26 jul. 2018

ALBINO ATACA DE NUEVO






Lo mejor que le puede pasar a quienes están a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo es que los senadores hayan invitado a hablar al médico Abel Albino en la discusión del proyecto de ley aprobado en Diputados. SI uno estaba dudando de apoyar el proyecto de ley, el médico seguramente los convence de que no pueden estar de acuerdo con una posición como la que este personaje defiende...

Continúa asombrando que inviten a este "científico" a exponer sobre un tema tan serio como el del proyecto de ley. Más nos asombra, sin embargo, la falta de seriedad del contenido de su exposición.

Luego de afirmar sin rodeos que abortar es matar un niño, continúa recitando el Martín Fierro.

Luego afirmó que mueren 48.000 mujeres en accidentes cardiovasculares, 31.000 de cáncer... y 31 por aborto. Las cifras no tienen referencias geográficas ni temporales. Y se queja de que "solo" por el 0,05 % de mortalidad femenina se ha movilizado todo el país para "imponer el aborto".

Lo que los argentinos parecemos no advertir, en opinión de este médico profeta, es que:

Vamos a matar chicos cuando necesitamos chicos.

Menos mal, me quedo más tranquilo. Parece que hay que proteger a los embriones a los cuales llama "chicos" solo porque, en su opinión, son necesarios. Veamos a lo que nos tiene acostumbrados el brillante expositor de moral cavernaria (ver nota de Infobae): 

No es la primera vez que las declaraciones de Albino desatan una polémica. Tiempo atrás, al referirse a la homosexualidad en una entrevista radial, el galeno sostuvo que se trata de "un problema provocado a veces por una violación en la familia".

En esa misma nota, Albino había dicho que "el sexo es una maravilla que tenemos para contribuir a la obra de Dios, no para divertirse", al tiempo que advertía sobre los riesgos de "la adicción a la masturbación".

"Hay personas que se masturban y jamás tienen una relación formal, están con su pareja y después van a masturbarse al baño. Y no lo pueden dejar, es una adicción", completó en esa oportunidad.

El orador continuó su exposición invocando varios argumentos de autoridad:

La Academia Nacional de Medicina, el tribunal supremo de la medicina argentina, ¿qué nos dice? Es un ser humano, es un sujeto de derecho; que matar a un embrión es matar a un ser humano.

El profesor de piscología de [no se entiende] nos dice que el 64 % de las mujeres atendida en los servicios de psiquiatría son mujeres que han abortado.

Es muy frecuente el suicidio en la fecha que debería nacer el chico o en la fecha que abortó.

... yo tengo cuatro amigas que han abortado y me han confesado que lo hicieron y las cuatro tienen depresión... (si te animás, chequeá estas afirmaciones...)

El Dr. Beagley habla de sistemas ateos que danzan en este requiem satánico para ver quién mata más, quién es más malo, quién es más agresivo...

Recurriendo ya a su experiencia profesional y no a las citas de autoridad, señaló que:

He visto abortos. He visto los productos de los abortos dentro de los tachos de basura, de baldes, destrozados, miembros, ojos, cerebro... ¿Eso es lo que pretendemos?

No desperdició la oportunidad para advertir severamente a los senadores por su responsabilidad:

... ustedes van a tener las manos machadas de sangre de esas criaturas, discúlpenme que les diga.

Y para el gran final, no tuvo ninguna vergüenza en recitar algo que llamó "un versito" con el cual le "encanta terminar, porque ama a estos niños":

Piecesitos de niño...




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20 jul. 2018

FLOR DE SENTENCIA DE LETICIA LORENZO




Una de las etapas de toda educación legal consiste, lamentablemente, en la lectura de la jurisprudencia. En ella, el primer obstáculo para la comprensión de las decisiones judiciales consiste en el hecho de que no están escritas en castellano, a pesar de la exigencia legal de que así deben ser redactadas. A partir de ese momento, el estudiante ingresará al asombroso e incomprensible mundo del lenguaje judicial. El esfuerzo que los jueces han realizado —y continúan realizando—para destrozar el lenguaje castellano ha rendido sus frutos. De este modo, ha nacido una especie de dialecto carente de todo fin social útil propio de las decisiones judiciales que dificulta su comprensión.

A continuación publicamos una sentencia que, en este sentido, resulta ejemplar por el simple hecho de estar redactada en correcto y comprensible castellano. Se trata de una sentencia de Leticia Lorenzo dictada en un juicio por jurados en la provincia de Neuquén.

Además de esa circunstancia, la lectura de la sentencia es muy ilustrativa acerca del funcionamiento del jurado en un juicio penal. En este sentido, las instrucciones dadas al jurado referidas a la prueba son una magnífica lección sobre la valoración de la actividad probatoria —que varios jueces técnicos deberían repasar—.

Pasen y lean.  


16 jul. 2018

LOS INTOCABLES: GEMIGNANI SOBRESEÍDO




El 28 de julio de 2016 el casador Gemignani había denunciado y ordenado detener a la prosecretaria del tribunal, María Elena Expucci, por el delito de desobediencia. La prosecretaria fue puesta en libertad inmediatamente y la causa fue desestimada por inexistencia de delito. El fiscal Juan Pedro Zoni, que había intervenido, pidió que el Consejo de la Magistratura evalúe la conducta del casador para determinar si hubo mal desempeño de sus funciones y comisión de delito.

Como si esto fuera poco, la prosecretaria lo denunció por privación ilegal de libertad agravada (ver nota). Al día siguiente, luego de ver el escándalo que se armó por su abuso de poder, el casador agregó que la prosecretaria tenía una "expresión de encubrimiento"... (ver nota)

Alejandro Rúa describió este sainete en Twitter del siguiente modo:



Finalmente, la Cámara Federal sobreseyó a Gemignani, que ni siquiera había sido indagado. Irina Hauser escribió hoy en Página/12:

Para los camaristas Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens, su colega Gemignani no cometió ningún delito y lo que hizo fue ordenar una detención en flagrancia. A la vez, como para matizar la defensa corporativa, mandaron el caso al Consejo de la Magistratura –casi una cosquilla– para que analice si cometió una falta disciplinaria.
...
Gemignani terminó sobreseído sin siquiera haber sido indagado por el juez Rodolfo Canicoba Corral. La fiscal Ochoa había pedido que declare como sospechoso y había considerado que la orden de detención e incomunicación contra Expucci había sido “infundada” como el acatamiento de la orden verbal por parte de los policías. “Esa orden de detención solo puede ser entendida como una situación de abuso de poder en una relación desigual” que remite a los “lamentablemente no superados patrones culturales de violencia hacia las mujeres”. Invocaba, entre sus argumentos, la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres y las convenciones internacionales sobre violencia y la discriminación contra las mujeres. Además, la fiscal sostuvo que Gemignani no era el juez competente para tomar medidas por ser quien denunciaba una supuesta desobediencia.
Después de ese pedido de indagatoria, Gemignani recusó a Ochoa por participar de una de las manifestaciones de “Ni una Menos” que tuvo adhesión de gran cantidad trabajadoras judiciales en Comodoro Py. Pero Gemignani interpretó que Ochoa “participó y condujo un escrache por violencia de género contra mi persona, materializado en la puerta de mi despacho”. “Aniquiló mi inocencia, mi dignidad humana y el debido proceso que me amparan”, la acusó. La recusación llegó hasta Casación, ya que la Cámara Federal había decidido rechazar analizarla. Pero los casadores Carlos Mahiques y Riggi dijeron que, aunque no se pueden apelar recusaciones de fiscales, ésta tenía “las particularidades” que adjudicaban a las “graves anomalías” señaladas por Gemignani que podían implicar su falta de “objetividad e imparcialidad”. El fiscal de Casación, Javier De Luca, dijo que no había ni un testimonio o prueba que permita calificar que Ochoa participara de un “escrache”.

Este episodio permite hacer dos breves reflexiones. En primer lugar, llama poderosamente la atención que los casadores Mahiques y Riggi hayan abierto el recurso de casación por el incidente de recusación. Mucho más aún el hecho de que hayan hecho lugar a la recusación, ya que como regla rechazan las recusaciones. Una vez más, los casadores hacen "justicia a la carta" para los amigos. Es que no se trata de cualquier imputado. El imputado, en este caso, era uno de ellos. Como tal, los derechos de un casador sí deben protegerse, no es un negrito (un civil) más como regularmente sucede. Se trata de otro Casador Federal, así, con mayúsculas...

Este hecho pone de manifiesto el carácter corporativo de los casadores (indebidamente) llamados a resolver en el incidente de recusación.

En segundo término, este absurdo episodio señala otro problema. ¿Qué sucede cuando los jueces deben juzgar a sus pares por hechos que ellos también podrían cometer?

Se trataba del ejercicio abusivo de la facultad de detener a una persona a quien se imputa un delito. ¿Y quién intervino en ese proceso? Otros jueces que también ejercen cotidianamente esa misma facultad. Y que últimamente andan un tanto desbocados en estas cuestiones...

En este contexto, ¿qué imparcialidad pueden tener esos jueces? ¿Qué grado de confianza puede tener la población respecto de su intervención en estos casos?


No olvidemos, además, los problemas de independencia interna que tienen nuestros jueces. Ello implica que si un buen juez quiere investigar seriamente un eventual  hecho punible cometido por un "superior", esto podría tener un costo muy alto. En palabras de Zaffaroni:
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... los cuerpos colegiados que ejercen una dictadura interna y que se solazan aterrorizando a sus colegas, abusan de su poder en forma cotidiana. A través de este poder vertical satisfacen sus rencores personales, se cobran en los jóvenes sus frustraciones, reafirman su titubeante identidad, desarrollan su vocación para las intrigas, despliegan su egolatría, etc., mortificando a quienes por el mero hecho de ser jueces de diferente competencia son considerados sus ‘inferiores’.

La actuación de Bruglia, Llorens, Riggi y Mahiques, en este caso en particular, no habla muy bien de su aptitud para intervenir imparcialmente en estos asuntos. Por el contrario, lo que muestra es, una vez más, la sólida protección que hacen de los derechos de los privilegiados, que ellos niegan de manera sistemática al resto de las personas...


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