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19 nov 2015

De la verdadera "NO HAY DERECHO" - Malatesta y la cocaína





Cocaína

Por Enrico Malatesta



En Revista "No Hay Derecho", nº 5, Buenos Aires, 1991, p. 27

(este artículo apareció publicado por primera vez en el periódico
anarquista Umanitá Nova, el 30/8/1922)




En Francia existen leyes severas contra quien usa y quien expende cocaína. Y, como es habitual, el azote se extiende y se intensifica a pesar de las leyes y quizá a causa de las leyes. Igualmente en el resto de Europa y en América.


El doctor Courtois, de la Academia de Medicina Francesa, que ya el año pasado había lanzado un grito de alarma contra el peligro de la cocaína comprobado el fracaso de la legislación penal, pide... nuevas y más severas leyes.


Es el viejo error de los legisladores, a pesar de que la experiencia haya siempre, invariablemente, demostrado que nunca la ley, por bárbara que sea ha servido para suprimir un vicio, o para desanimar el delito.


Cuanto más severas sean las penas impuestas a los consumidores y a los negociantes de cocaína, más aumentará en los consumidores la atracción por el fruto prohibido y la fascinación por el peligro afrontado, y en los especuladores la avidez de la ganancia, que ya es ingente y crecerá con el crecer de la ley. Es inútil esperar en la ley.


Nosotros proponemos otro remedio.


Declarar libre el uso y el comercio de la cocaína, y abrir las expendedurías en las que la cocaína fuese vendida a precio de costo, o incluso bajo costo. Y después hacer una gran propaganda para explicar al público y poner al alcance de la mano los daños de la cocaína; nadie haría propaganda contraria porque nadie podría ganar con el mal de los cocainómanos.


Ciertamente con esto no desaparecería completo el uso dañino de la cocaína, porque persistirían las causas sociales que causan los desgraciados y los empujan al uso de estupefacientes.


Pero de cualquier modo el mal disminuiría, porque nadie podría ganar con la venta de la droga, y nadie podría especular con la caza de los especuladores. Y por eso nuestra propuesta no será tomada en consideración, o será tratada de quimérica y loca.






9 dic 2013

COCAÍNA PARA TODAS Y TODOS (LAS JUEZAS Y JUECES)







LA RELACION ENTRE LA  IDONEIDAD Y LA NARIZ
Por Mario Alberto Juliano

La crónica periodística suele sorprendernos con la amenaza de someter a los funcionarios públicos a rinoscopias, con el evidente propósito de determinar la existencia de adicciones a sustancias estupefacientes. Esto es  lo que ocurrió   con el anuncio del gobernador del Chubut (que dijo que sería el primero en someterse al estudio) y el jefe de  policía de Catamarca, aunque los emplazamientos geográficos son anecdóticos, ya que se trata de una intención (hasta ahora nunca concretada) que se repite con cierta frecuencia en distintos puntos del país y suele formar parte del inventario de reclamos de algunos sectores y organizaciones sociales.

Mi idea sobre esta temática es que se trata de una medida indebidamente invasiva de las esferas de reserva personal, pero además inútil,  inconducente y meramente simbólica y propagandista, lo que intentaré demostrar en las breves líneas que siguen.

La  Constitución (artículo 16) establece que el único requisito para el acceso al empleo público es la idoneidad. No hay cláusula que prohíba el desempeño de personas afectadas por adicciones de ninguna índole.

Luego, quienes proponen detectar funcionarios públicos adictos al consumo de sustancias estupefacientes presumen (en realidad, dan por hecho) que los consumidores de ese tipo de sustancias no son idóneos para el desempeño de cargos públicos. Considero que esa idea no tiene respaldo estricto en la realidad y responde a una visión estereotipada de los adictos, a  quienes se supone como zombies, que andan tirados por los  rincones y que no se encuentran en condiciones de gobernar sus actos. Sin ignorar que algunos adictos (fundamentalmente los adictos pobres, que difícilmente llegarán a ser funcionarios públicos, no por adictos, sino por pobres) pueden responder  a esa imagen, Antonio Escohotado nos recuerda, en su “Historia  General  de las Drogas”, que son numerosos los personajes célebres de la historia, remotos y contemporáneos, que en diferentes etapas de su vida tuvieron adicción a distintas sustancias y que, no obstante, mostraron desempeños y producciones notables, sin cuyos aportes la historia de la humanidad hubiese sido muy distinta. Dentro de los adictos famosos y reconocidos como tales podemos citar a Freud, Goethe, Goya, Tolstoi,  Baudelaire,  Víctor Hugo (me refiero al notable novelista y no al periodista), solo por nombrar a algunos de una larga lista.

Lo que quiero significar es que la idoneidad no depende, necesariamente, de las sustancias que consumen los funcionarios públicos y que, muy por el contrario, no es necesario consumir sustancias estupefacientes para ser un mal funcionario público. En ese sentido,  no existen registros que demuestren que los militares que se apoderaron del poder en 1976 lo hubiesen hecho bajo las influencias de las drogas. Lo mismo para desatar una guerra por las Malvinas (como no sea que incluyamos al alcohol en esa categoría,  difícilmente detectable por rinoscopias) o  para desguazar el Estado en beneficio del capital extranjero, allá por los 90.

Sin embargo, preocupa que un funcionario público consuma sustancias estupefacientes, pero no se evidencia idéntica inquietud con la corrupción, los abusos de poder, el transfuguismo y la inidoneidad en general.

A propósito, es tan irracional la  amenaza de rinoscopías, que coloca en el centro de las preocupaciones a las sustancias que se inhalan por las fosas nasales (que son las únicas que se detectan con la rinoscopía), pero se desprecia a otras sustancias, que se beben, ingieren, inyectan o fuman y que, sin embargo, no parecerían participar de la categoría demoníaca de la cocaína.

Tampoco se conoce cuál sería la sanción para el caso que, como consecuencia del examen, se detecte que un funcionario consumió o consume cocaína. ¿Se lo exonerará, se lo sometería a un tratamiento compulsivo, se lo reubicaría dentro de la administración, pasando de una dirección a la recolección de residuos? ¿O  simplemente servirá para exponer al funcionario al escarnio público? ¿Deberían anularse sus actos precedentes por haber estado viciada su voluntad? Todo hace pensar que cualquiera de las respuestas a la detección del adicto conduciría, irremediablemente, al fracaso y a afrontar cuantiosas indemnizaciones por el trato notoriamente discriminatorio.

En resumidas  cuentas, las campañas rinoscópicas ponen de relieve que se quiere  aparentar ante la opinión pública  que se hace “algo”, aunque ese algo sea un montaje inconducente e inoperante.

No se  postula que el consumo de sustancias estupefacientes sea una virtud. Por el contrario, las adicciones en general, y particularmente las relacionadas con drogas, exteriorizan diferentes niveles de reducción de los ámbitos de libertad y autodeterminación personal. Pero estamos convencidos que la persecución de los consumidores, sean funcionarios públicos o no, en poco contribuye a los fines que proclama y, lejos de ello, esas campañas profundizan la estigmatización y los peores rasgos como sociedad.


21 oct 2009

EL FALLO "ARRIOLA" NO SE LIMITA AL PORRO; "ARRIOLA" COMPRENDE A LA COCAÍNA, EL ÉXTASIS, LA HEROÍNA...

Droga, droga, droga... que me hiciste mal





Los errores más comunes para quien mencionan el caso "Arriola" son dos:

a) afirmar que la "Corte despenalizó una acción prohibida penalmente mediante una ley formal; y

b) indicar que lo que se "despenalizó" fue la marihuana.



El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación no tiene como efecto jurídico despenalizar nada. Se limita a determinar si la regla legal es aplicable a los hechos del caso y, además y especialmente, a revisar la constitucionalidad de la regla aplicable en el caso concreto.



En primer lugar, debemos destacar que el pronunciamiento de la Corte Suprema se limita a ser aplicado en el caso particular, esto es, no tiene poder vinculante más allá de la causa para la que fue dictado.. Si hay algo que no tiene por efecto la declaración de inconstitucionalidad, es poder derogatorio de una ley en sentido formal.


En todo el fallo, al analizar los principios definidos como relevantes para tomar la decisión final en el caso, se hacen referencias a las drogas —esto es, solo las sustancias prohibidas—.

Del mismo modo había actuado la CSJN en el caso "Montalvo", en una decisión impresentable en la cual se dijo, entre otras cosas, con la peculiar sutileza de un elefante en un bazar propia de la mayoría automática del ex-emperador riojano:

La Corte de Menem ha sostenido, en el fallo Montalvo y respecto a esta cuestión, que entre las razones que llevaron al legislador a reprimir la tenencia de estupefacientes cuando estuvieren destinados al consumo personal, “figura la necesidad de proteger a la comunidad ante uno de los más tenebrosos azotes que atenta contra la salud humana. En especial se adujo que no se trata de la represión del usuario que tiene la droga para uso personal y que no ha cometido delito contra las personas, sino de reprimir el delito contra la salud pública, porque lo que se quiere proteger no es el interés particular del adicto, sino el interés general que está por encima de él”

En este fallo se afirmó que “si bien se ha tratado de resguardar la salud pública en sentido material como objetivo inmediato, el amparo se extiende a un conjunto de bienes jurídicos de relevante jerarquía que trasciende con amplitud aquella finalidad, abarcando la protección de los valores morales, de la familia, de la sociedad, de la juventud, de la niñez y, en última instancia, la subsistencia misma de la Nación y hasta de la humanidad toda” (destacado agregado).


Así que ya saben, ni la Corte "despenalizó" nada, ni los efectos de la decisión se limitan a la marihuana.

Updated: AEA: sería bueno que me pases ese listado así lo publico. Yo no lo encuentro. Muchas gracias

16 dic 2006

COCAÍNA Por Enrico Malatesta -

DE LA VERDADERA NO HAY DERECHO





En Francia existen leyes severas contra quien usa y quien expende cocaína. Y, como es habitual, el azote se extiende y se intensifica a pesar de las leyes y quizá a causa de las leyes. Igualmente en el resto de Europa y en América.


El doctor Courtois, de la Academia de Medicina Francesa, que ya el año pasado había lanzado un grito de alarma contra el peligro de la cocaína comprobado el fracaso de la legislación penal, pide... nuevas y más severas leyes.


Es el viejo error de los legisladores, a pesar de que la experiencia haya siempre, invariablemente, demostrado que nunca la ley, por bárbara que sea ha servido para suprimir un vicio, o para desanimar el delito.


Cuanto más severas sean las penas impuestas a los consumidores y a los negociantes de cocaína, más aumentará en los consumidores la atracción por el fruto prohibido y la fascinación por el peligro afrontado, y en los especuladores la avidez de la ganancia, que ya es ingente y crecerá con el crecer de la ley. Es inútil esperar en la ley.


Nosotros proponemos otro remedio.


Declarar libre el uso y el comercio de la cocaína, y abrir las expendedurías en las que la cocaína fuese vendida a precio de costo, o incluso bajo costo. Y después hacer una gran propaganda para explicar al público y poner al alcance de la mano los daños de la cocaína; nadie haría propaganda contraria porque nadie podría ganar con el mal de los cocainómanos.


Ciertamente con esto no desaparecería completo el uso dañino de la cocaína, porque persistirían las causas sociales que causan los desgraciados y los empujan al uso de estupefacientes.


Pero de cualquier modo el mal disminuiría, porque nadie podría ganar con la venta de la droga, y nadie podría especular con la caza de los especuladores. Y por eso nuestra propuesta no será tomada en consideración, o será tratada de quimérica y loca.