9 feb 2013

CASO FERREYRA: DECLARARON FAVALE Y LOMPIZANO

ÚLTIMA AUDIENCIA DE PRUEBA. EL 15 COMIENZAN LOS ALEGATOS.

LOS QUERELLANTES POR LA MADRE DE MARIANO VAMOS EN PRIMER TÉRMINO

MAXI MEDINA (CELS), MARCOS KOTLIK (CELS) Y ALBERTO BOVINO







Ayer viernes 8 de febrero se realizó la audiencia nº 57 en el juicio por el homicidio agravado del joven Mariano Ferreyra. Esta vez le tocó el turno a Cristian Favale, el imputado quizá más comprometido hasta el momento en su rol de tirador.

En el juicio se reprodujo en una de las escuchas lo siguiente:

El juicio que lleva adelante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº21 de Comodoro Py está en su etapa final. Durante las últimas audiencias de esta semana se reprodujeron escuchas telefónicas, entre las cuáles se pudo oír una conversación en la que Favale advertía desde la cárcel a su mujer: 


"¡Nadie quiere decir nada! Me quieren engarronar a mí, pero mejor que se hagan cargo porque, si no, esto va a ser una explosión. La jueza va a saber que no miento. Si yo quedo en cana todo se va a pagar... Ellos no me pueden dejar en cana. Pedraza sacó un montón de papeles de su oficina, se quiere desligar de lo que pasó. ¡Si fueron ellos! Me quieren pagar... ¿Para que me haga cargo de qué? Mirá si voy a cobrar ocho mil pesos por mes para comerme 25 años acá adentro. Estos giles me quieren engarronar, pero yo al número de Pablo (Díaz) lo tengo bien guardado. Que se curta ese puto, que fue él... Yo voy a hablar..." (ver nota). 


Sin embargo, Favale no parece haber quebrado el pacto de silencio con su manifestación:

“Después de haber estuchado este juicio, quiero hacer una breve manifestación de algunas cuestiones que recién me enteré acá. Yo ya declaré en tres oportunidades y me remito a su contenido, por eso voy a hacer solamente una breve manifestación”.

“Antes que nada, quiero dejarles algo claro; volver a decirles que no cometí el hecho que se me atribuye, que es cierto que estuve en el lugar de los hechos, que inclusive llevé un grupo de pibes que se ve junto a mí en los videos; que insultamos, tiramos piedras, alentamos, saltamos, pero jamás llevé armas”. (Durante la instrucción, sin embargo, había dicho que llegó a Barracas solo, desde Constitución, por motu propio).

“Como se sabe, estuve en actos ferroviarios. Era la manera de demostrar el interés en el trabajo que quería conseguir. Por eso, llevé gente, bombos, redoblantes, me puse la gorra y la pechera en los distintos actos. Era la forma de apoyar a los ferroviarios. Pero nunca hubo armas o disparos. Sí insultos, empujones, pero jamás hubo disparos, y me pregunto por qué en este sí. Y no lo entiendo. Ni lo voy a entender aún después de este juicio. No lo voy a entender”.

“Muchas veces escuché decir que los ferroviarios no mataban a nadie. Quizás era una manera de echarme la culpa a mí, el único imputado no ferroviario. Tienen su derecho. Como me explicó una vez la doctora (se refiere a su abogada), están en su derecho  de defenderse… pero quiero dejar algo en claro: yo no llevé arma ni hice disparos. Mi presencia ahí fue sumar presencia, hacer bulto, pero no matar”.

“El testigo encubierto, el testigo protegido… el `testigo protegido` -repitió, con sobreactuada indignación- me acusó de algo que no cometí. Era un ferroviario, señores… sí, un ferroviario. Alejandro Benítez, un testigo protegido… Él fue la primera persona que me acusó el 21 de octubre de 2010; me acusó falsamente, instaló mi imagen en todos los medios de comunicación, desvió y corrió la mirada hacia otra persona y evitó ser investigado él mismo” (del blog Justicia Por Mariano).

 


Previamente, había declarado Lompizano, quien actuó ese día como Director General de Operaciones en el operativo que se organizó para cubrir el posible corte de vías.

Tras repasar gran parte de su historia en la Policía Federal, Lompizano explicó que ante una situación de delito "el responsable es el comisario jefe de servicio", mas no la Dirección General de Operaciones (DGO).

Causa Mariano Ferreyra: indagatoria a ex comisario Lompizano

Lompizano era titular de la Jefatura de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal y estuvo involucrado en otros episodios sospechados de delito, por los cuales fue quitado del servicio activo por el Ministerio de Seguridad.

Según el policía, la DGO "coordina los servicios" pero el poder de decisión final la tiene "el comisario que está a cargo del servicio".

Esa postura apuntó a mejorar su situación procesal y, al mismo tiempo, poner a salvo a sus subordinados también imputados en el juicio.

Además, el ex comisario explicó las razones "operativas" por las cuales en un momento determinado de la secuencia que terminó con la vida de Mariano Ferreyra, fue utilizado el sistema de comunicaciones POC, que -a diferencia de la radio policial- no deja registros sobre las comunicaciones (ver nota). 


Según se informó en Página/12:

Antes declaró el comisario Hugo Lompizano, procesado porque estaba en la Dirección General de Operaciones de la Policía Federal Argentina durante los hechos y desde allí partieron las órdenes a los uniformados para que intervinieron en el episodio. "Jamás pensé que iba a terminar procesado en una causa tan dolorosa como ésta", manifestó Lompizano al rechazar las imputaciones en su contra. "¿Para qué se iba a correr a los manifestantes si se estaba produciendo la desconcentración?", preguntó ante el tribunal.

"Me estaban informando claramente que se estaban desconcentrando", remarcó, en contra de lo que sostienen los querellantes, que aseguran que la policía permitió la agresión a quienes reclamaban por la incorporación de trabajadores tercerizados al plantel permanente de los ferroviarios.

Y aquí la opinión de otra de las querellas, la abogada María del Carmen Verdú:





Enric: gracias por avisar; ahí está el video que habíamos intentado reproducir en esta entrada.

5 feb 2013

LA INSPECCIÓN OCULAR EN EL CASO FERREYRA









En el caso estamos trabajando en los alegatos. Por eso es posible que me quede escribiendo o editando hasta las 6 de la mañana, como hice el domingo a la noche, es decir, el lunes a la madrugada. En mi sueño sentía un ruido insoportable, un "ring" de esos de los teléfonos que se marcaban con el disco con los números. Lentamente advertí que no era un sueño, que sonaba mi celular en el bolsillo de mi pantalón (tirado en el suelo junto a la cama).

Era Maxi Medina, preguntándome si ya estaba llegando al CELS...

—No —dije— voy directo hasta Pedro de Luján.

Era lunes 4 de febrero de 2013, había inspección ocular en el lugar de los hechos donde los ferroviarios de Pedraza habían disparado a los manifestantes y tercerizados hasta producir la muerte del joven Mariano Ferreyra.

Salgo a las apuradas de casa, muy cómodo con mi pantalón clarito y mi remera lisa color yema de huevo; demoro en conseguir un taxi libre; no sé qué calles estaban cortadas; el taxi me tuvo que dejar a tres cuadras; caminé apurado hasta llegar al lugar donde comenzaría el acto procesal.
Eran las 12:15, y el presidente Días estaba explicando cómo se realizará la inspección ocular. Había personal de prefectura y de gendarmería por todas partes, rodeándonos. Yo no estaba seguro de si nos protegían o nos llevaban presos. En algunos momentos me sentía parte de una comparsa, pues los gendarmes nos rodeaban con una cinta amarilla como si estuviéramos en el corsódromo de Gualeguychú —más allá de ello, muchos de nosotros parecemos miembros de una comparsa sin demasiado esfuerzo—.




Lo mejor del acto procesal: podíamos fumar. Lo peor: el sol. Ese maldito astro que no sé a qué idiota se le ocurrió coronar. Estuvo allí para amargarnos la mañana, incesante, firme, sin descansar un minuto.







Nosotros ya habíamos estado en el lugar del hecho, antes de que comenzara el juicio. La distancia desde donde comenzaron su agresión premeditada los ferroviarios empujados por Pablo Díaz y demás miembros de la patota de la Lista Verde de Pedraza (que parecía haberse reducido considerablemente durante el juicio) pudo ser vista a escala real. Esa impresión, junto a la verificación del hecho de que el follaje de los árboles impidió a los pocos manifestantes que intentaron subir a las vías ver al grupo de ferroviarios que venían por las vías, resultan, a nuestro juicio, sumamente relevantes.


En momentos, los periodistas nos rodeaban. Por una mera casualidad, la fiscal Yevalié coincidía con esos momentos para mostrarse hablando con el tribunal y señalando hacia dónde debía tomarse imágenes. Lo que se dice comúnmente "robar cámaras".







 
Hacia la mitad de la inspeccción, se decidió que quienes quisieran subir a las vías debían anotarse en una lista. El presidente del tribunal le dijo a una empleada del tribunal:
Anotá en la lista a todos los que quieran subir...
Y agregó:
Usted va a subir Dr. Bovino, ¿no? Anotá al Dr. Bovino.
Mi "sí" llegó tarde, pero ya estaba en la lista. Y entonces sucedió lo que todos estábamos esperando: la fiscal Yevalié también quiso subir. Solo lo logró porque a lo largo de todo el sendero del terraplén se habían ubicado varios gendarmes, que se la pasaron de mano en mano hasta depositarla sobre las vías. 
Seguramente algún malvado habrá deseado que se les cayera, pero no sucedió. A continuación subimos todos los demás.







De allí caminamos hasta la Estación Irigoyen, donde me comí un choripán, bajo la mirada envidiosa de muchos de los presentes, y de allí fuimos hasta la Estación Avellaneda, sin perdernos el exquisito aroma del Riachuelo. 
Ahí terminó la inspección ocular. Transpirados, maltrechos y aún bajo el sol, algunos nos fuimos con una sola imagen de allí. Ésta:







4 feb 2013

INSPECCIÓN OCULAR EN LAS ZONA DE CONFLICTO CASO FERREYRA





La esquina de Mariano





El MP subiendo al terraplén





Todo el tiempo con gendarmes y gente de prefectura que nos rodeaban







De espaldas, Florencia Hegglin y Maxi Medina




Con el Negro Gamallo




Los acusadores avanzan a paso firme (Gamallo y Kotlik)



















Allá está.. ¿?, dijo Maxi Medina


2 feb 2013

LA TAPA "PORNO" DE NO HAY DERECHO



EPISODIO 2




 
Bueno, ya sabíamos cómo sería la revista y cómo se llamaría. Ahora había que empezar a hacerla.

La falta de apoyo institucional tenía sus ventajas. No Hay Derecho sería nuestra revista y publicaríamos lo que hace rato queríamos publicar, sin límite alguno más que nuestro acuerdo interno.

Nos costó arrancar, entre otras razones, pues la gran mayoría de los profesores no nos querían enviar colaboraciones porque antes de eso debían “etiquetarnos”. Las preguntas usuales cuando veíamos a un profesor a quien le pedíamos un trabajo eran, sin tapujos: “¿Y Uds. a quién responden? ¿Cuál es su línea política? ¿Con qué profesores están vinculados? ¿Qué profesores los indujeron a organizar esto?”, y otras miserias de siempre.

No parecía interesarles el contenido del proyecto y el perfil de la revista que queríamos publicar, sino a “quién respondíamos”, a quién le servía la revista, para qué éramos funcionales. Pues guste o no, No Hay Derecho no le sirvió a nadie en particular —por lo menos no en el sentido en el que hoy se instrumentalizan esos espacios—. Nos divertimos y aprendimos. Hicimos grandes amigos. Reflexionamos y criticamos. Nos expusimos. Crecimos.

Quizá por el hecho de que algunos de estos profesores siempre habrán respondido a alguien, no podían comprender que se trataba de nuestro proyecto, que lo hacíamos porque nos interesaba hacerlo, y que si bien contamos con el valioso y desinteresado apoyo y colaboración de muchos otros profesores, el proyecto era nuestro. Además, lo que teníamos en común no eran aquellas cosas que nos gustaban sino, en todo caso, lo que no nos gustaba del discurso jurídico.


De allí nuestra inmensa alegría cuando, al preparar el primer número de la Revista, le enviamos una carta al Prof. chileno Eduardo Novoa Monreal —a quien ninguno de nosotros conocía—, y al poco tiempo nos mandó un
trabajo esclarecedor, que escribió para un grupo de estudiantes a quienes no conocía —lo que no le impidió reconocer la existencia de una comunidad de intereses—, en el cual puso al desnudo las aporías del discurso jurídico aún hoy imperante, que había captado exactamente el tipo de reflexiones que estábamos interesados en publicar .


Un tema aparte fue el diseño de la Revista. Creo que fue Abregú quien invitó a Sandra Monteagudo, estudiante de diseño gráfico, para explicarle lo que deseábamos. Jamás me voy a olvidar de la expresión de Sandra mientras Martín le mostraba el formato y diseño de "Lecciones y Ensayos", La Ley, Revista Jurídica de Buenos Aires, Doctrina Penal, etcétera.

Cuando le explicamos lo que queríamos, pareció que se había tranquilizado, y Sandra se sumó al proyecto. De esa charla surgió la elección del formato tabloide y, además, la línea estética de la revista. El trabajo de Sandra se aprecia a simple vista, y todos quedamos felices con el diseño.

Como les dije, nos costaba arrancar por falta de trabajos de algún célebre. Lo que nos faltaba era un artículo central de alguien conocido. Pues bien el amigo Christian Courtis lo consiguió. Es decir, consiguió el libro en italiano de Nils Christie (Los límites del dolor) con prólogo de Pavarini, y también consiguió traducirlo. Lo que no había conseguido fue la autorización de Pavarini, pero eso era un detalle.

Habíamos puesto cierta cantidad de dinero cada uno de nuestros bolsillos, así que escribimos, conseguimos artículos inéditos, robamos el prólogo de Pavarini, Sandra diseñó la revista, corregimos galeras y la Revista No Hay Derecho Nº 1 fue a imprenta.

Salió en septiembre de 1990, justo para que la lleváramos al congreso estudiantil de Mendoza. Y allí nos ocurrió algo extraño. Cuando llegó Roberto Bergalli, a quien yo aún no conocía, empezó a preguntar que quién había traducido el prólogo de Pavarini; a quién le habíamos pedido permiso; que cómo pudimos haber hecho eso... Nosotros pensábamos que era el manager de Pavarini, pero no. Después se le pasó, afortunadamente.

Varios años más tarde, en una cena en la casa de Zaffaroni, aprovechando la presencia de nuestra víctima, le llevé un ejemplar del número 1, con su prólogo robado, y le conté la historia. El tano se cagó de risa y me agradeció especialmente el ejemplar y dijo:

—Es la primera vez que me mandan un ejemplar de una revista con un trabajo que me han robado, lo voy a guardar en un lugar privilegiado de mi biblioteca.

—Es que ya nos hemos resocializado —le dije.

Me fui al carajo otra vez. En la próxima 
 

LA TAPA "PORNO" DE NO HAY DERECHO

EPISODIO 1




 
1990. Era el segundo año que convocábamos a una reunión con la intención de sacar una revista jurídica sin tener que someternos más que a nuestros propios caprichos y deseos.

La gran mayoría de los reunidos en 1989 habíamos pertenecido a la Revista "Lecciones y Ensayos", la revista dirigida por estudiantes de la  Facultad. Habíamos realizado muchas reuniones pero habíamos tomado pocas decisiones, hasta que dejamos de asistir a las reuniones. Yo asistía, porque eran en mi casa, pero reunión no había.

En 1990 intentamos de nuevo. Esta vez abrimos el espectro y convocamos a algunos "ajenos" a LyE, como Martín Abregú. Primero nos tuvimos que poner de acuerdo sobre qué revista queríamos publicar.

En muy pocas reuniones llegamos a un consenso. Dada la inmensa relevancia que en el ámbito jurídico tienen las formas, decidimos que no solo debíamos quebrar la manera de producir contenidos sino, además y especialmente, debíamos quebrar con el sacro valor de la forma legal.

En segundo término, también decidimos que los contenidos debían ser temas jurídicos pero abordados de modo irreverente desde diversas perspectivas extra-jurídicas. La revista sería una revista sobre derecho, pero no desde el derecho. 

En lo que no nos podíamos poner de acuerdo era en el nombre que desde ahí en más nos designaría como colectivo. Muchas, largas y aburridas discusiones. Finalmente, nos afanamos un nombre. ¿Cómo? En un viaje a Montevideo, Rossana Ferrari me dijo que la murga de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República se llamaba "No hay derecho". Ahí está, pensé, ése debe ser el nombre.

Y así fue como sin vergüenza alguna se propuso el nombre en la siguiente reunión y lo adoptamos por unanimidad en 5 minutos. Allí estábamos Víctor Abramovich, Martín Abregú, Mary Beloff, Alberto Bovino, Christian Courtis, Manuel Garrido, Viviana Krsticevic, Adrián Lerer, Martín Moncayo, Daphne Pallopoli, Alejandro Rúa, Roberto Saba, Miguel Sama y Marcelo Sgro.

¿De qué era que iba a escribir? ¡De la tapa! Pero esa es otra historia...

 

1 feb 2013

CARTELES DEL FEISBUC Nº 2








 Suspendidos por presiones censoras
 


 Pero se viene la edición 2012+1






Comodoro 3,14







 
 Justicia penal...





 Llame a su helicóptero




 ...








¿Logo o advertencia?






 Se ruega atar su llama en el palenque







 Será justicia





 Macabro








 A su servicio...




¿Por quéééé?


 Estas niñas la tenían clara






 ¿¿¿???




 Un cacho de cultura




Me quedó reclaro







 Según el INDEC












 Feliz año nuevo







 Separados al nacer...





 ¿Insulto o cumplido?





 Y con la fiscal Yevalié...





 Atorrantes ingeniosos




 Campaña






 Rubro 59




Síndrome de Peter Pan