19 oct. 2009

FLOR DE COMENTARIO A "SOY UN ABOGADO QUE DA CLASE"

Réplica a "Soy un abogado que da clase"



Hace tiempo subimos esta entrada, y recibimos este correo, y nos pareció más que interesante agregarlo. Como el video está subido hace rato, lo repetimos acá y a continuación va el texto que recibimo de una lectora.

video


Estimado Alberto,

Tu post me pareció una excelente invitación a discutir temas que me parecen centrales para nuestra comunidad (jurídica, al menos). He aquí una primera reacción con impresiones deshilvanadas:

1. Separaría las dos discusiones: (1) profesores abogadxs/empleados judiciales/jueces vs. profesores full time o de alta dedicación (como te guste llamarlxs) del debate (2) alumnxs-trabajadores, alumnxs part-time, alumnxs pasivos, en fin, como lxs caracterices.

2. Sobre la discusión profesores-abogadxs/empleados judiciales/jueces/etc., van las primeras impresiones:

a. No estoy segura de que sea bueno plantear el tema como una dicotomía: Profesores con experiencia en la práctica, con contacto con seres humanos de carne y hueso, con los tribunales, con la administración pública, con el derecho en acción, por un lado, vs. Profesores “académicos” en torres de cristal, encerrados en bibliotecas, distantes de la realidad del derecho y la gente, que entienden el derecho en los libros pero que no saben nada de la práctica, la realidad. ¿No será mejor pensar que una facultad que se precie (pública o privada) debería tener algo de todo esto y no necesariamente mucho o casi todo de uno de estos perfiles docentes? Así como podría tener especialistas en derecho comparado continental, latinoamericano, sajón, escandinavo….Profesores jóvenes y profesores madurxs, profesoras, profesores de clases sociales diversas, y otras categorías que se te ocurran pueden atravesar a las dos primeras de la dicotomía….

b. ¿No será mejor que algunxs concentren mucho tiempo para la biblioteca, la investigación, el estudio, con una dedicación menor a la acción (pero dedicación al fin) y otros mucho para la práctica y en el medio del espectro queden experiencias combinadas de distinta intensidad? ¿Y qué tal si unxs y otrxs alternan en momentos de su vida más intensidad en la práctica, y luego y/o antes más intensidad en la academia, el estudio y la investigación, la docencia, la preocupación pedagógica? ¿No necesitaremos algo de profesorxs con tiempo para recolectar sistemáticamente información, es decir para investigar desde diversas metodologías (el escritorio o la calle); procesar tranquilxs ese conocimiento; escribir con cuidado; discutir manuscritos con aquellos más concentrados en lo mismo y los otros más dedicados a la práctica, por un tiempo, y luego turnarnos, y así distribuir oportunidades de acceso al conocimiento y a la producción de conocimiento que no necesariamente se concentren solo en los que, por ejemplo, están en el poder judicial, o cierta práctica profesional particular? ¿O deberíamos privilegiar a quienes tienen los recursos económicos, las redes sociales y de clase, el género, etc. para hacer todo al mismo tiempo y encima hacerlo muy bien? ¿O renunciar a tener muchos que hagan algo menos al mismo tiempo pero de la mejor forma posible? No sé si tengo respuestas claras a las preguntas anteriores, pero mi sensación es que a veces en la facultad pública tenemos mucho de algo y poco de la diversidad en todas sus categorías…Las facultades privadas que conozco están en posiciones similares porque no pueden tener más fulltimers (lo que probablemente quisieran para balancear que la facultad pública tiene relativamente demasiado pocos) porque cuestan y los recursos en las universidades privadas en las que estoy pensando –las que no tienen dueños ni fines de lucro- son pocos, solo basta mirar los balances que son públicos para entender que son proyectos ambiciosos limitados extraordinariamente por la falta de los recursos que requiere brindar educación universitaria seria y exigente.

c. Mi sensación es que ningún gran profesxr de los que conozco (ni aquí, ni en USA, al menos) es sólo una de ambas cosas o profesor-abogadx o profesor-académicx, en general todxs han sido o siguen siendo algo de las dos cosas. Hay grandes profesores jueces como Calabresi, Breyer o Posner (pero no son el promedio), hay grandes profesores abogadxs (pero tampoco son el promedio), y así hay un poco de todo. Lxs profesorxs académicxs han trabajado en los tribunales, los estudios jurídicos, etc., y por más que hoy residen mayoritariamente en la universidad, están activamente involucrados en tareas que exceden lo estrictamente académico. Lxs grandes profesorxs constitucionalistas que conozco, por ejemplo, participan en juicios (a cargo de alegatos, la dirección de clínicas, la elaboración o suscripción de amicii, la consejería, etc.); contribuyen a los debates públicos del país; o ponen su experticia técnica al servicio de la sociedad civil, el parlamento y la gestión de la administración pública de múltiples formas. No hace falta que describa cómo los profesores-abogadxs, por su parte, aportan a la enseñanza y la producción teórica (vos sos un gran ejemplo, pero convengamos que no sos el promedio del profesor-abogado, como los profesores estadounidenses admiradxs no son el promedio de nuestros profesores-académicxs …). Y, creo que el punto problemático de plantear el tema dicotómicamente está en los promedios, porque el promedio de lxs alumnxs recibe mucho más de profesores multifunción promedio que de profesores geniales….

d. Bueno, hecho el punto de la importancia de la diversidad, y la secuenciación de intensidades en distintos momentos de la vida como modelo para aportar a enriquecer la enseñanza del derecho, me parece también importante señalar que a veces, el modelo profesxr-abogadx/empleadx judicial/juez-a -que creo prepondera (quizás me equivoco)- no tiene en cuenta los fuertes sesgos de clase y de género (y del resto….) que los hace posibles. El modelo del gran profesor-abogado (y aquí no uso la x….) o profesor-juez/empleadx judicial, es posible cuando el empleadx o abogado tiene recursos para una buena biblioteca propia, para el ocio que permite estudiar cuando se quiere y no cuando se puede, para llegar a la clase con tranquilidad y no en el medio del permiso de salida del jefe o la atención de un cliente, para preparar clases por largas horas que no se superponen al trabajo profesional o doméstico (para quienes tiene dobles o triples jornadas). En fin, podría seguir, pero la idea es que el modelo del profesxr que hace todo junto requiere genios o “outperformers” (¿cómo se traduce?), posiciones a las que bien sabemos se llega por muchas circunstancias de suerte -la familia en la que nacimos, la educación que recibimos, las herencias, los amigxs y las redes sociales que construimos o heredamos, etc…. Estos, todos bienes o recursos que no siempre se distribuyen de forma equitativa en nuestra sociedad que tampoco tiene grandes correctores para mejorar asignaciones de la suerte.

e. Estaría bien seguir dialogando. Y aquí viene el punto empírico obligado, que una no puede dejar de hacer….¿no convendrá tener esta discusión con un poco de data sobre lo que es el profesxr/abogadx/empleadx judicial promedio de nuestra universidad pública y privada? Mi experiencia de alumna hace años y mi intuición hoy, ojalá muy errada, es que el promedio no sos vos (ni otrxs grandes profesores/abogados)….sino algo muy diferente. Es más, también creo que sería bueno saber si hay más profesorxs-abogadxs que profesorxs-empleadxs judiciales-jueces-zas (¿cuántas cátedras están en manos de magistrados y cuántas de abogados? –nótese de nuevo la falta de x), variantes de sabiduría práctica no necesariamente iguales. Y menos, cuando una de las reglas pseudo-meritocráticas de la carrera judicial (que no ha hecho aún meritocrático su ingreso) requiere la acumulación de títulos docentes para juntar puntos para el ascenso…. También sería bueno saber cuántos profesores y profesoras realmente tienen alta dedicación, y qué mecanismos de ingreso, promoción y evaluación existen para todos los tipos de profesorxs, etc.

3. Sobre los alumnxs-trabajadores, creo que la discusión es diferente e igual o más importante. Por ahora solo diría que comparto parte de lo que decís, y creo que además sería bueno que alguna vez nos preguntáramos si promover el acceso igualitario a la educación pública es sólo cuestión de abrir las puertas para que los alumnxs se sienten en un aula y ocupen un asiento, vengan de donde vengan, asumiendo que es eso lo que los iguala: solo tener abiertas las puertas y conseguir un asiento. ¿O tomarse en serio ofrecer educación universitaria en condiciones de igualdad requiere, entre otros, tratar desigual a los que están en posiciones desiguales (¿elemental no?) y asignar suficientes recursos para que los que no pueden lleguen a la universidad y los que llegan a sentarse en el aula y no tienen familias de clase media o alta con recursos o redes sociales de las que beneficiarse, tengan una educación que se aproxime, al menos, a la que reciben sus compañerxs con más suerte de cuna o talentos. Eso, además, teniendo en cuenta que el sistema de distribución de oportunidades laborales fuera de la universidad es excesivamente poco meritocrático o bien nepótico, como se prefiera calificarlo….

No sé cómo se genera esta posibilidad, pero está claro que no sólo con mandar a trabajar full time a lxs chicxs para que puedan estudiar y luego quejarnos de la pasividad en clase cuando están agotadxs después de 8 o más horas de trabajo (estuve en ese lugar una parte importante de mi carrera y creo que haber sido una alumna-trabajadora hizo que mi experiencia universitaria fuera muy pobre, entre otras, porque a diferencia de algunxs amigxs que no trabajaban, no podía tomar los cursos con los grandes profesores que daban clases a horarios en los que estaba en el trabajo). Claro que no puedo quejarme porque mis redes sociales compensaron todo lo que descompensaba en términos relativos a otros (amigxs de hijos de jueces de la corte, hijos de titulares de cátedra o grandes juristas) mi situación de clase.

PB

11 comentarios:

Agustín Eugenio Acuña dijo...

Muy interesante réplica la verdad.

Ya que estamos... AB me doy cuenta q no le dedicaste ni una línea a "Arriola" puede ser? Por qué?

Anónimo dijo...

¿Será porque es un fallo tibio?No lo sé. AEA, no soy periodista y no puedo ocuparme de todo, los temas no son prohramados en este blog.

Abtrazo,

AB

Agustín Eugenio Acuña dijo...

¡Ya sé que no son programados! Doy fe de ello. Gracias por aclararme la duda y (directamente) darme un atisbo de tu opinión.

Anónimo dijo...

CHE, creo que el texto del correo es lo suficientemente interesante ara que no no desviemos del tema.

Anónimo dijo...

Tanta "x" feminista me pierde para entender el mensaje.

Anónimo dijo...

Anónimo de la 11:07, ojo! no digas nada respecto de las "x" feministas (según tus palabras) porque es amiga de hijos de jueces de la Corte y de hijos de titulares de cátedra...eso sí que es importante!!

Saludos,
R.M

ABovino dijo...

Estimado RM:

CREO QUE TE CONFUNDISTE. Nuestra lectora dice "que descompensaba en términos relativos a otros (amigxs de hijos de jueces de la corte, hijos de titulares de cátedra o grandes juristas), no que ella era amiga de hijo de mmiembros de la Corte.

Saludos,

AB

Amelio Luna dijo...

Me gustó este blog por lo que decidí agregarlo a mi lista. Por varias razones, pero la principal es el espacio para debatir. Un saludo!

yamil Joel dijo...

Muy linda la replica! sobre todo cuando menciona al alumno-trabajador, que en clase suele convertirse en alumno "pasivo",calculo - por causa propio- que será debido a ls agotadoras colas de tribunales. Puedo decir que gracias al "cortado para llevar" pude solucionar lo de pasividad en clase, y con el sueldo percibido colaboro un poco con lo de la biblioteca privada, que es lo mas preciado que un estudiante de derecho puede tener.
Saludos!

pd:considero que el omentario de ANONIMO de 11:07, se debe a lo poco claro que es la ultima oracion.

S · A · L dijo...

Coincido con la respuesta (que es, en todos sus tramos, muy clara, más allá de la utilización de las "x" igualitarias). Me parece, además, muy acertado advertir que se carece de relevamientos serios acerca de la integración del cuerpo docente de la facultad lo que impide que los diagnósticos se basen en algo más serio que en meras percepciones. Saludos.

AGUSTIN dijo...

No creo que tenga nada que ver con la discusión. Me gustó eso de alternar el tiempo entre la praxis y la academia. Es lo mismo que me gustaría que ocurra con los Jueces. Antes de asumir como Jueces deberían pasar un par de añitos por la profesión, para saber qué se siente al no poder dar respuestas al cliente. También está bueno que los profesionales, se den una vueltita por el "otro lado del mostrador", para que sepan de qué se trata la cocina. No sé a qué voy, pero la academia, la judicatura y la profesión está como muy separada en compartimentos estancos, y para el bien de todos, esto no debe ser así.