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2 jun 2010

LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ BAJO LA LUPA DE NACIONES UNIDAS

COMISION POR LA MEMORIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

1 de junio de 2010






Un informe presentado por la Comisión por la Memoria en Ginebra afirma que la ley de promoción de los derechos del niño no se cumple y advierte sobre el uso excesivo de la prisión preventiva para los menores de 16 años: “Los Institutos cerrados se encuentran en un proceso de “carcelización” y comienzan a reproducir las peores condiciones de las unidades penitenciarias de adultos” señala el informe. También se denuncia la práctica de torturas en centros de detención de menores, violencia policial y la desaparición forzada del joven Luciano Arruga.

El estado argentino rinde cuentas en Ginebra sobre la situación de los derechos de niños, niñas y adolescentes ante el Comité de los Derechos del Niño, órgano creado por la Convención de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En ese marco, la Comisión por la Memoria a través de su Comité contra la Tortura , presentará un informe alternativo centrado en la provincia de Buenos Aires donde se plantean severas críticas a la implementación de las leyes de promoción y protección de derechos y la ley de responsabilidad penal juvenil y se denuncia el uso excesivo de la prisión preventiva. También, en el mismo informe, se releva un aumento de las autolesiones e intentos de suicidio y la vigencia en los institutos provinciales de regímenes de encierro-aislamiento de entre 24 y 36 horas. En la presentación se denuncia además la continuidad de la detención de jóvenes en comisarías y se destaca la desaparición sin esclarecer del joven Luciano Arruga, detenido en la Comisaría de Lomas de Mirador en enero de 2009.

Las audiencias donde el estado argentino será evaluado se desarrollarán durante los días 2 y 3 de junio en Ginebra Suiza. Por la Comité contra la Tortura de la Comisión ampliarán su propio informe sobre Provincia de Buenos Aires, Roberto Cipriano García y Alicia Romero.

Se presenta a continuación una síntesis de varios de los segmentos más significativos del Informe que presentado ante el Comité de los Derechos del Niño.

Incumplimiento de la ley de promoción y protección de niños y niñas

La implementación de la nueva ley de promoción y protección de derechos y la creación del fuero de responsabilidad penal juvenil tienen serios déficits en la provincia de Buenos Aires. No fueron creados organismos como el Observatorio Social y el Defensor de los derechos del Niño. Otros como los servicios locales y zonales o como la Comisión Interministerial , funcionan sin recursos presupuestarios y de manera deficiente o están desjerarquizados.

Al no otorgarse los recursos presupuestarios necesarios, estas instancias de contención no funcionan y la única respuesta del estado es el sistema penal que encierra a los jóvenes.

Uso generalizado de la prisión preventiva.

El sistema penal juvenil implementado en Provincia de Buenos Aires ha copiado los peores defectos del sistema de adultos: el uso generalizado de la prisión preventiva incluso más allá de los plazos legales. El 70 % de los jóvenes alojados en Institutos de Menores están con prisión preventiva. Solo un 5% se encontraba en situación de juicio o ya condenados.

Sobre aquellos con prisión preventiva, más de la mitad (52%) se encontraban en esta condición desde hacía 6 meses, tope legal establecido. Por otra parte un 11 % permanecía hacía más de un año detenido bajo la figura de prisión preventiva, límite máximo luego del cual la ley 13.634 prevé que debe ser liberado. Si sumamos los jóvenes que se encontraban en el plazo de prorroga de la prisión preventiva con los que estaban con el plazo total para la prisión preventiva ya vencido la cifra se eleva al 63 % de los adolescentes privados de libertad.

Los datos son elocuentes: las “medidas de seguridad” aplicables a adolescentes menores de 16 años se traducen en la privación de libertad por tiempo indeterminado y sin sometimiento a juicio para las personas consideradas inimputables.

Violaciones a los DDHH en el encierro de jóvenes

En ámbitos de encierro la provincia aloja 470 jóvenes en 14 institutos cerrados, Centros de Recepción o Alcaidías. En estos lugares se producen violaciones a los derechos fundamentales de los jóvenes: condiciones inhumanas de detención, prácticas que constituyen tortura, falta de acceso a la salud y la educación y regímenes de vida sustentados en el aislamiento y las sanciones colectivas y violando toda normativa existente. Existe una ausencia programática de actividades educativas, recreativas y formativas, combinada esta ausencia con regímenes de encierro y aislamiento prolongado, que los transforman en verdaderos depósitos de adolescentes. Los jóvenes permanecen aislados en celdas-buzones de 24 a 36 hs., saliendo apenas 3, 4 o 6 hs a un lugar un poco más grande donde solo pueden ver televisión. Solo concurren a la educación primaria un promedio de 1 hora y media a 3 por semana. No existen actividades de formación técnica. Los jóvenes padecen requisas vejatorias diariamente cada vez que dejan su celda, con modalidad de desnudo total y flexiones, en general entre 2 y 3 flexiones con exhibición de genitales. Los Institutos se encuentran en un proceso de “carcelización” y comienzan a reproducir las peores condiciones de las unidades penitenciarias de adultos.

Autolesiones, tentativas de suicidio y muertes

Durante el año 2008 murieron cuatro jóvenes por presuntos suicidios en los distintos Centros cerrados de la provincia de Buenos Aires. Esta situación tuvo su punto extremo cuando alrededor de 16 jóvenes fueron alojados en un Centro Cerrado de Máxima Seguridad de La Matanza , en el que no había médicos, enfermeros, ni posibilidades de acceso a la educación o tratamiento psicológico. Allí se suicidaron dos jóvenes por diferencia de horas. Al otro día se evitaron al menos 5 intentos de suicidios más.

El régimen de vida mencionado más arriba y la falta de actividades educativas, formativas y recreativas, genera una alarmante cantidad de de tentativas de suicidio y de autoagresiones. Una pericia psicológica de la Asesoría Pericial del Poder Judicial dispuesta en habeas corpus colectivo luego de una inspección y presentación de este Comité en el Centro de Recepción Malvinas Argentinas, consigna que de los 100 jóvenes evaluados, el 70 % de ellos habían tenido intentos de suicidios, y un 100 % se autolesionaron en algún momento de su detención. Es habitual entrevistar jóvenes cortados con cicatrices en antebrazos, abdomen, etc., único camino que encuentran para que se atiendan sus reclamos.

Ausencia de estadísticas oficiales y públicas

El Estado no construye estadísticas oficiales y públicas sobre la situación del sistema penal juvenil en nuestra provincia. En Provincia la Subsecretaria de Niñez y Adolescencia prácticamente no entrega información. El estado nacional en su informe al Comité de Derechos del Niño, solo presenta las cifras a nivel global país, es decir, sin desagregar los datos por provincia, sesgando la muestra y por lo tanto su posibilidad de evaluación.

Proyectos legislativos regresivos en la provincia

Durante 2009 el gobierno provincial intentó dos modificaciones legislativas regresivas en materia de derechos, destinadas a los adolescentes: Por un lado presentó un proyecto de ley (que llegó a obtener media sanción parlamentaria del Senado) donde a través de la modificación del art. 41 de la ley 13.634 preveía la duplicación de los plazos máximos para la aprehensión de menores antes de la orden de detención (de 12 a 24 hs.) y también duplicaba el plazo previsto para la realización de la audiencia inicial (de 5 a 10 días). Por otro lado, presentó un proyecto de Código de Contravenciones que facultaba a la agencia policial para detener a jóvenes a partir de los 14 años cuando incumplieran normas contravencionales (cuando la ley nacional establece la edad de imputabilidad recién desde los 16 años).

Proyecto para bajar la edad de imputabilidad en materia penal juvenil

En el orden nacional existe un proyecto de ley para un Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil, que cuenta con media sanción (aprobado por el Senado), que introduce las indispensables garantías del debido proceso para los jóvenes, pero al mismo tiempo establece una baja en la edad de imputabilidad y punibilidad para personas menores de edad (de 16 a 14 años) bajo una operación semántica que la encubre, so pretexto del otorgamiento de las garantías procesales y de un régimen especial. La baja en la edad está especialmente cuestionada por el principio de no regresividad en materia de derechos humanos, el Art. 24 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos así como por las Observaciones Generales Nro. 10 (2007) (CRC/C/GC/10) del Comité de los Derechos del Niño. La Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires apoya la sanción de un régimen penal protectorio de derechos que termine con el régimen nacional del patronato, pero sin que este baje la edad de imputabilidad.

Torturas y otros tratos o penas crueles inhumanas o degradantes

En las instituciones de detención de jóvenes de la Provincia de Buenos Aires, se ha constatado la aplicación de torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. Durante 2009 en el marco de una investigación conjunta con el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, sobre 79 jóvenes encuestados un 32 % denunció haber sido agredido en algún instituto, por el personal a cargo de su cuidado y dentro de estos, el 44% reconoció haber sido golpeado. Del total de adolescentes encuestados, el 86 % fue sancionado con aislamiento continuo. En muchos casos las sanciones son acumulativas y los jóvenes pueden permanecer más de un mes en su celda.

Para dar sólo un ejemplo: en el Centro de Recepción de Lomas de Zamora, se ha verificado la implementación de un dispositivo de tortura que cuenta con una mecánica o procedimiento preestablecido. A la salida del Módulo 2 de dicho centro, existe un cuarto pequeño con puerta de metal y una abertura en la parte superior con barrotes, donde golpean a los jóvenes, mientras permanecen esposados a dicha ventana y desnudos. En esta celda denominada “Gabinete” y que funciona para el castigo físico y psíquico de los jóvenes, se verificó y constató judicialmente la presencia de manchas de sangre en dos de sus paredes.

Alojamiento y golpizas en comisarías

El 100 % de los jóvenes entrevistados durante 2009 por este fueron alojados en comisarías de policía, lugar expresamente prohibido por la reglamentación y distintos fallos judiciales para alojar jóvenes. El 67% de los adolescentes fue alojado en celdas de la comisaría y solo el 33% en lugares diferentes dentro de la dependencia.

Al momento de ser detenidos el 83% fue golpeado por la fuerza policial, en la abrumadora mayoría de casos después de ser inmovilizados y esposados, estando en el piso o en el patrullero. Al 95% no se les leyó sus derechos al ser detenidos y el 93% no pudo efectuar una llamada telefónica a sus padres o tutores al ser aprehendidos.

El 64% de los adolescentes recibieron golpes una vez dentro de las dependencias policiales, en general a modo de hostigamiento y degradación previa a la entrega del adolescente a la justicia. En general estas situaciones no se denuncian judicialmente ya que se naturalizan y son la regla en las detenciones.


Una desaparición sin esclarecer: Luciano Arruga

Se denuncia el caso de Luciano Arruga, joven de 16 años que permanece en condición de desaparecido luego de ser detenido por personal policial en enero de 2009. La madrugada del 31 de enero de 2009 Luciano Arruga fue detenido por personal del destacamento de Lomas del Mirador; testigos que se encontraban en el destacamento afirmaron que, estando allí detenido, fue golpeado salvajemente por personal policial. No obstante, aun bajo la evidente participación policial en su desaparición, la causa sigue caratulada como averiguación de paradero.

Dr. Roberto F. CIPRIANO GARCIA
Coordinador COMITE CONTRA LA TORTURA COMISION PROVINCIAL POR LA MEMORIA Provincia de Buenos Aires, Argentina

24 nov 2009

DE VUELTA AL CONVENTO... Final - parte 4

CÓMO LLEGAR AL CONVENTO Y NO MORIR EN EL CAMINO...






La Tercera parte aquí 

4:30 AM. Ciudad de Guatemala, Av. Reforma y Novena Calle. Estuve a punto de tirarme en la cama y dejarme desmayar, y que a las 10 AM hablara Montoto sobre la pena de muerte. Afortunadamente apareció mi conciencia y me obligó a preparar un traje, camisa y corbata, para poder llegar a Antigua listo para la charla.


4:33 AM. Puse el despertador como a dos metros de la cama y después sí, hasta llegué a desvestirme antes de desplomarme en la cama como una bolsa de papas.


4:35 AM en adelante… Dormía y soñaba. Soñaba que estaba en una celda y que quería salir, pero nadie me escuchaba ni me veía... solo faltaban el juez y el psiquiátrico para que mi profecía se autorrealizara... Desde la pequeña ventanita enrejada que tenía la mugrosa celda en la que había entrado por mi propia voluntad, se escuchaba la alarma que se le pone a los carros para que los ladrones queden medio sordos...


Había calculado, antes de acostarme, que el viaje hasta Antigua demoraría alrededor de una hora. Así, para salir bañado, trajeado y desayunado tenía que levantarme a las 9 AM.


9:35 AM. En mi sueño, la maldita alarma seguía sonando y… ¡¡¡estaba en un 8º piso, y el parqueo de mi edificio quedaba del lado contrario al de mi departamento!!! ¡No había auto con alarma! Como de costumbre, había incorporado el insoportable sonido del despertador a mi sueño y por ello lo dejé sonar… abro los ojos y veo que el reloj marcaba las 9:35, y ahí me dio un ataque de pánico. Celular no tenía, mi notebook estaba en Antigua, en el convento, y yo no tenía el número de teléfono de la madre superiora.


9:40 AM. Prescindí de pegarme una ducha, y mientras saltaba en una pierna e intentaba ponerme la media en la otra, en dirección a la cocina, me caí como el boludo que era, volví a acordarme de la madre superiora, y asumí mi condición masculina. Sólo las mujeres pueden hacer más de una cosa a la vez, nosotros somos mucho más limitados en ese aspecto.


9:47 AM. Hice “Ooooommmmmm!”, me puse la media, me levanté como si tuviera dos horas antes de salir. El intervalo lúcido me duró treinta segundos, corrí a la cocina, tiré al piso todo lo que encontré camino a la cafetera… y no había ni un filtro de café.


9: 49 AM. No sabía si llorar o ir a Antigua a ahorcar a la madre superiora, conquistar el convento, destrozar todos los relojes y declarar, como primer acto de gobierno laico, el anti-toque de queda: que todas las monjitas entraran y salieran borrachas y a la hora que les diera la gana.


9:50 AM. ¡El taxi! Todavía no pedí el taxi… “¡No pido ni mierda!”, me dije. Bajo, y si no encuentro taxi, le diré a la madre superiora que los designios del Señor son misteriosos, que no sé por qué razón Él no me quería en Antigua.


9:55 AM. Subo a un taxi que manejaba a ritmo local. Primero quedé como un terrible maleducado, pues allí pedir las cosas como las pedimos los argentinos es una tremenda falta de respeto. Después me descubrió y se convenció de que en realidad era un enajenado. Eso fue cuando empecé a gritar que acelere o que recaería sobre ambos la ira divina y, sobre todo, la ira de la madre superiora.


10:35 AM. Llegamos en tiempo record. El taxista aún se está recuperando del pánico que le provocó el viaje y mi locura. Dicen que cuando anda solo por la calle, mira por encima del hombro para asegurarse de que no lo persigue la madre superiora…


10:36 AM. Me tiro del taxi, me olvidé de pagarle a este pobre buen hombre, vuelvo corriendo, le tiro los dos o tres billetes que habíamos pactado, giro de 180 º y vuelta a la carrera. Llegó a la puerta del convento, giro el picaporte, todo esto sin detenerme ni a respirar. Y la madera de la puerta me detuvo, que para eso estaba allí. Empecé a tocar el timbre, la campanita o lo que sea que hacía las veces de timbre.


10:37 AM. Miré al cielo y le dije a Él: “sabés que como no creo en vos nunca te jodo ni te pido nada… pero facilitame alguna!”. Y allí terminó mi monólogo con este Señor.


10:38 AM. Se abre la puerta y me dirijo a mi cuarto como una exhalación. Lo que me detuvo esta vez fue una panza más grande que la mía. ¿A quién me habría chocado? ¡Al mismísimo jefe minuguo, el buen juez Lorenzo! Miré para arriba indignado con Él y Lorenzo me empezó a decir que había estado preocupado, que a dónde andaba, que qué me había pasado, y otras huevadas que no eran asunto de su competencia.


10:38 AM. Sin pensarlo, y extrañando frenos inhibitorios que nunca tuve, conté toda la historia —solo me me ahorré lo del puticlub…—. Lorenzo me miraba, y jamás comprendí su expresión… Hasta que otro amigo uruguayo intervino y quebró el silencio:


- Bovino, no te creo ni una palabra…


- Decime una cosa, ¿vos creés que a esta hora del día me da la cabeza para inventar una historia tan absurda?



THE END



Epílogo. Ese día hice la exposición con lentes negros puestos. Afortunadamente, tenía la charla bien preparada, así que logré darla razonablemente. Eso sí, se me hizo interminable. Y mis amigos minuguos, cual castigo divino, me hicieron muchísimas preguntas que debí contestar.

6 nov 2009

DEL BAR A LA COMISARÍA

¿Y AHORA DÓNDE DUERMO?

Dedicado a MG, HC, RS, AR y MA

La primera parte de esta historia aquí, y la segunda aquí.





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Tres de la mañana en Antigua. Nadie en ningún lado. El único imbécil, un abogado argentino, pensando qué hacer, preguntándose mentalmente:

- ¿Qué hace un tipo como yo en un lugar como éste?

El silencio era tanto que escuchaba mis pensamiento como si estuviera hablando. Lo más razonable, pensé, sería ir a un hotel y pasar la noche allí. Mi concepto de razonable no coincidió con el de los hoteleros de Antigua. Todos me sacaron a patadas, no sé por qué extraña razón. Para los mal pensados, les aclaro que no tenía nada que ver con el hecho de que yo estuviera algo descompuesto.

Escudriñé profundamente todos los lugares alrededor de mi persona, como si poner cara de chino me podría ayudar en algo. Estaba parado en una de las esquina de la plaza. De repente, en el extremo opuesto de la plaza, estacionado a 45 grados, me pareció ver un carro —auto, en chapín—. Me acerqué, y a medida en que caminaba mi esperanza crecía; tenía toda la pinta de ser un taxi. Dado que no podría dormir en Antigua, entonces dormiría en Guatemala City. Efectivamente, era un carro destartalado con la señal de “taxi” y con el chofer durmiendo en su interior, esperando al único pasajero despierto en toda la ciudad.

- Oiga, señor..

Dije golpeando la ventanilla de su carro. Varias veces, hasta que me miró como diciendo “¿y este huevón qué quiere?”. Cuando logré que entre sueños me prestara un poco de atención, le pregunté cuánto me cobraba para llevarme a Guatemala. Hasta le dije que le pagaría el doble de la tarifa. Me miró como si le estuviera pidiendo que me trajera a Buenos Aires, murmuró algo que sonó a puteadas varias, se dio media vuelta y siguió durmiendo como si nada.

Empecé a caminar, totalmente desesperanzado; se habían agotado mis posibilidades de dormir en un lugar decente, y en pocas horas tenía que dar una compleja charla sobre derecho constitucional guatemalteco y pena de muerte. Luego de unos minutos, ví que me acercaba al destacamento policial.

Perdido por perdido, me mandé, y le conté a los agentes del orden mi pequeño problema. Yo creía que estaba impecable, pero la verdad es que mi nivel de alcohol en sangre debe haber sido un poquitín más alto del límite legal. Después de mi relato, me preguntaron qué podían hacer por mí. Debo aclarar que la policía de Antigua, especialmente con los extranjeros, no parece policía.

Mi primer brillante idea fue preguntarles si no había un celda libre donde pudiera dormir —sí, como leyeron, quería entrar voluntariamente a una celda—. Al instante tuve un intervalo lúcido y pensé que cuando cambiara la guardia quién chucha me iba a creer que yo estaba allí por mi propia voluntad. Me pasó un flash de imágenes: preso sin condena, preso sin proceso, preso sin documentos, preso que al comparecer ante un tribunal que escuchara mi explicación declararían insano y terminaría de por vida en un psiquiátrico guatemalteco. No es que no lo merezca… pero prefiero seguir en libertad porque soy un insano no demasiado peligroso.

“Mejor no”, dije, mientras los tres policías no podían creer lo que veían. Como los guatemaltecos no comprendían muy bien mi castizo castellano alcoholizado, me preguntaron:

- ¿Y por qué no se va en un taxi hasta Guate?

- Porque le pedí que me llevara al único taxi que está aquí afuera, y está durmiendo y no me quiere llevar…

- ¿Y cuánto le cobra el taxi para llevarlo a Guate?

- Y… unos 300 quetzales…

- ¡Ah!, pero por esa suma nosotros lo llevamos.

- ¿Cómo me llevan? ¿En qué me llevan?

- En nuestro carro.

- Y… bueno… vamos pues.

¿Y cómo era "nuestro" carro? Era un lindo patrullero. Así que Bovino partió raudo para Guate City, echado para atrás cómodamente en el asiento trasero del coche patrulla, a dormir plácidamente en su propia cama. Cuando estábamos entrando, pasamos por la puerta del puticlub más exclusivo de Guate, y dije, extrañando, como siempre, mis frenos inhibitorios:

- Me gustaría agradecerles su atención invitándoles unos tragos aquí, dicen que el lugar es muy bueno.

Juro que jamás había ido allí. Los policías se miraron entre sí, parecían que se le iban a caer las lágrimas, y el que hacía de jefe finalmente dijo:

- Fíjese que no podemos porque estamos uniformados. No se ofenda por favor.

Lejos de ofenderme, me sentí aliviado de que frustrasen mi nuevo acto de irresponsabilidad. Y entonces me dejaron en mi casa como a las 4:30 AM. A las 10 de la mañana debía dar la charla sobre pena de muerte, pero lo único en que pensaba mientras subía en ascensor hasta el octavo piso era en mi cama…

El final aquí