida”.


Con el tiempo, el paradigma del libre mercado y su correlato jurídico, la libertad de contratación, se han ido abriendo paso como generadores de bienestar y como formas de sacarle provecho a la vida. Pero más allá de la lógica de los números, las fórmulas y los cálculos micro y macroeconómicos, la explicación de por qué los países que liberan sus mercados y generan más contratación les va mejor es relativamente simple.


Si dos personas, libres de coacción y adecuadamente informadas, contratan para obtener cada uno algo del otro, en principio podemos asumir que ambos mejorarán y que nadie más empeorará. O dicho de otra manera: si yo valoro una casa en 1,000 y su propietario en 800, mejoraremos ambos si le compro la casa. Si pactamos a un precio de 850, el propietario ganó 50 (me quedo con 850 en lugar de una casa que valoraba en 800) y yo como comprador gané 150 (adquirí por 850 algo que valoro en 1,000). La sociedad ganó en total 200 (los 150 del comprador, más los 50 que ganó el vendedor). Ello siempre que no existan externalidades, es decir que el acuerdo no genere costos relevantes a personas distintas a las que contratan. Si el contrato no tiene efectos para terceros, es decir nadie se ve afectado por mi compra; entonces, la sociedad está mejor.


Cuando uno consagra la libre contratación, cada uno de estos millones de contratos mejora, por regla general, la situación de los contratantes y no perjudican de manera relevante a nadie. El resultado es que la sociedad se va moviendo hacia un mayor bienestar.


Si uno traslada este mismo concepto de libre contratación a otros ámbitos, puede ver un efecto similar. Si las personas contraen matrimonio libremente es porque asumimos que la esposa y su marido mejoran ambos (al menos eso creen en un inicio) y no hay efectos relevantes para terceros. Confiamos en que su criterio para casarse los conduce a un mayor bienestar y con ello aumenta el bienestar general. Creen que deberes como la fidelidad, el compartir patrimonialmente los costos y beneficios de la convivencia, entre otras razones, los conducen a una mejor situación.


Si la regla funciona para parejas heterosexuales, la pregunta es por qué no funcionaría para parejas homosexuales. No estamos diciendo que el matrimonio es necesario para ser feliz. Solo estamos diciendo que el matrimonio puede ser necesario para que algunas personas (quienes deseen casarse) sean felices (o al menos tengan la oportunidad de buscar lo que ellos consideran su felicidad). Si una pareja de diferente sexo encuentra en vincularse legalmente para el futuro, y generar deberes patrimoniales y no patrimoniales entre ellos, un camino para vivir mejor, entonces no hay razón aparente para impedir que ejerzan esa opción libremente. Entonces, ¿por qué prohibirla a personas del mismo sexo que ven en ese tipo de acuerdos también su posibilidad de realización personal?


Por supuesto, ya algunos estarán pensando que en realidad con el matrimonio homosexual la situación es distinta, porque sí genera externalidades al tener efectos en terceros: todos aquellos que, como a Cipriani, les molesta que los homosexuales se casen. Entonces, como hay externalidades, concluyen que el principio de que el acuerdo voluntario aumenta el bienestar no se cumple.


Pero esa idea es equivocada. En realidad, ese tipo de externalidades son lo que se conocen como externalidades “soft” o “light. Ronald Coase, Premio Nobel de Economía, señaló en su artículo más famoso (El problema del costo social) que en las externalidades, la causa de las mismas solía ser recíproca. Así, si yo me siento al lado de un fumador y me molesta el humo, la externalidad es causada por ambos: por el fumador por fumar, pero también por mí por no moverme a otro lado para alejarme del humo. Si el fumador deja de fumar o yo me muevo, la externalidad desaparece. La pregunta en realidad no es quién causa la externalidad (los homosexuales por casarse o los intolerantes a esa idea por no tolerarlos) porque ambos la causan. La verdadera pregunta es quién puede eliminar la externalidad de manera más sencilla y a un menor costo.


Si dos personas del mismo sexo realmente quieren casarse y ven en ello la posibilidad de realizar su vida, prohibirlo puede ser una frustración de sus aspiraciones. Pero los intolerantes pueden resolver el problema de la externalidad de manera más sencilla: simplemente volviéndose más tolerantes. Como bien dice Guido Calabresi, a veces la ley nos obliga a ser tolerantes con ideas o formas de vida que no nos gustan y nos dice que si algo nos molesta, mejor miremos para otro lado.


Soy sincero: no me gustan las cosas que dice Cipriani. Me parecen torpes, insensibles, poco inteligentes (como su paralelo con el fútbol argentino y Maradona) y muchas veces, aunque suene paradójico para un obispo, inhumanas. Me molesta lo que dice y cómo lo dice. Y me imagino que él pensará lo mismo de lo que digo en esta nota. Pero la libertad de expresión me lleva a que yo deba respetarlo (no en el sentido de considerar valioso lo que dice, sino en el sentido de estar obligado a soportar lo que diga en ejercicio de su libertad).


Gracias a Dios ya no hay Santa Inquisición, con lo que la ley le impone a Cipriani el mismo deber legal y no puede impedirme que diga lo que digo. La ley nos impone ser tolerantes el uno con el otro y nos fuerza, si no nos gusta lo que dice el otro, a “mirar para otro lado”. De hecho, ejerzo ese derecho cuando en las mañanas de los sábados sintonizo por accidente su programa de radio, y en ejercicio de mi libertad, giro el dial para escuchar Radio Doble Nueve que tiene un contenido más interesante para mí. Pero acepto a quienes desean escucharlo. Están en su derecho.


Una sociedad más tolerante es una sociedad que acepta lo que otros consideran su camino para llegar a la felicidad. Negarlo es negar la felicidad ajena, o en todo el caso el derecho a intentar ser felices. La única regla admisible para limitar ese derecho la enunció John Stuart Mill hace ya mucho tiempo: no causar daño a otro. Mientras que lo que haces para ser feliz no me dañe de manera ilegítima, debo respetarlo. Y cuando la intolerancia frustra a otros su camino a la felicidad, el daño lo causa la intolerancia, no la libertad.

24 jul 2010

LA FRASE DEL AÑO

Por Cristian Rodríguez





Para quienes aún no lo conocen, Cristian (o Xtian) es el autor de un excelente blog, cuyo título habla por sí mismo:




Con un pasado en estudios y trabajos relacionados con las ciencias duras, hoy se ha pasado a otra cosa que lo apasiona. En sus palabras:

En noviembre del 2004 me anoté en el taller de Sandra Russo. Cursé dos meses en el 2004 y unos 6 meses en el 2005. Me hice amigo de Sandra y en el 2006 me ofreció laburar juntos. Trabajé con Sandra dando talleres presenciales desde el 2006 hasta junio del 2009, fecha en el que Sandra no pudo seguir porque se quedó sin horarios. Empezó a trabajar al mediodía en radio (Radio Nacional, El nombre de las cosas) y a la noche en la tele (678).

Decidí entonces continuar por mi cuenta, dictando talleres, y a eso me dedico hoy, full-time. Doy dos turnos de taller de escritura (los lunes y martes a la noche), uno de lectura y análisis (el miércoles a la noche) y uno virtual, junto a Sandra. Si tenés ganas de sumarte, la información está acá, en la sección Talleres. Si te interesa pero estás lejos, o no te dan los horarios, mandame un email contándome tu situación y cuál es tu interés, y lo tendré en cuenta para cuando abra algún taller nuevo, presencial o virtual.


Maxi Flammá y yo asistimos al taller de redacción de textos breves de los martes. Doy fe de que lo que dice Xtian en la última frase es cierto, pues empezó con el taller de los lunes, al cual yo no podía ir. Y le rompí tanto las bolas que terminó abriendo el de los martes, en el cual somos un buen grupo de "alumnitas y alumnitos". Vale la pena.


En su entrada del 15 de julio, fecha de la aprobación legislativa del matrimonio igualitario en la Argentina, escribió un post que tituló:


A partir de hoy


Debajo del título escribió:


Igual de puto, pero mucho, muchísimo menos aparte.


Maravilloso.

22 jul 2010

Promulgación de la ley de matrimonio igualitario

Acto en la Casa Rosada


María Rachid, presidente de la Federación Argentina LGBT,
le entrega una placa de reconocimiento a Cristina



Me habían invitado al acto de promulgación de la ley que regulaba el matrimonio de miembros del mismo sexo a la Pink House, y podía invitar a algún acompañante. Invité a Sole, mi ex secretaria y gran amiga. Decidimos jugar a Clark Kent —soy muy parecido, los dos usamos anteojos— y Luisa Lane. Nos habían indicado que debíamos estar entre la 17 y las 17:30 en la plaza.


17:30 Llegamos con Sole a la plaza, a pocos metros de la puerta de acceso a la Pink House. Había gente amontonada en la puerta de acceso del frente, pero no haciendo fila ordenadamente, sino amuchada como si estuvieran repartiendo choripanes gratis. Entre la gente apretada, estaba Roberto Piazza, muy cerca nuestro. Le hicieron un par de reportajes. Lo único que pude escuchar fue una de sus respuestas: “todo es todo y nada es nada”. Anoche no pude dormir tratando de desentrañar el sentido de tremenda frase filosófica, pero no lo logré.

17:45 Luego de varios empujones logramos entrar, verificaron nuestra presencia en una lista, previa exhibición del documento.

18:00 El acto se realizó en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. En ese salón estaban los VIPs, con nombres en las sillas. Era una rara mezcla de personajes: Madres, Abuelas, Enrique Pinti, Ester Gores, miembros de organizaciones de la sociedad civil, Florencia Peña, diputados, Pepito Cibrián, senadores, personajes cholulos, Vilma Ibarra, gobernadores, algún blogger.

18:20 Una voz de locutor solicita por los parlantes que nos sentemos en las sillas asignadas (¿?). Nosotros estábamos en el gallinero, en el segundo y más grande de los dos salones contiguos al Salon de los Patriotas, donde veríamos el acto por grandes pantallas de plasma. Sole y yo nos sentamos casi al final.

18:25 Como aún no pasaba nada, me levanté y filmé este "corto" que es una oda a lo que no se debe hacer al filmar. Pero da una idea del ambiente y de los concurrentes al acto.




18:27 Ingresa la Presidente Cristina Kirchner

18:29 Firma el decreto que promulga la ley que ha reformado el Código Civil.

18:30 Todos aplaudimos de pie a la Sra. Presidente. La gran mayoría de los asistentes gritan "Cristina, Cristina...". Rápidamente, se pasa a gritar "igualdad, igualdad...".

Continuará...

17 jul 2010

CRÓNICA DE UN PREVARICATO ANUNCIADO

Una jueza que no entiende

Síntoma de lo que falta






Una jueza adelantó que no casará a parejas del mismo sexo

Sergio Romano
Para LA NACION


SANTA ROSA.- Dios, la Biblia y, después, las leyes. Ese es el orden establecido por Marta Covella, la jueza de paz de la ciudad pampeana de General Pico. Ninguna pareja gay ha pedido aún turno para casarse en La Pampa, pero Covella ya avisó: no celebrará los casamientos de personas del mismo sexo, como se aprobó anteayer en el Congreso Nacional. "La Biblia me enseña que primero tengo que obedecer la ley de Dios y, después, la ley de los hombres", dijo.

...


La funcionaria, elegida por la ciudad en 2007, dijo que las parejas homosexuales son "una cosa mala" delante de los ojos de Dios.


"En la Biblia, Dios no aprueba esa forma de vivir. Me crié leyendo la Biblia y sé lo que Dios piensa. Dios ama a toda la gente, pero no aprueba las cosas malas que hace la gente. Y una relación entre homosexuales es una cosa mala delante de los ojos de Dios. Para él —sostuvo— los grises no existen; para Dios, es blanco o es negro. Y esto es negro. Y, como Dios no lo aprueba, yo no debo hacerlo, cueste lo que cueste", sentenció la magistrada pampeana.






JUZGADOS POR DELINCUENTES

Por AB



Pensábamos que el tema del matrimonio igualitario había agotado nuestra capacidad de asombro en todos los sentidos, pero no. Nuestros funcionarios públicos, especialmente los judiciales, tienen una imaginación inagotable para hacer lo que no deben.


Esta jueza ya ha anunciado que si se presenta una pareja del mismo sexo para celebrar su matrimonio, se cagará en el derecho vigente. Así, con todas las letras. Le importa un cuerno el derecho vigente. Ella hace lo que le ordena Dios, y no lo que su deber funcional le exige según las normas vigentes de nuestro Estado de derecho.


Y eso, como la jueza bien lo sabe, significa cometer un delito. Según el primer párrafo del art. 269 del Código Penal:


Artículo 269: Sufrirá multa de tres mil a setenta y cinco mil pesos e inhabilitación absoluta perpetua el juez que dictare resoluciones contrarias a la ley expresa invocada por las partes o por el mismo o citare, para fundarlas, hechos o resoluciones falsas.



Una jueza no puede decir que primero está Dios y la Biblia, y después el derecho. O es la hermana melliza de Bergoglio, o no entendió nada acerca de que se trata esto de la función judicial.


La sorpresa y la alegría que sentimos con la aprobación de la ley que modifica el Código Civil y reconoce a las parejas del mismo sexo el mismo derecho a contraer matrimonio que a las parejas de sexos diferentes, nos hizo olvidar por un par de días que la homofobia, el fundamentalismo y la ignorancia no pueden ser erradicados por ley de la noche a la mañana.


Esta señora ya ha afirmado públicamente que si se presenta ante su tribunal una pareja del mismo seo, desconocerá los derechos de esos ciudadanos o ciudadanas, incumplirá sus deberes legales y cometerá un delito.


¿Por qué? Porque ella conoce la opinión de Dios.

15 jul 2010

Texto del proyecto de matrimonio de personas del mismo sexo

Texto de los distintos proyectos
discutidos
en el Senado el 1 de julio de 2010




El SENADO APROBÓ EL PROYECTO DE LEY DE MATRIMONIO DE PERSONAS DEL MISMO SEXO

HACE MENOS DE DOS HORAS SE HIZO HISTORIA,
PARA BERGOGLIO QUE LO MIRA POR TV







Aún no podemos procesar esta noticia. Solo deseamos expresar nuestra extrañísima sensación de estar orgullosos de nuestro poder legislativo. Por los motivos que sean, se aprobó hace un par de horas una decisión histórica. Un largo paso en el camino siempre inacabado tendiente a eliminar las desigualdades.

Nuestro reconocimiento a todas y todos aquellos que jamás bajaron los brazos en la larga lucha que nos condujo a este sorpresivo resultado. Hoy tenemos motivos para festejar en serio, y no por un partido de fútbol.

11 jul 2010

La envidia del Demonio

Dominarás la tierra

Por Alberto Bovino*


Se sentó en su escritorio rodeado de silencio. Lápiz en mano comenzó a escribir. Solo se escuchaba el roce del lápiz sobre el papel de fina calidad. No tuvo duda alguna, no hizo correcciones, ni siquiera releyó una sola frase.


Terminada su nota, dejó el lápiz sobre el escritorio, abrió el primer cajón de la derecha, y con una estilográfica estampó su firma con tinta negra. El último párrafo que se podía leer al principio de la segunda página decía:


"Aquí también está la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra".


Se levantó lentamente y volvió a su cama. Antes de apagar la luz, ayudado por un sorbo de agua, tomó la última pastilla del antipsicótico que le había recetado su psiquiatra. Quince minutos después, el cardenal logró dormir serenamente. El demonio había abandonado sus sueños.





* El autor agradece la valiosa colaboración del Cardenal Bergoglio.

9 jul 2010

BERGOGLIO, boda homosexual, sexo, DEMONIO y envidia

Homofobia religiosa y litigantes por amor

Por Alberto Bovino





En una carta a la que accedió

lanacion.com | Información general | Jueves 8 de julio de 2010





Esta nota no pretende ofender a ningún fiel católico. Se limita a cuestionar severamente afirmaciones sobre los homosexuales y sobre el matrimonio igualitario formuladas en opiniones o documentos oficiales emanados de algunos miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica. No estamos hablando de un “sacerdote exaltado” como afirma algún lector. Estamos hablando de altos miembros de la jerarquía eclesiástica.



Bergoglio dijo


En una carta a la que accedió lanacion.com, el arzobispo de Buenos Aires afirmó que en ese proyecto "está la envidia del Demonio que pretende destruir la imagen de Dios".


"No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una "movida" del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios", continúa la misiva.





Marino no dijo:


Ayer, el obispo auxiliar de La Plata, Antonio Marino, salió a desmentir las polémicas declaraciones atribuidas a él en una entrevista realizada y difundida por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).


La nota decía que el prelado había advertido que las parejas homosexuales "son 30 veces más violentas que las heterosexuales", tienen "tendencia al suicidio" y consumen "con más frecuencia estupefacientes".



Bergoglio otra vez:


Matrimonio homosexual / Enojo de Néstor Kirchner por la posición de la IglesiaBergoglio se puso al frente de la marcha

Pidió a párrocos y capellanes que faciliten a los fieles los medios para concentrarse ante el Congreso en rechazo de la boda gay

lanacion.com | Información general | Viernes 9 de julio de 2010


LA FUNCIÓN EVANGELIZADORA DE BERGOGLIO


El cardenal Jorge Bergoglio se puso directamente al frente de la marcha contra el casamiento gay. El arzobispo de Buenos Aires envió una carta a párrocos, capellanes y rectores de iglesias para que faciliten a sus fieles los medios necesarios para que asistan el martes próximo a la concentración frente al Congreso.


DECLARACION DEL EPISCOPADO


"Afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es su presupuesto".


"El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos".




Otras autoridades


Diferentes autoridades de la Iglesia aprovecharon la celebración de un nuevo aniversario del Día de la Independencia para sumar sus críticas a la propuesta que ampara bajo la ley el matrimonio entre personas del mismo sexo. El obispo de Río Cuarto, monseñor Eduardo Martín, consideró que la idea representa "una situación de grave peligro para el futuro de la patria", mientras que su par de La Rioja, monseñor Roberto Rodríguez, denunció que el proyecto produjo "una guerra" entre el gobierno nacional, la prensa "que no dice la verdad" y esa institución.


"Tenemos que afirmar con toda claridad que, según el designio creador de Dios, no hay otra forma de ser humano que ser varón y mujer. Que el matrimonio no puede ser objeto de votación parlamentaria, en cuanto a su esencia, pues es una realidad que viene de la creación y no de un consenso", expresó el obispo cordobés.



6 jul 2010

Lo Mismo y lo Otro

Una respuesta probable, al improbable mundo de Mariano Grondona.

Por Maxi Flammá.

Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al
leerlo, todo lo familiar al pensamiento —al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía—, trastornando todas las superficies ordenadas y todos los planos que ajustan la abundancia de seres, provocando una larga vacilación e inquietud en nuestra práctica milenaria de lo Mismo y lo Otro. Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas". En el asombro de esta taxinomia, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto.
“Las palabras y las cosas” - Michel Foucault.



I. En su habitual columna de opinión en el diario La Nación, el jueves 3 de junio el Prof. Mariano Grondona, parece invitarnos a reflexionar sobre algunos interrogantes.
Uno desde título mismo, para plantear el tema:


¿Si o no al matrimonio gay?

En medio, un derrotero de eruditas citas y más interrogantes retóricos para dar solapadas respuestas del siguiente tenor:

“Desde el momento en que ya nadie discute el derecho de los homosexuales a formar libremente sus parejas con consecuencias legales comparables a las de las parejas heterosexuales, el dilema que enfrentan nuestros senadores podría reducirse a esta pregunta: la palabra "matrimonio",¿debe aludir también a la unión entre los homosexuales o ha de seguir reservándose, como hasta ahora, a la unión entre los heterosexuales, buscándose en tal caso otra palabra para aludir a las parejas del mismo sexo?”
“¿es "justo" que la palabra "matrimonio" cubra por igual a la unión entre los heterosexuales y a la unión entre los homosexuales? ….Cuando definió a la justicia, Aristóteles señaló que ella no es idéntica a la igualdad porque, en tanto es justo tratar como iguales a los hombres en la medida en que son iguales, no lo es tratar como desiguales a los que son iguales ni, tampoco, tratar como iguales a los que son desiguales…” “Pero también sería injusto otorgarles la misma nota a quienes no han exhibido el mismo mérito en un examen, porque en tal caso caeríamos en la famosa denuncia de Santos Discépolo: "Lo mismo un burro que un gran profesor".

Y también un interrogante final, para concluir con su opinión, en la apariencia de que se había permitido dudar:


“Quienes se oponen al matrimonio gay hacen notar empero que aquellos que pretenden equipararlo al matrimonio tradicional se están apropiando indebidamente de un concepto que viene del fondo de la historia… Si le reconocemos a la unión entre homosexuales la misma dignidad que a la unión tradicional ¿esto exige acaso sostener además que "son lo mismo"?”
II. La circunstancia de proponer un juicio basado en los conceptos de deber o justicia para considerar el acierto o no de la utilización de un término, es decir hablar de un uso “debido” o “justo” del lenguaje o de determinada palabra, da cuenta que para el autor -como para Platón- existiría una relación esencial entre la palabra y la cosa nombrada a través de ella.

En aquella posición se inscriben quienes no piensan que el lenguaje sea una mera convención, nacida del más arbitrario capricho humano, sino el producto de la chispa que permite a nuestras almas recabar de la memoria algo de aquel concepto que habita en el mundo de ideas universales.

Para ellos, el niño que se admira - por ejemplo - de cómo los astrónomos siempre saben el nombre de la nueva estrella que acaban de descubren en el universo, no estaría equivocado.

En ese dualismo ontológico, tenemos un mundo sensible y otro inteligible o mundo de las Ideas. En el sensible, en la realidad que todos percibimos a través de nuestros sentidos, están los particulares, allí se da la diversidad, la multiplicidad, la transformación, el nacimiento y la muerte; es decir la materia en un tiempo y espacio determinado.

En cambio en el otro mundo, el Inteligible, solo se da la unidad de las Ideas puras y absolutas, que no están sometidas a cambio alguno, son eternas, invisibles, inmateriales, sin tiempo ni espacio. Pero esta realidad platónica está más allá de la mente y del hombre. En ese mundo ideal, aunque Platón no lo diga así, deben habitar las ideas de todas las palabras, la idea de “justicia” junto a la de “perro”, justo al costado de la de “mandioca”, atrás de la “bien” que se esconde debajo de “zooplancton”.

Entonces los términos no hacen más que intentar encerrar esas ideas de las cuales nuestros sentidos solo descubren la conexión natural que existiría entre la burda imitación que representan las cosas particulares que integran nuestro mundo con el concepto inmaterial y eterno que habita en el otro. Por eso no estaría a nuestro arbitrio convenir en llamar a determinada cosa de determinada forma.


III. Parece que es desde ese ideal supremo de los conceptos, desde donde el Dr. Grondona nos invita a contestar su pregunta, que de hecho retórica, esconde la trampa de su falso silogismo.

“Si le reconocemos a la unión entre homosexuales la misma dignidad que a la unión tradicional ¿esto exige acaso sostener además que "son lo mismo"?”

Claro que no son lo mismo, Grondona esto bien lo sabe, lo que en realidad quiere que contestemos es otra pregunta que él no formula directamente, pero se infiere de su postulado:

Y entonces, si no son lo mismo ¿debemos llamar de la misma manera a las uniones homosexuales que a las heterosexuales?

Bien sabemos que las palabras son signos convencionales, etiquetas, y que en principio no hay término alguno que pueda considerarse esencialmente correcto o incorrecto. No sabemos por qué se eligió llamar “murciélago” (Del Latín: “muris”: ratón y “caecŭlus”: ciego) al mamífero volador, con alas membranosas y hábitos nocturnos, pero bien podría haberse llamado “murvolatis” (“volatilis”: volador) o como lo decía yo de niño: “murciégalo”. Yo no utilizaba entonces un término en sí incorrecto para referirme a dicho animal, sino que mi error estaba en no cumplir con la regla que el uso común había establecido en la convención que determina qué significan las palabras en castellano.

Cualquiera puede usar el sonido que le dé la gana para referirse a lo que se le antoje, en la medida que aclare a su interlocutor a qué se está refiriendo cuando utiliza ese sonido, si se va a apartar del uso común, es decir de la convención.
Las palabras son solo una herramienta para comunicarnos y muestra de ello es que recientemente la Real Academia Española aprobó el uso de la palabra “murciégalo” para referirse a los murciélagos. Yo no estaba equivocado, solo me adelanté en el tiempo.

Ahora bien qué elementos colocamos dentro de la “caja” conceptual a la que rotulamos con esa palabra, qué características serán o no definitorias, también es una convención, y por ende nada impide que en el mundo real, con el tiempo se transformen, varíen, permitiendo la inclusión o exclusión de determinados individuos.

Volviendo al tema central sobre el que nos invita a reflexionar Don Mariano, la pregunta que debemos hacernos es si la diversidad de sexos debe ser o no una característica definitoria de la institución jurídica “matrimonio”, y no si el estado de cosas caracterizado por la unión afectiva de dos personas del mismo sexo es lo mismo que la de distinto sexo.

El matrimonio como toda institución social y jurídica fue creada por el hombre, quien también determinó sus alcances y características definitorias con el fin de mantener determinado orden social, tan arbitrariamente como la palabra que eligió para designarla.

Es decir que dicha institución es una convención más, por medio de la cual el Estado reconoce, asienta, registra, formaliza, instituye un vínculo entre dos personas a las cuales le aplica determinadas reglas jurídicas.

Justamente lo que hoy se discute es si corresponde o no mantener la diversidad de sexos como característica definitoria e la institución “matrimonio”.

Es darle a la unión homosexual el mismo reconocimiento social y jurídico a la relación afectiva de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para las relaciones entre personas de distinto sexo.

Preguntarse por la corrección o no del uso del término matrimonio, bajo la aparente contradicción de que no son lo mismo encierra la falacia de la existencia de un mundo inmaterial y absoluto, donde todo se conserva, pétreo, inmutable.

IV. Por último debemos señalar que en el mundo de Grondona, no solo no son lo mismo, sino que una situación merece una valoración superior a la otra. No es casual el uso del ejemplo pedagógico: “pero también sería injusto otorgarles la misma nota a quienes no han exhibido el mismo mérito en un examen…” y la poco deseable sentencia discepolina: "Lo mismo un burro que un gran profesor".

Mientras una situación se presenta merecedora de nuestro respeto, máxima consideración y estima (“gran profesor”) la otra se ve descalificada, menosprecia, (“burro”).

Pero el problema no reside tanto aquí, sino en el malestar que genera el posible trato igualitario, la equiparación. Es decir, el no reconocimiento del supuesto mérito o sacrificio. El del alumno que ha estudiado más que otro y recibe la misma nota siente que su esfuerzo careció de sentido, lo mismo que el gran profesor al que nada lo diferencia del “burro”.

Y la pregunta es entonces:

¿Qué sacrificio, merito, dignidad o reconocimiento verían perdido algunos heterosexuales en función de la asimilación que otorgaría el matrimonio homosexual?

¿El sacrificio de no haber caído en la tentación de dar rienda suelta a sus deseos homosexuales?

¿El sacrificio de haber reprimido sus deseos en cumplimiento de un precepto moral que les fue impuesto?

V. La importancia del lenguaje y la comunicación es inescindible del conocimiento, del saber y del poder que a través de él ser ejerce y replica a través de la historia. Ese uso que viene desde el “fondo de la historia” es el que Grondona ve vulnerado.

Darle el mismo nombre, asimilarlo, incluirlo dentro de la misma categoría, borra las diferencias y los revuelve en una olla donde por más que podamos identificar sus ingredientes los hace a todos parte del mismo caldo, en el que el calor deshacen los valores que los distinguen y que hasta ahora les permitía reafirmar su distinguida pertenencia en al universo de lo digno.

No es un inocente problema semántico, sino la necesidad de rescatara esa categoría ideal, de mantener fragmentado el discurso para que exista un espacio, un abismo, entre lo Uno y lo Otro, y de ese modo no sean lo Mismo, reteniendo para sí la “palabra” como un estandarte de su moral que permita reafirmar su condición de “gran profesor”.

Y como cada uno puede pensar lo que quiera, todo esto podrá parecer superfluo, salvo para darnos cuenta de que Grondona no nos está preguntando nada.