Éste es el blog personal de Alberto Bovino. Las notas no son escritas en calidad de miembro de ninguna institución, estudio jurídico o universidad, y expresan nuestras opiniones personales. Las entradas son de exclusiva responsabilidad de quienes la firman.
3 ene 2013
TALLER DE VERANO DE CHRISTIAN RODRÍGUEZ
17 sept 2010
La Hermana Wendy y el fascismo saludable
Esa falta de respeto (necesaria para la apropiación y para la lectura propia) es el comienzo de la escritura.
Christian Rodríguez, sobre la monjita Wendy, en su taller de escritura.
Comentario del elctor aahworld, en nota de La Nación
24 jul 2010
LA FRASE DEL AÑO
En noviembre del 2004 me anoté en el taller de Sandra Russo. Cursé dos meses en el 2004 y unos 6 meses en el 2005. Me hice amigo de Sandra y en el 2006 me ofreció laburar juntos. Trabajé con Sandra dando talleres presenciales desde el 2006 hasta junio del 2009, fecha en el que Sandra no pudo seguir porque se quedó sin horarios. Empezó a trabajar al mediodía en radio (Radio Nacional, El nombre de las cosas) y a la noche en la tele (678).
Decidí entonces continuar por mi cuenta, dictando talleres, y a eso me dedico hoy, full-time. Doy dos turnos de taller de escritura (los lunes y martes a la noche), uno de lectura y análisis (el miércoles a la noche) y uno virtual, junto a Sandra. Si tenés ganas de sumarte, la información está acá, en la sección Talleres. Si te interesa pero estás lejos, o no te dan los horarios, mandame un email contándome tu situación y cuál es tu interés, y lo tendré en cuenta para cuando abra algún taller nuevo, presencial o virtual.
Maxi Flammá y yo asistimos al taller de redacción de textos breves de los martes. Doy fe de que lo que dice Xtian en la última frase es cierto, pues empezó con el taller de los lunes, al cual yo no podía ir. Y le rompí tanto las bolas que terminó abriendo el de los martes, en el cual somos un buen grupo de "alumnitas y alumnitos". Vale la pena.
1 abr 2010
CARTA DE LECTORES A "LA NACIÓN" SOBRE MATRIMONIO GAY
hacerla entrar en 1.100 caracteres, pero ahí está.
"Es una enfermedad, sos un anormal, nunca lo voy a aceptar" son algunas de las expresiones vertidas a partir del debate por el matrimonio gay en estos días. Leer eso me hizo volver 20 años atrás, al living de mi casa en Merlo, el día que le confesé a mi madre que era gay: esas fueron también las palabras que dijo, llorando, mi madre.
Pasaron varios meses hasta que pudimos volver a hablar y, cuando hablamos, ella, todavía enojada, preguntó por qué insistía con ese tema. Le expliqué que sólo quería lo que el resto de mis hermanos ya tenía. Poder, por ejemplo, invitar a mi pareja a mi casa y ser recibido con respeto. Quería, después de años de haberme convertido en un fantasma, volver a ser, simplemente, su hijo.
Pasaron muchos años y mi madre, finalmente, entendió: su hijo reclamaba igualdad y una dignidad que ella misma me había enseñado como valor fundamental. Eso reclamamos hoy, ante la Justicia y el Congreso: dejar de ser los "enfermos" o los "anormales" y empezar a ser, finalmente, simplemente, ciudadanos.
25/11/09
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