Mostrando las entradas con la etiqueta Patricia Bullrich. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Patricia Bullrich. Mostrar todas las entradas

5 dic 2018

DOCUMENTO DEL CELS SOBRE EL USO DE ARMAS







el ministerio de seguridad promueve el uso abusivo de la fuerza letal y debilita los controles policiales

El gobierno modificó la reglamentación del uso de armas de fuego por parte de los integrantes de las fuerzas de seguridad. La decisión debilita los controles judiciales y la amplitud de las definiciones de “peligro inminente” justifica y habilita un uso abusivo de la fuerza letal.

El gobierno nacional publicó hoy la resolución 956/2018 que establece un reglamento del uso de armas de fuego para las fuerzas de seguridad federales. La medida quiebra el paradigma del uso excepcional de la fuerza letal que prescriben los estándares internacionales y la Ley de Seguridad Interior. Luego de haber derogado el Programa de Uso de la Fuerza y debilitar los controles internos, con esta nueva medida el gobierno busca evitar también el control judicial.

A partir de hoy, situaciones como los controles vehiculares, las persecuciones callejeras o cualquier intento de robo en la vía pública se convierten en escenarios en los que los policías podrían hacer uso del arma de fuego y justificarlo fácilmente. De este modo, se privilegia la propiedad por sobre la vida como bien jurídico protegido y se genera un gran peligro para todos los involucrados en este tipo de situaciones, incluidos las y los transeúntes.

El Código de Conducta para los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley de la ONU, que forma parte de la legislación nacional a través de la Ley 24.059 de Seguridad Interior, refiere al uso de armas de fuego como una medida excepcional y extrema. La resolución ministerial modifica ese enfoque al habilitar una serie de situaciones claramente no excepcionales en las que se podría usar el arma.

Por ejemplo:

• Se pierde la noción de proporcionalidad al habilitar el uso de armas de fuego contra quienes portan otro tipo de armas o incluso no portan armas.

• La amplitud de situaciones que son caracterizadas como de “peligro inminente” habilita el uso de la fuerza letal contra personas que están huyendo o que forman parte de un grupo en el que hay una persona armada.

• En algunos casos, los policías podrían saltearse garantías tan básicas como el principio de inocencia. Esto ocurre, por ejemplo, porque se otorga la posibilidad de disparar a personas que los policías suponen que podrían haber cometido un delito y se estén dando a la fuga, como ocurrió en el asesinato del niño Facundo Ferreira en Tucumán.

• El nuevo reglamento no expresa que aun cuando se utilicen las armas de fuego los funcionarios deben reducir al mínimo los daños y lesiones y proteger la vida humana, como indican los Principios Básicos Sobre el Empleo de la Fuerza y Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley, que la propia resolución invoca en los considerandos.

• Tampoco explicita que se deberá hacer lo posible para excluir el uso de armas de fuego contra niños, niñas y adolescentes, como indica el Código de la ONU.

Además de elevar las amenazas a la vida y la integridad, la resolución es un avance del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, ya que busca limitar al máximo la capacidad de este último de ejercer su tarea de control del accionar policial.

En la situación actual, los jueces son los que interpretan la normativa y los estándares de uso de la fuerza y deciden en cada caso. El nuevo reglamento recorta las facultades de los jueces para establecer posibles conductas ilegales ya que encuadra como “cumplimiento de deberes” una amplísima gama de situaciones de uso de la fuerza letal que hoy son consideradas como irracionales y excesivas, intentando así eximir de responsabilidad al funcionario a priori. Las facultades que se le quitan a los jueces son en buena medida transferidas al propio policía: el carácter amplio de las definiciones del reglamento implica que casi cualquier cosa pueda ser justificada como un “peligro inminente” por parte de los funcionarios policiales. Estos fueron los argumentos utilizados por el Poder Ejecutivo para defender la actuación del policía Chocobar y que fueron rechazados en la investigación judicial.

De este modo, en un aspecto central del gobierno político de las fuerzas, el Poder Ejecutivo nacional renuncia a profesionalizarlas y transformarlas en policías democráticas. Por el contrario, pretende neutralizar cualquier tipo de control sobre la actuación policial. Esta decisión se alinea con otros mensajes políticos y medidas del Ministerio de Seguridad de la Nación orientados a alentar el uso de armas de fuego (policial y civil) y a evitar que las fuerzas de seguridad rindan cuenta de sus acciones. Esto traerá aparejado mayores niveles de violencia estatal y social.

*Foto: Nahuel Alfonso.




6 nov 2018

PATRICIA BULLRICH Y LAS ARMAS








El que tenga perro que lo ate, el que no, no

Frente a la pregunta de una periodista sobre el peligro de que los ciudadanos se armen y quieran hacer justicia por mano propia, la ministra respondió, levantando los hombros como indicando que eso no era un problema:

Bueno eso es un tema de las personas. El que quiera estar armado que ande armado; quien no quiere estar armado que no ande armado; la Argentina es un país libre...

El hecho de que la ministra de seguridad dé una respuesta semejante es, cómo decirlo, muy irresponsable, por no llamarlo delirante. No se le preguntó a cualquiera, se le preguntó a quien está a cargo de las políticas públicas sobre seguridad en el ámbito nacional.

En primer término, está claro que no es "un tema de las personas". La tenencia y portación de armas están estrictamente reguladas, circunstancia que nada tiene que ver con el hecho de que estemos en un país supuestamente libre.

En segundo término, también está claro que las muertes con arma de fuego descenderán si los particulares tenemos menos armas. No son necesarios los estudios para darse cuenta, aunque todos los estudios lo corroboran. Así, por ejemplo, la tenencia de armas en los domicilios aumenta las probabilidades de que los miembros de la familia terminen muertos:

Los estudios a nivel internacional muestran que el hecho de tener un arma en la casa lo único que hace es aumentar la probabilidad de que uno de los integrantes de ese hogar muera.
...
Los poseedores de armas de fuego tienen 43 veces más probabilidades de matarse o de matar a alguien de su familia que de disparar el arma contra un delincuente, de acuerdo al estudio de la Universidad de Lanús (ver nota)

Los estudios también demuestran que las armas mayormente no se utilizan en casos de robos:

Asimismo, más de la mitad de los homicidios dolosos en Argentina se llevan a cabo con armas de fuego y sólo el 25 por ciento de las muertes intencionales se comete durante robo ya que en general se producen por conflictos interpersonales. 

Si bien la mitad de las personas entrevistadas por la DNPC señalaron que poseían armas por "prevención" ante la inseguridad, los datos oficiales exponen que en el 75 por ciento de los casos las muertes por armas no tuvieron que ver con situaciones vinculadas con robos (ver nota). 

No es tan difícil, Sra. Ministra...  

menos armas = menos muertes

Una regla de tres simple es más complicada, pero Ud. parece no querer entender. Por ello su "aclaración posterior" tampoco sirve.

Al ser consultada sobre sus polémicos dichos a favor de la portación de armas, los ratificó y además puntualizó que son las “personas de bien” quienes pueden estar armadas. Bullrich resaltó que es la ANMAC (ex Renar) la que regula qué personas pueden portar armas y luego explicó: “No está prohibido que las personas porten armas legales, lo que está prohibido es que el delincuente use armas homicidas. Las personas de bien pueden portar armas si están autorizadas legalmente. pueden, por ejemplo, tenerlas para caza, en el campo o en quintas” (ver nota). 

Su definición de "personas de bien" tiene un leve tufillo clasista, ¿no les parece? Más allá de ello, menciona situaciones que nada tienen que ver con la pregunta que provocara su ya célebre aforismo "quien quiera tener armas, que las tenga, quien no, no".

Me bolsonarizo, te bolsonarizas, se bolzonariza...

Como si con lo dicho no resultara suficiente, Bullrich aclaró sus puntos de vista y explicó:

Lejos de desdecirse de sus dichos a favor de la portación de armas y contra los migrantes, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, redobló la apuesta y se vanaglorió de haber propuesto duras políticas de seguridad y migratorias antes que el ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro. “Nuestra política de inmigración y el cambio de un paradigma que dejaba a los ciudadanos indefensos son absolutamente previos a Bolsonaro”, celebró la ministra al ratificar también su defensa a la portación de armas, en la línea del flamante presidente electo de Brasil.

Sus dichos son claramente consecuentes con su manifiesta voluntad de criminalizar a extranjeros, pueblos originarios y movimientos sociales. Lo que llama la atención es esa necesidad de aclarar que le ganó de mano a Bolsonaro, como si se tratara de un mérito.

El "nuevo paradigma"

Respecto a lo que la ministra denomina, ampulosamente, un "cambio de paradigma", y que solo es el viejo discurso de "mano dura", declaró lo siguiente:

“El policía Chocobar actuó para defender a la gente, fue muy clarita su actividad”, afirmó Bullrich ayer por la noche cuando fue interceptada por dos reporteros de medios locales. Sobre la decisión de la Corte, que le denegó un recurso de queja al policía procesado por matar a un presunto ladrón y lo envió a juicio oral, la ministra opinó que era “un tema formal” y confió en que la decisión final estaría del lado de “la razón y la lógica” en lo que llamó varias veces “el nuevo paradigma” de la política de seguridad que “no esté basada en los derechos humanos para los victimarios sino para las víctimas” (ver nota, destacado agregado). 

La ministra, a pesar de que el agente Chocobar ha sido procesado por homicidio agravado por uso de arma de fuego en exceso en el cumplimiento del deber, insiste con la legalidad del comportamiento del policía, presionando, junto con el presidente, al poder judicial. Chocobar, además, podrá ser muchas cosas, pero víctima no es una de ellas.

Lo que denomina "nuevo paradigma" es solo el discurso contra los derechos humanos y a favor de la "mano dura". Esencialmente, propone que aun en casos de muertes por la espalda de personas desarmadas por parte de miembros de las fuerzas de seguridad, ni siquiera hay que investigar la posible responsabildad penal del funcionario. Mucho menos hay que perseguirlos penalmente, y en caso de que ello suceda, allí estará la ministra para protegerlos...

Sería interesante que Bullrich recordara que desde hace muchos años, el derecho internacional de los derechos humanos ha desarrollado normas y estándares de protección de los derechos de las víctimas de los delitos sin resignar, por ello, los derechos del imputado.

Léase, por ejemplo, la Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder. Claro que eso del "abuso de poder" no le gustará mucho a la ministra. Seguramente porque las víctimas del abuso de poder no suelen ser "personas de bien" que se arman para cazar, o para proteger sus quintas o sus campos...

Muchos políticos y funcionarios, a partir del triunfo del candidato ultraderechista brasileño, se están animando a defender propuestas que antes se cuidaban de desnudar abiertamente —aunque éste no sea el caso de Bullrich—, para no ser tildados de derechistas o autoritarios. Subidos a la ola conservadora triunfante en Brasil, se animan a bolsonarizar sus propuestas y a mentir un poco menos. Esa sinceridad, sin embargo, asusta.





Addenda
Patricia Bullrich seguramente no sabía que hacía unas horas acababa de finalizar la Semana Internacional del Desarme cuando declaró que "el que quiera estar armado, que ande armado, y el que no quiera estar armado, que no ande armado: la Argentina es un país libre", aunque inmediatamente después, la ministra de Seguridad aclaró: "Nosotros preferimos que la gente no esté armada".
...

La consternación fue generalizada. Esa palabra eligió la Red Argentina para el Desarme (RAD) para pronunciarse: "La tenencia de armas no está prohibida en la Argentina, pero está sujeta a normas y condiciones especiales establecidas. No está librada a lo que 'la gente' se sienta 'libre' de hacer al respecto, como afirmó la ministra", sostuvieron desde la ONG en un comunicado, en el que destacaron que "incentivar a los ciudadanos a armarse para proveerse su propia protección o seguridad personal es ni más ni menos que reconocer el fracaso del Estado".
-->
"La seguridad pública no mejorará si se permite que proliferen los 'ciudadanos sheriff', los vengadores anónimos o los que asuman que tienen derecho a hacer justicia por mano propia. La mejora de la seguridad pública es una construcción social basada en la empatía y la solidaridad, en la que el Poder Ejecutivo debe poner sus recursos al servicio de la prevención. Y eso no significa dar 'piedra libre' para matar ni a las fuerzas de seguridad, ni a los ciudadanos: es minimizar los riesgos, para lo cual la restricción de la proliferación de armas es clave", continuó la RAD (ver nota).