10 nov 2019

CON ESTOS JUECES NO HAY DERECHO - VOLUMEN II





En breve 

CON ESTOS JUECES NO HAY DERECHO VOLUMEN II

Lo podés pedir acá o acá




Índice

Capítulo I
Los premios "Petiso Orejudo"
De puta casualidad

Sus Excelentísimas Señorías
El 82 % de la población no confía en la justicia
¿Crisis de la justicia? (I)
¿Crisis de la justicia? (II)
Soy imparcial antes, durante y después del fallo

El privilegio de ser juez

Subrogancias y delegación de funciones
Una audiencia por semana durante un año

Ficción
¿Abolir los jueces?
Dominarás la tierra

Los Supremos
Una Corte demasiado suprema
La Corte Suprema y la prisión preventiva de Milagro Sala
El fallo de la Corte que absolvió a Fernando Carrera
Marihuana y correspondencia

Comodoro 3,14

De Bonadío con amor. La prisión preventiva de CFK
La Asociación de Jueces Federales: sin vergüenza
Riggi y los dichos de Cristóbal López
Y bueno, así es Bonadío... dijo la Cámara
Los intocables: Gemignani sobreseído

Casos
La incompetencia de un tribunal
Fontevecchia: el Estado no convenció en la Corte IDH
Corte IDH: de nuevo sobre Fontevecchia

Jurados
Juicio por jurados, in dubio pro reo y fiscales

Tierra del Fuego: una provincia sin derecho
Ushuaia: la ciudad de las firmas milagrosas
Justicia irrompible

Editores del Puerto
Nils Christie y Editores del Puerto
¿Cuántos locos se requieren para publicar un libro?
Autores insanos para editores insanos
Y el barco finalmente zarpó

Fuera de programa
Juicio abreviado: un juicio que no es un juicio
Calvo Soler y la relevancia del litigante
Ni legalización, ni despenalización del aborto

Animaladas
Cómo condenar a un animal
Un gato en el jurado
Preventiva para un perro y pena de muerte para un gallo

Crónicas

La fuga

Mi última materia (I)
Mi última materia (II)
Mi primera vez. Debut en San Salvador
Papá y el derecho canónico
Mi tercer viaje a Guatemala (I)

Todos vuelven al convento (II)

Del bar a la comisaría (III)

De vuelta al convento (IV)

El día que fui tío de mi hermano mayor
Me secuestraron otra vez

Maestros y estudiantes

Tuve un alumno (II)

Tuve una alumna (de Bruzzone)

Me tenían rodeado

Nils Christie: un ser humano extraordinario (29/5/2015)


Fascismo saludable
¿Qué es el fascismo saludable?
Prohibido fumar al aire libre

Carteles malditos







5 nov 2019

IMPRESIONANTE DESPEDIDA DEL JUEZ JOSÉ LUIS ARES






Hace unos días, en el edificio del poder judicial de Bahía Blanca —que sus habitantes llaman "Palacio"—, tuvo lugar un hecho muy inusual. Prácticamente todos los habitantes de sus cinco pisos salieron a sus pasillos para dar una cálida despedida al juez José Luis Ares, tal como se puede ver en el video.

Ares es, entre muchas cosas más, un ferviente defensor del juicio por jurados. En la página de la Asociación argentina de juicio por jurados se puede leer:

El doctor José Luis Ares, quien además es un gran académico y profesor universitario, días atrás recibió una emotiva despedida en el Palacio de Tribunales tras su encomiable labor durante 30 años al servicio de la Justicia. El video es literalmente conmovedor.

Qué mejor reconocimiento que el que pueden darle sus pares, sus colegas y, sobre todo, los empleados judiciales que lo despidieron con bombos y redoblantes.

Algo muy especial hay que tener para ser despedido así. 
Ares tiene de sobra todas esas cualidades, lamentablemente infrecuentes en nuestro sistema judicial: don de gentes, excelente persona, un talento indiscutido, una honradez a prueba de balas, una visión clara del futuro de los sistemas judiciales, una apertura total hacia los nuevos temas y las nuevas generaciones y una firme convicción en sus ideales de justicia.

Recuerdo que en febrero de 2011 presentó su renuncia al Colegio de Magistrados y Funcionarios provincial. ¿El motivo? No sentirse representado por el colegio. En una fuerte nota  dirigida a la presidenta de la asociación departamental aclaró:


... siempre creí que la verdadera razón de ser de la colegiación de jueces y otros funcionarios radica en la firme y decidida defensa de la independencia judicial y de los derechos fundamentales que consagran las normas constitucionales.

Por el contrario, en mi opinión, el colegio provincial parece haberse convertido prácticamente en un apéndice acrítico del poder político de turno...


Un señor el juez Ares.