—¿Y dónde está Bruno Bimbi?
—Es él —dijo el Zaffa...
Presentación de Vilma Ibarra
Presentación de Raúl Zaffaroni
Presentación de María Rachid
Éste es el blog personal de Alberto Bovino. Las notas no son escritas en calidad de miembro de ninguna institución, estudio jurídico o universidad, y expresan nuestras opiniones personales. Las entradas son de exclusiva responsabilidad de quienes la firman.
La jueza del Registro Civil de la ciudad pampeana de General Pico que se mostró en contra del matrimonio gay se tomó hoy licencia cuando debía casar a dos parejas integradas por personas del mismo sexo.
La licencia fue solicitada por la jueza Marta Covella, que argumentó cuestiones religiosas, no casó a los contrayentes y lo hizo, en su reemplazo, el juez suplente Marcelo Mossman.
Antes de las 11, Alberto Peralta y Oscar Omar García llegaron al Registro Civil de General Pico para unirse legalmente, una aspiración que tenían desde hace 25 años.
Covella había anunciado que ella no iba a casar a personas del mismo sexo porque eso iba en contra de sus principios religiosos, lo que generó una queja pública del INADI La Pampa, que calificó como un "pretexto discriminatorio" no casar a personas de igual sexo.
Además el INADI sostuvo que la decisión de la jueza "no puede enmarcarse en una objeción de conciencia", señalando que la magistrada debía respetar el derecho que a las personas les asistía por ley de matrimonio igualitario recientemente sancionada.
Además de Peralta y García hoy también se realizó un casamiento gay, en Santa Rosa.
Algunos comentarios de lectores
Felicitaciones a la Sra Jueza, el pais necesita gente de principios como usted, ojala tuvieramos gobernantes con temor de Dios ante todo, y no estariamos como estamos.
Muy Bien!!!!! y felicitaciones por la Jueza. Para todos aquellos que quieren ser respetados primero deben respetar las desiciones individuales. El pais tiene muchos Jueces no? Me pregunto: imagino que los homosexuales no leen la Biblia no? pues claro! por eso no comprenden la actitud de la Jueza.
muy bien por la jueza, mira si se casan y uno se convierte en lesbiana, le van a gustar las mujeres!!!!
Bien por la jueza!! Estas son las personas que necesitamos en nuestro gobierno. Aquellas que se juegan por la opinion de la mayoria del pueblo.
Ahora resulta que los discriminados vamos a ser los que tenemos principios morales!!!
la jueza es la moral del pueblo!!! muy bien , muy bien!!!! a fuera paganos!!!
MUY BIEN SEÑORA JUEZA PRIMERO LA MORAL!!!
Según Cipriani, dado que Argentina tuvo un mal equipo de fútbol en el Mundial y Maradona es un mal entrenador, entonces no debemos imitar a los argentinos en aceptar el matrimonio gay (sic). La verdad que es una decisión en la que habría que aportar elementos de juicio más inteligentes que la pobre “performance” de la selección de un país en un mundial. Y de hecho es una decisión más importante de lo que parece a primera vista.
Aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo dice mucho de lo que una sociedad piensa de sí misma. Tiene que ver con la visión que tenemos del concepto de ciudadanía, de nuestra idea de tolerancia, de nuestra visión de libertad. Pero me quiero dedicar en este comentario a algo aparentemente más banal: la visión económica del problema.
La economía nos interesa principalmente porque nos ayuda a identificar qué cosas causan nuestro bienestar. La baja inflación, el crecimiento del PBI, el volumen de nuestras exportaciones, la propia distribución del ingreso, la reducción de la pobreza, son elementos que nos ayudan a saber cuánto bienestar están disfrutando los ciudadanos de un país. En el fondo, como decía Bernard Shaw: “la economía es el arte de sacarle el mayor provecho a la vida”.
Con el tiempo, el paradigma del libre mercado y su correlato jurídico, la libertad de contratación, se han ido abriendo paso como generadores de bienestar y como formas de sacarle provecho a la vida. Pero más allá de la lógica de los números, las fórmulas y los cálculos micro y macroeconómicos, la explicación de por qué los países que liberan sus mercados y generan más contratación les va mejor es relativamente simple.
Si dos personas, libres de coacción y adecuadamente informadas, contratan para obtener cada uno algo del otro, en principio podemos asumir que ambos mejorarán y que nadie más empeorará. O dicho de otra manera: si yo valoro una casa en 1,000 y su propietario en 800, mejoraremos ambos si le compro la casa. Si pactamos a un precio de 850, el propietario ganó 50 (me quedo con 850 en lugar de una casa que valoraba en 800) y yo como comprador gané 150 (adquirí por 850 algo que valoro en 1,000). La sociedad ganó en total 200 (los 150 del comprador, más los 50 que ganó el vendedor). Ello siempre que no existan externalidades, es decir que el acuerdo no genere costos relevantes a personas distintas a las que contratan. Si el contrato no tiene efectos para terceros, es decir nadie se ve afectado por mi compra; entonces, la sociedad está mejor.
Cuando uno consagra la libre contratación, cada uno de estos millones de contratos mejora, por regla general, la situación de los contratantes y no perjudican de manera relevante a nadie. El resultado es que la sociedad se va moviendo hacia un mayor bienestar.
Si uno traslada este mismo concepto de libre contratación a otros ámbitos, puede ver un efecto similar. Si las personas contraen matrimonio libremente es porque asumimos que la esposa y su marido mejoran ambos (al menos eso creen en un inicio) y no hay efectos relevantes para terceros. Confiamos en que su criterio para casarse los conduce a un mayor bienestar y con ello aumenta el bienestar general. Creen que deberes como la fidelidad, el compartir patrimonialmente los costos y beneficios de la convivencia, entre otras razones, los conducen a una mejor situación.
Si la regla funciona para parejas heterosexuales, la pregunta es por qué no funcionaría para parejas homosexuales. No estamos diciendo que el matrimonio es necesario para ser feliz. Solo estamos diciendo que el matrimonio puede ser necesario para que algunas personas (quienes deseen casarse) sean felices (o al menos tengan la oportunidad de buscar lo que ellos consideran su felicidad). Si una pareja de diferente sexo encuentra en vincularse legalmente para el futuro, y generar deberes patrimoniales y no patrimoniales entre ellos, un camino para vivir mejor, entonces no hay razón aparente para impedir que ejerzan esa opción libremente. Entonces, ¿por qué prohibirla a personas del mismo sexo que ven en ese tipo de acuerdos también su posibilidad de realización personal?
Por supuesto, ya algunos estarán pensando que en realidad con el matrimonio homosexual la situación es distinta, porque sí genera externalidades al tener efectos en terceros: todos aquellos que, como a Cipriani, les molesta que los homosexuales se casen. Entonces, como hay externalidades, concluyen que el principio de que el acuerdo voluntario aumenta el bienestar no se cumple.
Pero esa idea es equivocada. En realidad, ese tipo de externalidades son lo que se conocen como externalidades “soft” o “light”. Ronald Coase, Premio Nobel de Economía, señaló en su artículo más famoso (El problema del costo social) que en las externalidades, la causa de las mismas solía ser recíproca. Así, si yo me siento al lado de un fumador y me molesta el humo, la externalidad es causada por ambos: por el fumador por fumar, pero también por mí por no moverme a otro lado para alejarme del humo. Si el fumador deja de fumar o yo me muevo, la externalidad desaparece. La pregunta en realidad no es quién causa la externalidad (los homosexuales por casarse o los intolerantes a esa idea por no tolerarlos) porque ambos la causan. La verdadera pregunta es quién puede eliminar la externalidad de manera más sencilla y a un menor costo.
Si dos personas del mismo sexo realmente quieren casarse y ven en ello la posibilidad de realizar su vida, prohibirlo puede ser una frustración de sus aspiraciones. Pero los intolerantes pueden resolver el problema de la externalidad de manera más sencilla: simplemente volviéndose más tolerantes. Como bien dice Guido Calabresi, a veces la ley nos obliga a ser tolerantes con ideas o formas de vida que no nos gustan y nos dice que si algo nos molesta, mejor miremos para otro lado.
Soy sincero: no me gustan las cosas que dice Cipriani. Me parecen torpes, insensibles, poco inteligentes (como su paralelo con el fútbol argentino y Maradona) y muchas veces, aunque suene paradójico para un obispo, inhumanas. Me molesta lo que dice y cómo lo dice. Y me imagino que él pensará lo mismo de lo que digo en esta nota. Pero la libertad de expresión me lleva a que yo deba respetarlo (no en el sentido de considerar valioso lo que dice, sino en el sentido de estar obligado a soportar lo que diga en ejercicio de su libertad).
Gracias a Dios ya no hay Santa Inquisición, con lo que la ley le impone a Cipriani el mismo deber legal y no puede impedirme que diga lo que digo. La ley nos impone ser tolerantes el uno con el otro y nos fuerza, si no nos gusta lo que dice el otro, a “mirar para otro lado”. De hecho, ejerzo ese derecho cuando en las mañanas de los sábados sintonizo por accidente su programa de radio, y en ejercicio de mi libertad, giro el dial para escuchar Radio Doble Nueve que tiene un contenido más interesante para mí. Pero acepto a quienes desean escucharlo. Están en su derecho.
Una sociedad más tolerante es una sociedad que acepta lo que otros consideran su camino para llegar a la felicidad. Negarlo es negar la felicidad ajena, o en todo el caso el derecho a intentar ser felices. La única regla admisible para limitar ese derecho la enunció John Stuart Mill hace ya mucho tiempo: no causar daño a otro. Mientras que lo que haces para ser feliz no me dañe de manera ilegítima, debo respetarlo. Y cuando la intolerancia frustra a otros su camino a la felicidad, el daño lo causa la intolerancia, no la libertad.
En noviembre del 2004 me anoté en el taller de Sandra Russo. Cursé dos meses en el 2004 y unos 6 meses en el 2005. Me hice amigo de Sandra y en el 2006 me ofreció laburar juntos. Trabajé con Sandra dando talleres presenciales desde el 2006 hasta junio del 2009, fecha en el que Sandra no pudo seguir porque se quedó sin horarios. Empezó a trabajar al mediodía en radio (Radio Nacional, El nombre de las cosas) y a la noche en la tele (678).
Decidí entonces continuar por mi cuenta, dictando talleres, y a eso me dedico hoy, full-time. Doy dos turnos de taller de escritura (los lunes y martes a la noche), uno de lectura y análisis (el miércoles a la noche) y uno virtual, junto a Sandra. Si tenés ganas de sumarte, la información está acá, en la sección Talleres. Si te interesa pero estás lejos, o no te dan los horarios, mandame un email contándome tu situación y cuál es tu interés, y lo tendré en cuenta para cuando abra algún taller nuevo, presencial o virtual.
Maxi Flammá y yo asistimos al taller de redacción de textos breves de los martes. Doy fe de que lo que dice Xtian en la última frase es cierto, pues empezó con el taller de los lunes, al cual yo no podía ir. Y le rompí tanto las bolas que terminó abriendo el de los martes, en el cual somos un buen grupo de "alumnitas y alumnitos". Vale la pena.
Me habían invitado al acto de promulgación de la ley que regulaba el matrimonio de miembros del mismo sexo a la Pink House, y podía invitar a algún acompañante. Invité a Sole, mi ex secretaria y gran amiga. Decidimos jugar a Clark Kent —soy muy parecido, los dos usamos anteojos— y Luisa Lane. Nos habían indicado que debíamos estar entre la 17 y las 17:30 en la plaza.
Sergio Romano
Para LA NACION
SANTA ROSA.- Dios, la Biblia y, después, las leyes. Ese es el orden establecido por Marta Covella, la jueza de paz de la ciudad pampeana de General Pico. Ninguna pareja gay ha pedido aún turno para casarse en La Pampa, pero Covella ya avisó: no celebrará los casamientos de personas del mismo sexo, como se aprobó anteayer en el Congreso Nacional. "La Biblia me enseña que primero tengo que obedecer la ley de Dios y, después, la ley de los hombres", dijo.
...
La funcionaria, elegida por la ciudad en 2007, dijo que las parejas homosexuales son "una cosa mala" delante de los ojos de Dios.
"En la Biblia, Dios no aprueba esa forma de vivir. Me crié leyendo la Biblia y sé lo que Dios piensa. Dios ama a toda la gente, pero no aprueba las cosas malas que hace la gente. Y una relación entre homosexuales es una cosa mala delante de los ojos de Dios. Para él —sostuvo— los grises no existen; para Dios, es blanco o es negro. Y esto es negro. Y, como Dios no lo aprueba, yo no debo hacerlo, cueste lo que cueste", sentenció la magistrada pampeana.
Artículo 269: Sufrirá multa de tres mil a setenta y cinco mil pesos e inhabilitación absoluta perpetua el juez que dictare resoluciones contrarias a la ley expresa invocada por las partes o por el mismo o citare, para fundarlas, hechos o resoluciones falsas.
Dominarás la tierra
Por Alberto Bovino*
Se sentó en su escritorio rodeado de silencio. Lápiz en mano comenzó a escribir. Solo se escuchaba el roce del lápiz sobre el papel de fina calidad. No tuvo duda alguna, no hizo correcciones, ni siquiera releyó una sola frase.
Terminada su nota, dejó el lápiz sobre el escritorio, abrió el primer cajón de la derecha, y con una estilográfica estampó su firma con tinta negra. El último párrafo que se podía leer al principio de la segunda página decía:
"Aquí también está la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra".
Se levantó lentamente y volvió a su cama. Antes de apagar la luz, ayudado por un sorbo de agua, tomó la última pastilla del antipsicótico que le había recetado su psiquiatra. Quince minutos después, el cardenal logró dormir serenamente. El demonio había abandonado sus sueños.
Homofobia religiosa y litigantes por amor
Por Alberto Bovino
En una carta a la que accedió
Esta nota no pretende ofender a ningún fiel católico. Se limita a cuestionar severamente afirmaciones sobre los homosexuales y sobre el matrimonio igualitario formuladas en opiniones o documentos oficiales emanados de algunos miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica. No estamos hablando de un “sacerdote exaltado” como afirma algún lector. Estamos hablando de altos miembros de la jerarquía eclesiástica.
Bergoglio dijo
En una carta a la que accedió lanacion.com, el arzobispo de Buenos Aires afirmó que en ese proyecto "está la envidia del Demonio que pretende destruir la imagen de Dios".
"No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una "movida" del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios", continúa la misiva.
Marino no dijo:
Ayer, el obispo auxiliar de La Plata, Antonio Marino, salió a desmentir las polémicas declaraciones atribuidas a él en una entrevista realizada y difundida por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).
La nota decía que el prelado había advertido que las parejas homosexuales "son 30 veces más violentas que las heterosexuales", tienen "tendencia al suicidio" y consumen "con más frecuencia estupefacientes".
Bergoglio otra vez:
Pidió a párrocos y capellanes que faciliten a los fieles los medios para concentrarse ante el Congreso en rechazo de la boda gay
LA FUNCIÓN EVANGELIZADORA DE BERGOGLIO
El cardenal Jorge Bergoglio se puso directamente al frente de la marcha contra el casamiento gay. El arzobispo de Buenos Aires envió una carta a párrocos, capellanes y rectores de iglesias para que faciliten a sus fieles los medios necesarios para que asistan el martes próximo a la concentración frente al Congreso.
DECLARACION DEL EPISCOPADO
"Afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es su presupuesto".
"El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos".
Otras autoridades
Diferentes autoridades de la Iglesia aprovecharon la celebración de un nuevo aniversario del Día de la Independencia para sumar sus críticas a la propuesta que ampara bajo la ley el matrimonio entre personas del mismo sexo. El obispo de Río Cuarto, monseñor Eduardo Martín, consideró que la idea representa "una situación de grave peligro para el futuro de la patria", mientras que su par de La Rioja, monseñor Roberto Rodríguez, denunció que el proyecto produjo "una guerra" entre el gobierno nacional, la prensa "que no dice la verdad" y esa institución.
"Tenemos que afirmar con toda claridad que, según el designio creador de Dios, no hay otra forma de ser humano que ser varón y mujer. Que el matrimonio no puede ser objeto de votación parlamentaria, en cuanto a su esencia, pues es una realidad que viene de la creación y no de un consenso", expresó el obispo cordobés.
III. Parece que es desde ese ideal supremo de los conceptos, desde donde el Dr. Grondona nos invita a contestar su pregunta, que de hecho retórica, esconde la trampa de su falso silogismo.
IV. Por último debemos señalar que en el mundo de Grondona, no solo no son lo mismo, sino que una situación merece una valoración superior a la otra. No es casual el uso del ejemplo pedagógico: “pero también sería injusto otorgarles la misma nota a quienes no han exhibido el mismo mérito en un examen…” y la poco deseable sentencia discepolina: "Lo mismo un burro que un gran profesor".