17 feb 2012

TWITTEANDO DE TODO UN POCO





FESTEJO DE CUMPLEAÑOS




Hoy cumplen años  y , para equilibrar un poco inventaron que mañana es el dia de la virgen...



En el dia de la virgen le deseo que haya pasado un feliz cumple


Feliz cumpleaños para . Un tipo que me quitó todos los prejuicios hacia los abogados. Me los quitó y nunca me los devolvió. Chorro!



¿SOY HIPPIE?


 yuppies como vos que todo lo hacen por guita creen que todos somos de su condición. Chau.

 
 callate imbécil.


Marcelo Parrilli @parrillimarcelo
   nada importante lusto.





LOS SANTOS FEMINISTOS

 el Nuevo Tuistamento en manos de  sin dudas 


  El Profeta Bovino, suena bien. Somos rebaño de la .


  en la Iglesia de los Santos Feministos que preside el Pastor  nos podemos casar de a pares (?)


 el pastor  es un pillooooo !!!! 




PODER JUDICIAL

Mi postura y la del  es la de asumir riesgos y apoyar la unificación del juicio x Ferreyra.+Patota+PFA=JuicioOral


  pedir una medida urgente y que te exijan el bono, el jus y la tasa


El clima está triste. Presiente que se termina la feria y que vuelven las animaladas de los jueces en todo su esplendor.






FASCISMO SALUDABLE
Si tomás te morís, si fumás te morís, si te drogas te morís, si vivís te morís.



   siglos de evolución del sistema mandibulo-dental no pueden ser obviados mascando brotes.


 
   Vivir como un enfermo para morir sano. Epicuro se mató pensando al pedo, por lo visto.

 
 la vida sin bombay no es vida digna ...

 
El sueño de la razón bovinística  engendra días enteros de sol sin fin.
 





12 feb 2012

EL REGRESO DE LOS PETISOS OREJUDOS

LA SEMANA PRÓXIMA LARGAMOS








En mayo del año pasado realizamos la FIESTA #PORLAJUSTICIA. Fue el sábado 28. La fiesta estuvo muy buena, especialmente por la diversidad de la concurrencia (estudiantes, abogados, jueces, fiscales, defensores, periodistas y gente casi normal).

Esa noche se dieron a conocer las ternas de cada categoría de los candidatos a los premios Petiso Orejudo a los peores jueces, y los ganadores en cada categoría. Aquí se pueden ver los ternados y ganadores.

Los candidatos y candidatas fueron propuestos por los lectores del blog Fiesta #PORLAJUSTICIA y también por los organizadores. Y la elección la realizaron todos los que lo deseaban, y solo podían emitir un voto para cada categoría.








La entrega de los Petisos Orejudos tuvo mucha repercusión. A pesar de que arrancamos sólo tres semanas antes de la fecha de la fiesta, la repercusión en la prensa logró que en esas tres semanas el blog Fiesta #PORLAJUSTICIA recibiera casi 40.000 visitas. Eso parece haber causado molestias en algunos miembros del poder judicial, a punto tal de que recibimos presiones varias, y también adhesiones (más, aquí). El nivel de exposición en la prensa no especializada se puede ver en este video y en esta patética editorial de La Nación.


Este año pretendemos mejorar en mucho la organización y, sobre todo, lograr mucha mayor llegada al público en general, ya que ése es el principal objetivo de los Premios Petiso Orejudo. Se trata de un esfuerzo dirigido a exponer ante el público ajeno al derecho las prácticas del más oscuro de los tres poderes del Estado.

9 feb 2012

TEXTO DEL FALLO QUE EXCARCELÓ AL PRESUNTO AGRESOR SEXUAL

¡No excarcelarás a tu próximo!








Debido a la excarcelación de PBC ordenada por los jueces Bunge Campos y Rimondi, diversos medios y personas salieron a darles duros, insultarlos, informar con absoluta mala leche y distorsionar la verdad.

Como se puede leer claramente en el fallo que adjuntamos, lo que sucedió fue lo siguiente:

En primer término, los jueces valoraron si existía peligro procesal alguno, única circunstancia que justificaría el encarcelamiento preventivo, y llegaron a la conclusión de que no.


El peligro procesal había sido presumido por la juez de grado, de allí que los jueces dijeron:





Aplicando correctamente el principio de excepcionalidad, ambos jueces, descartada la prisión preventiva, debieron decidir que medida cautelar se impondría.

En este punto es que tuvieron en cuenta la situación patrimonial del imputado: al solo efecto de determinar si podían imponer una caución real. Conocida dicha situación optaron por la caución  juratoria.

Finalmente, un tema sobre el que existe absoluta desoinformación. El imputado es o era el novio de una hermana de la supuesta víctima, y no convivía con la víctima. La Cámara ordenó, de todos modos para proteger a la supuesta víctima:

"... Finalmente, teniendo en cuenta los sucesos que se reprochan a PBC en el principal, se le impondrá la prohibición de contacto tanto con la víctima... como con su grupo familiar conviviente [el de la víctima]...".









Texto del fallo

Excarcelación dictada por Rimondi y Bunge Campos

UN LUGAR ESPECIAL PARA HACER LA REVISTA “NO HAY DERECHO”


EL LOFT DE LA CALLE ANCHORENA








Un par de años antes de recibirme, mientras trabajaba de gerente en una empresa y odiaba mi trabajo, me mudé a un loft en Anchorena 1775, de la ciudad de Buenos Aires. El lugar quedaba entre mi oficina y la Facultad.


El punto A es la Facultad, el B mi casa, y el C la oficina


En esa especie de “galpón” (mi  viejo dixit) vivimos muchísimas historias del final de mis años de estudiante. Allí se creo la Revista “No Hay Derecho”, cuyo primer número salió a la venta en septiembre de 1990. En ese primer número trabajamos Víctor Abramovich, Martín Abregú, Mary Beloff, Alberto Bovino, Christian Courtis, Manuel Garrido, Viviana Krsticevic, Adrián Lerer, Martín Moncayo, Dahppne Pallopolli, Ale Rua, Roberto Saba, Miguel Sama y Marcelo Sgro.

Pero antes de hablar de “No Hay Derecho”, querríamos contar otras pequeñas historias que pintan el ambiente del departamento de la calle Anchorena. Antes que nada, el loft era un lugar fiestero. ¡Quietos esos ratones! … era fiestero porque allí nos reuníamos en todo tipo de fiestas.

La primera fiesta fue para inaugurar el departamento. Había tres grupos de invitados. Mis amigos y compañeros de la Facu, mis compañeros de trabajo en la empresa, y mis amigos de Concepción del Uruguay. Fue la fiesta más concurrida, hasta hubo música en vivo con una banda cuyo nombre no recuerdo. Detalle: los tres grupos de invitados permanecieron separados toda la noche.

Esa fiesta la organicé yo. Sin embargo, lo más usual sucedía de este modo. Mientras caminaba por algún pasillo de la Facu:

—¡Hola Bovino!

—¿Qué hacés? ¿Cómo va… ?

—Esta noche nos vemos…

—¿Nos vemos… ?

—Sí, en la fiesta, en tu casa…

Y así me enteraba de que “yo” hacía una fiesta. Siempre había más colados que invitados, pero eso estuvo bien. Amplié mi círculo de amistades notablemente.





En otra oportunidad, me había llamado la producción de Pergolini para pedirme prestado el loft con el objeto de filmar algo para el programa. Estuvieron casi todo el día. Recuerdo que le había pedido a Ariel Garrido que se quedase en casa, ya que el departamento sufriría una invasión de pergolinianos.

Yo pensaba que no podría salir de la oficina en todo el día, pero finalmente me escapé temprano y me fui a casa. Cuando salía del montacargas —que daba directamente al departamento— vi muchísima gente y una serie de aparatos raros que hacían lucir a mi casa como un set de televisión.

Atravesé toda mi casa, vestido de traje y sintiéndome un bicho raro. Había un grupo de mujeres muy bonitas y muy vestidas en una de las esquinas de la casa. No miré demasiado porque yo iba a mi cuarto a cambiarme.

Antes de entrar a mi cuarto había un escalón. Distraído como siempre, levanto el pie para subir el escalón y de repente me choqué con alguien. Cuando me di cuenta, mi nariz había quedado en el medio del par de lolas de una rubia espectacular, tan alta como bonita…

—¿Y vos quién sos?

—¿Cómo quién soy? El dueño de casa…

Y ahí esperé que me dijera puteadas varias y saliera de mi cuarto, para poder entrar a cambiarme. Después me senté con Ariel en la mesa del comedor, a ver cómo filmaban. La escena era un tanto sexista, y el grupo de mujeres eran las célebres “¿How much?” de Pergolini.



Otra fiesta. Esta vez era una fiesta “culta” y tranqui, pues un conocido profesor de nuestra Facultad presentaba un libro o un nuevo número de la Revista “No Hay Derecho”, da igual.

Luego de las jurídicas presentaciones, como de costumbre, se armó fiesta. Lalo Rodríguez cantaba “Devórame otra vez”. Avanzada la noche, alguien vino y me pidió permiso para usar el teléfono. Debía llamar al CEMIC para que enviaran una ambulancia, me dijo. Le dije que sí, por supuesto, y le pregunté qué pasaba. Me respondió que una señora se sentía mal, que no sabía qué le pasaba pero que necesitaba un médico. Esta persona llamó.

Al rato me había olvidado de la emergencia médica, y andaba haciendo de anfitrión. De repente vi que entraban dos paramédicos con una camilla con rueditas. Los invitados, a esa altura de la jornada, se hallaban mucho más alegres y jocosos que de costumbre. Probablemente por esa razón los paramédicos llegaron hasta la mitad del departamento sin tener la más puta idea de qué debían hacer, pues todos los interrogados se les habían cagado de risa.

Cuando advertí, por su cara de perdidos, lo que sucedía, fui a su encuentro y les dije que me siguieran, que la persona enferma estaba reposando en mi cuarto. Obedientes, me siguieron. Entramos todos a mi cuarto, y recién ahí vi a la “enferma”, que los paramédicos se llevaron rápidamente.

No estaba nada enferma, estaba más borracha que una cuba, y me había vomitado toda la cama. Me quedé solo en mi cuarto, puteando bajito por la baranda a vómito. Me asomé a la puerta y, finalmente, vi como los paramédicos se llevaban a la borracha, seguidos por su marido, el conocido profesor.



¡Pero no todo era joda en la casa de Anchorena! Aunque Ud. no lo crea, también trabajábamos… He aquí uno de esos momentos de trabajo en el que, para variar, hice el ridículo frente a mi amiga Gabriela Alonso, contado por ella misma:


¡¡¡Por fin me tocó un protagónico!!! Me desolaba no encontrarme en alguno de tus tantos mementos fotográficos. Yo recuerdo TODO. Era una de las fabulosas fiestas en el loft de Anchorena, con una particularidad. Nosotros nos dedicamos a la pre-producción, Alberto.

Vos habías escrito un artículo sobre la práctica de la circuncisión femenina en ciertas comunidades aborígenes, y explorabas las limitaciones de la normativa penal al no desprenderse de la ortodoxia y tipificarlas como lesiones graves y gravísimas.

El día posterior a la fiesta volví a tu casa e hicimos una última o penúltima corrección del texto en sí, no del contenido -—yo era secretaria de redacción de Lecciones y Ensayos y me fascinaba la corrección de las pruebas de galera, de modo que para mí había sido una experiencia surrealista la del permiso a ingresar a la elite de “los ricos y famosos de Penal”.

Mirá qué grado de nitidez y fidelidad tiene mi recuerdo: vos leías el texto en voz alta y yo te seguía, artículo en mano, para sugerir cambios y correcciones menores. Cuando llegabas al fragmento del trabajo que describía brevemente cómo se practicaba efectivamente la circuncisión femenina ... buscaste la excusa de ir por una gaseosa y al retomar, te lo salteaste viejo!

Me costó tanto no reírme ... y hoy lo recuerdo de la misma manera, yo creo que ese día empezamos a ser verdaderamente amigos. Vale aclarar también, como lo hacés con Vivi según leí que, dado que comenzaste a estudiar Derecho a los 25 años, también yo soy considerablemente más joven.

••••••••••• Fin del relato de Gabriela •••••••••••

¿En qué estábamos? ¡Ah! En cómo comenzamos con la Revista “No Hay Derecho”. Pero ésa es otra historia…

7 feb 2012

LA PENA NATURAL

CUANDO LA TEORÍA JURÍDICA
ES APLICABLE A LA VIDA REAL













INFOBAE INFORMÓ:


El juez federal Claudio Bonadío determinó que las graves lesiones que sufrió el imputado por el accidente son “pena natural suficiente”, por lo que evitó dictarle una condena de prisión. El hecho se había registrado en noviembre de 2009 en la Ciudad, en las vías del FFCC San Martín

Lautaro Martín Bianchi Suárez había sido imputado por el delito de entorpecimiento del servicio ferroviario, luego de que pasara un cruce a nivel del Ferrocarril San Martín con las barreras bajas y fuera embestido por una formación. El imputado se trasladaba en un Peugeot 206, propiedad de su hermana.
Las pericias determinaron que las barreras funcionaron correctamente, se encendieron las alarmas y las luces de seguridad que deben tener estos dispositivos.
Si bien el magistrado federal entendió que se encontraba acreditado en la investigación que Bianchi Suárez “efectivamente impidió o entorpeció el funcionamiento de la formación ferroviaria”, advirtió que no surge que lo haya hecho “con conocimiento y voluntad”, por lo que se descartó el dolo.
Según el análisis del juez, la actitud del imputado sí pudiera haberse encuadrado dentro del artículo 196 del Código Penal, que establece penas de hasta tres años al que por “negligencia o impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los reglamentos u ordenanzas, causare un descarrilamiento, naufragio u otro accidente previsto en este capítulo…”.
Sin embargo, basándose en doctrina y criterios jurisprudenciales –que no son unánimes–, Bonadío terminó inclinándose por el sobreseimiento del acusado argumentando su decisión en el instituto de la “pena natural”.
———  ••• ———
La pena natural, en verdad, habís sido planteada por la defensa (una de las defensoras fue Cecilia Ladoux). El imputado, como consecuencia del accidente, tuvo que permanecer dos meses en terapia intensiva y luego cinco meses en una clínica de rehabilitación para poder caminar nuevamente.
Si leen la nota de Infobae, son muy interesantes los comentarios. Luego subieremos la sentencia completa.


6 feb 2012

POLICÍAS Y FERROVIARIOS EN UN SOLO JUICIO - TEXTO DEL FALLO

TEXTO DE LA RESOLUCIÓN
DEL TRIBUNAL DE JUICIO







Unión de los juicios de policías y ferroviarios en el caso de "Mariano Ferreyra"

RESPUESTAS REALES A EXÁMENES

























3 feb 2012

EL "MUNDO JUDICIAL" ES UN INVENTO DEL ancien régime

EL CULO EN LA SALA DE AUDIENCIAS







Escribe Guillermo Nicora

También comienzo por agradecer el debate, y acompaño enfáticamente la necesidad de que este lugar sea sólo la sala de ensayo: el verdadero debate sobre la justicia no puede darse en los blawgs ni en las universidades, sino en todos los espacios de participación ciudadana.
El "mundo judicial", como espacio profesional reservado a los abogados (con distintos grados de decisión e influencia, conforme más cerca o más lejos del poder político se encuentren) no es un "estado natural de la sociedad humana" sino un invento del ancien régime. Es asombroso ver cómo (excepción hecha de la Inquisición propiamente dicha) los jueces permanentes —y los procedimientos escritos— prácticamente no existen antes del 1600.
Si recorremos la historia del proceso penal (la mayoría elegiríamos a Maier como guía de ese paseo), no queda ninguna duda de que los jueces profesionales ("jueces a sueldo del gobierno", decía Carrara con insidia) son los preferidos de los regímenes autoritarios y de todas las formas de concentración del poder, mientras que las sociedades organizadas sobre bases más participativas, más democráticas, siempre prescindieron (cuando no desconfiaron lisa y llanamente, como la Revolución Francesa) de los "expertos", y prefirieron que sea el pueblo (el ágora pública, la asamblea de guerreros, los Heliastas, los jurados populares, los jueces accidentales) quien decidiera si contra uno de ellos se autorizaría el uso de la violencia estatal (que más elegantemente aprendimos a denominar "poder punitivo del Estado" o "sistema penal")
La sustracción de los asuntos judiciales del escrutinio público (bajo las más variadas excusas, pero que —caretas afuera— se reducen a que "la gente no entiende nada") y la creencia de que sólo los iluminados por la Facultad de Derecho tenemos derecho a opinar son, a mi juicio, la verdadera causa de la degradación pública de la justicia.
Estamos asistiendo en estos días —con el fantástico fenómeno social de Famatina— al ascenso a los primeros planos de la idea de "licencia social". ¿Cuándo entenderemos que sin esa misma licencia social, el sistema penal no es sino puro aumento del predominio de los sectores de poder sobre los sometidos y postergados? La selectividad regresiva del sistema penal no es —para mí— inevitable consecuencia del uso de la herramienta penal, sino que es hija del elitismo tecnocrático de los juristas, y de la ausencia de toda base republicana en el funcionamiento de la justicia monárquica que hoy tenemos.
La rendición de cuentas de los jueces (esto ya se dijo) no consiste tanto en el contenido de las sentencias (aunque la publicidad de los procedimientos y la exigencia de motivación en lenguaje llano y natural de todas las razones que los jueces técnicos tienen en cuenta para decidir, son requisitos insoslayables de legitimación pública, sólo así podemos aceptar que uno —o tres— fulanos, porque son abogados, deciden los casos penales mejor que la señora de acá a la vuelta). 
Al contrario, creo que la mejor forma de poner baldes de República en la justicia, es generar una especie de "índice culo":
¿Cuántas horas estuvo Su Señoría sentado/a hoy en la sala de audiencias escuchando a las partes y resolviendo de cara a ellos y a la ciudadanía?
¡¿Dos?! tómeselas, chanta, a robar a los caminos. Y no me venga con el estudio y la búsqueda de precedentes. Ese justamente es el trabajo de las partes en el acusatorio: darle a usted TODA la información y TODAS las razones fácticas, legales, jurisprudenciales, doctrinarias, valorativas y filosóficas (según el interés que cada parte persiga en el proceso) para que usted decida quién y por qué se lleva la razón.
Suele decir Binder que a los jueces hay que entrenarlos mirando partidos de tenis: callados la boca, mueven la cabeza de un lado al otro mientras los contrincantes hacen todo lo suyo, y recién después que termina la discusión, toman la palabra y dicen quién ganó. Eso se hace sin levantar el culo de la silla de la sala de audiencias, y sólo lo que el juez hace dentro de la sala de audiencias es labor judicial. Los jueces, en su función de tales no deben "hacer ciencia jurídica": sólo resuelven los conflictos que las partes les ponen delante.
Por supuesto que el jurado popular será un enorme avance hacia la democratización de la justicia (porque el jurado clásico hace exactamente lo que dice Binder, con el agregado de que las partes y el Juez que preside el juicio tienen el deber de plantear de una forma que cualquiera sea capaz de entender (mediante las instrucciones que se negocian y deciden a nivel técnico entre los abogados y el juez) todas las sutilezas de las teorías jurídicas (que no deben entenderse como artificios esotéricos, sino como esfuerzos racionales para encontrar reglas que hagan más justas las decisiones de los tribunales, populares o técnicos). 
Pero ojo que la magna tarea de democratizar la justicia (y falta hablar de la subordinación de los jueces a los tribunales de alzada y con facultades de superintendencia, que es el más grave atentado a la independencia judicial), no es en modo alguno suficiente. Si no desarrollamos alguna tecnología política que nos permita ponerle representatividad y control social (licencia social, si querés) al Ministerio Público, que —igual que los jueces— rinda cuentas de en qué se gastan los recursos, pero además (y esto es una enorme diferencia con la judicatura) debe rendir cuentas públicas de sus decisiones político criminales: el jefe del MP tiene que plantarse ante la ciudadanía y explicar por qué el 80% de las horas hombre que paga el impuesto público, se invierte en meter presos a los ladrones de gallinas, y sólo el 20% (y esto es ser optimistas) en atacar el crimen organizado, la corrupción de los funcionarios, el abuso de poder de los poderosos, la victimización de los vulnerables.
Y por supuesto, nada de esto va a funcionar, si al poder perseguidor del Estado, los sospechados, los acusados, no pueden oponer una defensa igualmente potente y eficaz. Yo soy de la idea que la Defensa Pública es pública porque debe ser financiada con recursos públicos (si no, sólo quienes pueden pagarla tendrán defensa) y no porque los abogados contratados para defender a los acusados, deban ser necesariamente funcionarios públicos. Por supuesto que la "famiglia" judicial no quiere perder a sus parientes pobres (que en muchas jurisdicciones les traen pocos problemas y son poco "molestos" en términos generales. Y a los que no conservan solidaridad de casta con los parientes jueces y fiscales, se los domestica o neutraliza, sea por disciplina, sea dejándolos inermes, sea cooptándolos con esperanzas de "ascenso" a la excelsa categoría de juez (¿cuántos de los dignísimos defensores oficiales indómitos que conocemos son designados jueces sin que antes moderen su molestosidad?) Pese a que en mi labor cotidiana veo muchos abogados de la defensa pública que hacen honor a su deber, en términos institucionales, no tengo dudas de que sólo un colectivo auténticamente autónomo es garantía de defensa de todos.
Bueno, ya que Leticia fue tan breve y contundente, yo me extendí para que quede claro que si yo fuese más joven, cuando sea grande querría ser como ella.


G u i l l e r m o   N i c o r a

Mar del Plata, Argentina

2 feb 2012

¿CRISIS EN LA JUSTICIA? (3)

Por Leticia Lorenzo













Bovino querido, algunos breves comentarios:

Antes que nada, gracias por abrir el espacio de debate. Qué bueno sería que la discusión trascendiera y el sistema judicial se convirtiera, seriamente, en un tema de discusión en la agenda pública.

El sistema judicial es un verdadero desastre y, como dijo Fernando Gauna en su comentario, cualquier persona con un mínimo de sentido común se da cuenta casi al instante de ello.

En ese desastre nuestro, algo que me llama la atención es que cuando se abren las discusiones sobre el punto (llámese "crisis", "problema", o como sea) es que el debate se oriente siempre preferentemente a la aplicación del derecho y sus métodos más que a quiénes aplican el derecho. O sea, soy una fervorosa militante por la desaparición del expediente, la quita de funciones administrativas a los jueces, la reorganización de los sistemas hacia la oralidad y, por supuesto, la plena implementación de sistemas constitucionales en lugar de este enjambre de papeles en el que convivimos en la actualidad.

Pero no puedo evitar preguntarme si será posible, con estos aplicadores de la ley, tener algún día los resultados que deseamos. Y es que más allá de la verdad sobre la construcción cultural que se reafirma permanentemente al interior de los sistemas de justicia, donde pervive el recalcitrante inquisitivo en las mentes, los corazones y las prácticas de (casi) todos (incluso, muchas veces, aquellos que luego se cambian el traje y se van vestidos de "respetuosos de la constitución" a dar clase), me parece que uno de los factores que contribuyen a la supervivencia de esa cultura, es que nuestros funcionarios judiciales tienen procedencias similares, formaciones similares, ideologías similares y disposiciones a adecuarse cómodamente a esta cultura judicial actual similares también.

Creo que cuando hablamos del "perfil del juez" (o fiscal, o defensor, o funcionario judicial cualquiera que sea) debemos abandonar esa lógica de la "listita de mercado" donde vamos poniendo todas las características de lo que consideramos "un buen juez" (al estilo de "un buen padre de familia") y empezar a pensar con más profundidad cómo queremos elegir a esos funcionarios para que, una vez llegados a sus lugares de trabajo, sean buenos no porque les entregamos la listita de mercado deseando que cumplan con la misma sino porque saben que tendrán que rendir cuentas sobre sus acciones.

Dos cosas entonces: Por una parte, deberían discutirse mecanismos de designación de los funcionarios judiciales que permitan ejercer controles ciudadanos, democratizar un poco a esa casta y sacar a los integrantes de la "familia judicial" de ese mundo aparte en el que parecen vivir y, por la otra tendríamos que empezar a impulsar mecanismos de rendición de cuentas de estos funcionarios a la sociedad.

Con relación a lo primero (la selección de los funcionarios) me asombra el grado de desconocimiento (y opinión desde la ignorancia y totalmente influenciada por esa cultura inquisitiva que tanto criticamos, en algunas ocasiones) sobre los procesos que se vienen dando en Bolivia y Ecuador, dos países que con diferencias bien marcadas, a partir de sus reformas constitucionales más recientes han establecido en su agenda de prioridades empezar a pensar e implementar otras formas de selección de los funcionarios del sistema judicial; seguramente no todo será color de rosa, pero al menos allí hay un intento serio de variar estructuras.

Con relación a lo segundo, si no fuera patético diría que es admirable la capacidad de los funcionarios judiciales para darle la espalda a la sociedad ante cualquier tipo de pedido de rendición de cuentas. Y no hablo de que den explicaciones por una decisión en concreto, sino de que cuenten qué es lo que hacen. Seguramente si la gente supiera qué hacen (o qué no hacen) más indignación causaría la cantidad de privilegios que tienen.

Y en otro orden de cosas, también creo que hay una carencia enorme de discusión política sobre qué es lo que debe perseguir el proceso penal? La discusión acá parece siempre más orientada a la disputa realización de juicios vs. procedimientos abreviados, pero rara vez se pone la lupa sobre las porquerías que llegan a ambas instancias. Un punto sobre el que hay tanto para decir, que mejor dejarlo ahí picando para no aburrir a los lectores.

Finalmente, personalmente creo que la madre del cordero sigue estando en la incapacidad de convocar a otros sectores, a sectores sociales, a discutir sobre la justicia. Finalmente somos o judiciales desolados, o profesores bienintencionados, o trasnochados románticos, pero siempre dentro del mismo campo los que estamos discutiendo estas cosas. ¿Por qué no abrir el debate? ¿Por qué no empezar a dar una discusión social sobre el robo que es un sistema judicial que puede graficarse como un elefante en un bazar y que tiene como finalidad perseguir a ladrones de gallinas?

Todas ideas sueltas, que espero aporten a la discusión.

Saludos,
Leticia