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23 abr 2010

DEBATE SOBRE EL FASCISMO SALUDABLE - SIGUE


Y AHORA NUESTRO COLUMNISTA DARÍO SCOTTO




Luego del nutrido debate que generara el post de Maxi, en el cual también opiné algo, creo que este post de AB, “cierra el mismo”, no en el sentido de darlo por terminado, sino porque, creo que resume con meridiana claridad los puntos centrales del mismo:

1. Maxi y AB están en contra de los abusos que se hacen a través de la difusión de escenas o fotografías morbosas, con los fines de informar acerca de los efectos nocivos de un producto consumible.

2. No les preocupa si esto pueda deberse a algún factor individual.

3. También destacan la asimetría en este punto, con respecto al tratamiento de otros productos nocivos, de los cuales hay millares, para citar a uno de los mas modernos, los energizantes que consumen los adolescentes, que en combinación con el alcohol, pueden llegar a producir infartos en personas cada vez mas jóvenes, que antes no se veían.

4. Esto, coarta en mayor o menor medida, la libertad de expresión comercial de las tabacaleras.

5. Sin embargo quedó muy claro en el post de Maxi, creo que no lo leí en algún comentario de AB, no están en contra de que la información se haga, pero dentro de límites compatibles con la sensibilidad media de la población.

Todos estos puntos de vista son entendibles y razonables, y se deben respetar por pertenecer a hombres libres, y es muy probable que no fumadores puedan coincidir con ellos.

Ahora yo me pregunto lo siguiente: ¿el Estado sólo debe limitarse a informar?

No recuerdo si fue en los últimos años de los 60, o primeros de los 70 (me enteré cuando viví en Santa Fé ), la Coca Cola, estuvo prohibida en la Provincia de Santa Fe, porque el Código Bromatológico de la Provincia, que fue uno de los pioneros en su área, en uno de sus artículos prohibía la venta de comestibles que tuvieran fórmula desconocida. Todos saben que de la Coca Cola se conocen algunos de sus componentes, pero la mayoría no, su fórmula es secreta, y debe valer más que toda la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto que esa prohibición, habrá durado 15 o veinte días (quién contra un gigante).

Me remito ahora a parte del padre nuestro que escribiera "Juana de Arco” (favor no malinterpretar sesgos irónicos, son con buena onda): "nunca me perdones la terquedad de seguir eligiendo lo que ingreso a mi cuerpo”, sepa Sra. Juana que cuando Ud. toma un vaso de Coca Cola, no está eligiendo lo que ingresa a su cuerpo, porque en realidad no sabe que contiene y el Estado se lo permite igual.

En ese caso concreto, ¿que piensan que debería hacer el Estado? ¿Hacer poner un aviso en el envase de Coca que diga: “Ojo, no sé lo que tengo”, o hacer cumplir ese artículo del código si es que todavía existiera?

Otro ejemplo, supongamos que se instala un parque de juegos, con montaña rusa y otros varios, y al cabo de los días se constatan varios accidentes no necesariamente todos graves. ¿Qué debe hacer el intendente? ¿Hacer poner a la entrada un cartel que diga: "Este parque tiene una estadística de dos accidentes por mes desde que se inauguró, Ud. puede ser el próximo”?

A la luz de estos ejemplos lo que para mí es totalmente contradictorio, es que el Estado posicionado en su rol de sanitarista y celoso de la salud del pueblo se afane tanto y cada vez con mas énfasis, hasta llegar a límites morbosos, por lo visto, en advertir sobre los riesgos de fumar, en vez de al menos intentar instrumentar los medios legales para su prohibición. Yo entendí los primeros cuatros puntos, que resumen la filosofía del “Fascismo saludable”, pero también me ayudaron a comprender de que esto ultimo que yo pienso no es ilógico.

Para finalizar unas preguntas:

Cuando se impusieron por ley las primeras leyendas de advertencia en las cajetillas, ¿fue para evitar los juicios multimillonarios que le hicieron algunos damnificados por el tabaco a las tabacaleras?

¿Me pueden decir en que país o países fueron, y por qué no apelaron, y le pasaron el fardo al Estado, que permitía, su libre circulación, luego de superar las pruebas de rigor vigentes, al menos si fue en los EEUU?


Muchas gracias,

Darío Scotto

26 mar 2010

TABACO NO - DROGAS SÍ

DARÍO QUIERE ALUCINAR





AB:

Creo que diste justo con la palabra adecuada para el abordaje más constructivo en el debate: “conciliarse”. De eso se trata, de conciliar los derechos de los dos sectores.


Lo que me parece percibir, es que con el avance de las campañas anti-tabaco, los fumadores comienzan a sentir algo de discriminación, y eso molesta a cualquiera, independientemente del perfil causante del mismo.


Se trata también de tolerancia, pero quizá, con el alcance del significado que le da Jacques Derrida al término, quien apuesta a una tolerancia más humanitaria, donde a los no fumadores (para aplicarlo a este caso) les anime un sentimiento real de preocupación por la salud del prójimo fumador, sobre todo si se trata de familiares directos o amigos.


Dicho en otras palabras: “Flaco yo sé que tenés el derecho inapelable de elegir tu camino, pero no quiero perderte como hermano, tío, amigo, etcétera".


Yo también, fui fumador, dejé hace 20 años, se puede disfrutar de las mismas cosas, solo que te vas a sentir mejor, es porque no lo experimentaste probablemente.


En cuanto al rol sanitarista del Estado, no podría ser de otra forma, debe bregar por “salud, educación y seguridad” para toda la población, pero lo que para mí sí resulta totalmente contradictorio, es que algunas adicciones —como el tabaco— sean lícitas, y otras no.


Si bién el daño neurológico que producen las adicciones alucinógenas son irreversibles, y te liquidan en menor tiempo que el tabaco, éstas no generan conflicto, en la dicotomía consumidores-no consumidores.


Por eso, se me ocurre ahora, que en un futuro, si los resultados de las campañas en defensa de los no-fumadores no llenan nuestras expectativas, seamos los no-fumadores los que impulsemos un nuevo paradigma, para un nuevo escenario:


TABACO PROHIBIDO, ILÍCITO,

ALUCINÓGENOS LIBRES, PERMITIDOS


Total esos no nos joden.

Cordialmente. Darío Scotto

2 feb 2010

SERÁS LO QUE DEBAS SER... (OTRO APORTE PARA EL DEBATE)

UN ESTIGMA QUE SIGUE VIGENTE CUARENTA AÑOS MAS TARDE,

PERO CON UNA CONNOTACION DIFERENTE…


Por el bioquímico Darío Scotto





Darío es el bioquímico que quiere saber, y que ya ha intervenido en el debate. Ahora viene por más...



Buenas noches, arranco con un poco de historia


Durante la década del 60, y hasta mediados de la siguiente (70,s), la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, con sede en Santa Fe, tenía el prestigio de ser la mejor Facultad entre sus pares latinoamericanas.


Tan así es que contaba con alumnos de diversos países hermanos que venían en procura del preciado título.


A comienzos de 1977, me trasladé a esa ciudad a fin de comenzar mis estudios de bioquímica, en una Facultad joven en ese entonces, que había surgido como un desprendimiento de aquélla, luego de haber tenido los primeros tres años comunes de estudio. En ese entonces ya estaban definitivamente separadas, con planes de estudios y docentes diferentes.


Los alumnos de Ingeniería, por demás soberbios, nos consideraban, por decirlo de alguna forma como “a los que no les da cabeza para su plan de estudio y deben conformarse con algo relacionado a la biología”.


A decir verdad, eran personas muy inteligentes, muchos de los cuales nutrían luego las aulas del Instituto Balseiro, de donde salían los físicos nucleares, que seguramente estarán desparramados por distintas partes del mundo.


Pero los que se llevaban la peor parte, eran un grupo bastante importante de alumnos que desertaban de las filas de Ingeniería luego de probar uno o dos años, y se metían en la Facultad de Derecho de la misma Universidad (UNL), que también tenía su prestigio al menos en aquellos años.


De ahí, que ellos acuñaron la mítica frase, en sentido peyorativo “Serás lo que debas ser, o sino serás abogado”. Esta frase, como todos sabrán, figura en todos los sitios de humor sobre abogados en la web, y que probablemente haya tenido otros orígenes, o varios autores se la atribuirán, pero de esta forma, y en esta circunstancia, es como yo la conocí, a mediados de la década del 70, y era una pesada impronta que llevaban estos chicos en sus mochilas.


Fin de la historia


No volví a recordar, ni a pensar en esto, en todos los años posteriores, hasta hace unos días, cuando estuve en Ciudad de Buenos Aires, de paseo con mi hija de 15 años, quien ya se empieza a preguntar acerca de su futuro estudiantil.


Estuvimos alojados en el departamento de una sobrina que estudia arte dramático, con quien mi hija conversaba y le pedía orientación u opinión sobre diferentes carreras.


Un día estaban hablando de esos temas, y escuché que mi sobrina le dijo:


- Bueno prima lo mejor sería que te hicieras un test vocacional, y sino,hacé como un montón de gente, que no sabe que estudiar y entonces estudia abogacía.


Allí advertí que el estigma seguía vigente, pero con otra connotación: como una forma de llenar un vacío vocacional. Tal vez porque sea una carrera que puede ser también un aval o carta de presentación para dedicarse a la diplomacia, la cancillería, la política, y algunos etcéteras que desconozco (¿podría aclararme el auditorio si esto es así realmente?).


Aquí en Paraguay (tengo amigos abogados), mas o menos el 50 % de los abogados matriculados ejercen la profesión, estadística que iría con esa presunción; el resto tiene el título como parte de su currículum o se dedica a otra cosa.


Finalmente, ¿por qué escribí esto? Porque me acordé del debate de NHD del año pasado, y entonces creo que, independientemente de que el docente sea un ABQDC, JQDC, PART-TIME, FULL-TIME, etc., etc., y si pienso que la mitad de los alumnos que estudian abogacía lo hacen por no tener una vocación definida, concluyo lo siguiente:


1. El mejor docente será quien a través de sus experiencias y mensajes trasmitidos, pueda ayudar al alumno que está del otro lado del escritorio, a darse cuenta de si eligió correctamente su futura profesión, o si se equivocó de rumbo y esto lo logrará mas fácilmente alguien que ame su profesión.


2. El peor docente, sin lugar a dudas, será el que fue abogado, pudiendo haber sido un montón de otras cosas más, y luego, pudiendo haber sido litigante, civilista, laboralista, penalista, etc., terminó siendo profesor.


Nuevamente, gracias por el espacio, y prometo ocupar el resto del ocio estival que me queda, resolviendo crucigramas.


Atentamente, Darío Scotto