CECILIA DICE NO AL TABACO

UNA LECTORA OPINA


Estimado Alberto, muchas gracias por su aporte. Leí detenidamente su comentario, me resultó muy gracioso lo de "Pero en la barra de una disco a las tres de la mañana no hay sobrino@s de cuatro años", hecho que es verdad.



Quería comentarle que no soy abogada, sabrá excusarme si digo una barbaridad desde el punto de vista legal, pero no creo que sea algo imposible de controlar para un/a propietari@ de un local que alguien fume o no dentro del mismo.



Alberto, me parece que no hay personas anifumador@s, por ahí sí antitabaco, por lo menos yo no soy ni una ni otra. Específicamente, no estoy de acuerdo con el hecho de que alguien "obligue" a alguien (tenga la edad que tenga))a aspirar el humo. Digo "obliguen" porque ¿qué hacíamos l@s que no fumamos? "bancar" el humo o vivir cambiando de lugar. ¿Y si llegamos primeros a determinado lugar?, ¿irnos porque no soportamos más el cigarrillo de alguien?. No parece justo.



Quisiera que no interpretase mal lo que le voy a plantear a continuación: Lyotard dice que el consenso es siempre un horizonte posible (palabras más, palabras menos). Los grupos humanos establecen acuerdos y muchas veces veces se plasman en leyes; si no me equivoco, al Estado le concedemos la potestad, de velar por lo que ustedes llaman "bienes jurídicos". Y aquí va mi pregunta ¿la salud no es un bien jurídico?, ¿no se la puede considerar así?. Y si es así ¿podría el Estado ser garante del derecho a la salud para algun@s sujet@s y no para otr@s?. Me parece que no, así que no creo que usted pudiese poner un bar para fumadores y prohibir el paso a los no fumadores, no por el hecho de no dejar pasar a los que no fumen sino porque ahí no se estaría velando por la salud de los fumadores. Ahora sí creo que usted tiene todo el derecho del mundo de sentirse molesto.



Mire, para serle sincera, a mi me gustaría poner música bien alta ahora (5:08 am ) pero no lo puedo hacer porque molesto el descanso de mis vecinos, y no lo hago.

¿Cómo diferencio una política sanitaria coactiva de una protección de derechos en este caso?. Sé que es una pregunta terrible pero sinceramente no veo el decreto como un instrumento de una política coactiva. Toda "ley", "decreto" o lo que sea prohibe expresamente algo, y al hacerlo deja conductas afuera, por lo tanto permitidas, ¿no es así?



Bueno Alberto, reciba Ud. saludos cordiales, Cecilia.

ABOVINO OPINA




Estimada Cecilia:


Muchas gracias por aportar su valioso opinión. Vayamos ahora a las discrepancias.



Usted afirma que no es imposible que un/a propietari@ controle que los clientes no fumen en su local. Primero, si es imposible o, al menos, podría resultar muy costoso. Segundo, al menos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la Constitución prohíbe que el Gobierno delegue e imponga el poder de policía en l@s particulares. Quizá podría ser posible, pero si estuviéramos rodead@s de cámaras de video y de detectores de humo. Yo no iría a un lugar así.



También afirma que no es anti-fumador@, que sólo hay gente anti-tabaco. El tabaco no hace absolutamente nada a las personas si no es consumido por un@ fumador@. Puede haber un cartón de cigarrillos Winston en la barra de unbar; y una sola persona que se fuma su propio cigarrillo. ¿Cuál es el que molesta?



En lo que sigue expresa su desacuerdo con obligar a un tercero a respirar el humo ajeno. En eso estamos de acuerdo. Pero es que yo ya no propongo ni siquiera eso. Lo que propongo es que, dado que aún el tabaco es un producto lícito, estemos separados pero iguales, es decir, que no nos traten como enfermos de un mal contagioso, y nos prohíban fumar cuando eso no es necesario.



Usted podrá considerar muy bueno que seamos todos saludables, pero ni el Estado ni usted pueden obligarnos a serlo a los seres humanos adultos contra nuestra voluntad. La protección de la salud es un derecho y no una obligación. Cada vez que el Estado prohíbe fumar en un recinto o situación determinada a un fumador adulto, y tal medida no es necesaria para proteger los derechos de los no fumadores, está haciendo política sanitaria coactiva, y no protegiendo derechos.



El ejemplo de los ruidos molestos no se parece en nada a éste. ¿Cómo diferencia una política sanitaria coactiva de una protección de derechos? Muy sencillo, pregúntele a los supuestos “protegidos”. Si en el lugar no hay no fumadores, o si hay acuerdo de los no fumadores en que no les interesa respirar el humo ajeno, entonces la prohibición se torna coactiva.



En el caso del bar para fumadores, ellos tienen derecho a que el Estado les proteja su derecho a la salud, pero el Estado no lo puede hacer si personas adultas entran voluntariamente. Lo que si es una protección coactiva es la prohibición de ingreso a los no fumadores. A vos no te parece mal, pero a muchos antifumadores sí. Es decir que no les gusta lo que nos hacen a nosotros cuando se los hacen a ellos.



Por último, la prohibición de fumar es una restricción de derechos y, conforme a la pacífica jurisprudencia de la Corte Interamericana, toda restricciónde derechos exige una ley formal emanada del Congreso.



Buenas noches y buena suerte,

AB




CECILIA CONTESTA





Fahirsch, estoy de acuerdo con lo que Ud. plantea. Los efectos negativos del tabaco no se limitan únicamente a los que se han constatado científicamente en el área de la salud de quien fuma y de quien comparte el espacio (en AMB@S) sino también en situaciones como las que usted señalaba: heridas por descuido de quien fuma, efectos en el medioambiente, yo agregaría además, daños materiales ocasionados por dormirse con un cigarrillo o en prendas de vestir ajenas cuando alguien se descuida.



Alberto: afirmo que no soy antifumadora ni tampoco me opongo a que alguien fume sin molestar a otra persona. Estoy en desacuerdo con Ud. en cuanto a que el tabaco sí hace algo si no es consumido por un@ fumador@ ya que esa há/s de tierra ocupada en producir tabaco no es utilizada para otra producción.



Creo que nadie trata a los fumadores como portadores de un mal contagioso y no se les prohíbe fumar cuando no es necesario, se prohíbe fumar cuando hay otras personas que pueden ser perjudicadas en el entorno. Pero parece que todo es blanco o negro: acaso no se puede fumar en un espacio abierto? O en la casa de cada quien?. Parecería que fumar= espacio público.



Y sí, creo que es muy bueno que las personas estén saludables, acaso alguien puede decir que no le importa si alguien está enfermo de lo que sea?. Se preocupa un animal frente a otro cuando no lo pasa bien; y nosotros vamos a ser indiferentes?. Claro que me importa, pero le aclaro que el hecho que me interese no quiere decir que no entienda que cada adult@ maneja sus márgenes de libertad y de riesgos, y está perfecto pero sin embromar a otro.



En realidad yo no quiero que el estado obligue a ser saludables a adult@s contra su voluntad, lo que sí quiero es que asegure un espacio libre de humo de tabaco (no el tabaco en una cajilla arriba de un mostrador !!!!!) para los que no fuman ya que los fumadores pueden hacerlo en espacios libres, en casa de amigos, domicilios propios.



Ud plantea que la protección de la salud es un derecho y no una obligación, en realidad, todo derecho tiene una contracara, un deber por algún lado.



Sinceramente no entiendo cuando Ud. plantea “Cada vez que el Estado prohíbe fumar en un recinto o situación determinada a un fumador adulto, y tal medida no es necesaria para proteger los derechos de los no fumadores……”, me pregunto, no es necesaria?, creo que sí lo es. No entiendo cómo niega los efectos del tabaco en los fumadores pasivos: es que tenemos una burbuja alrededor que es impenetrable al tabaco que hay en el aire que respiramos*?



No voy a opinar sobre que esté bien o mal que se haya establecido éstas limitaciones a través de un decreto y no una ley: jamás podría ya que es de incumbencia de su formación disciplinar.

Pero ud sostiene:



“El ejemplo de los ruidos molestos no se parece en nada a éste. ¿Cómo diferencia una política sanitaria coactiva de una protección de derechos? Muy sencillo, pregúntele a los supuestos “protegidos”. Si en el lugar no hay no fumadores, o si hay acuerdo de los no fumadores en que no les interesa respirar el humo ajeno, entonces la prohibición se torna coactiva”.



Para que no sea coactiva una prohibición, ¿debe ser deseada por todos?



Reciba saludos cordiales y le agradecería que si admite este comentario lo coloque debajo de “Cecilia dice no al tabaco” ya que así no queda descontextualizado. Aunque Cecilia no diga “no al tabaco”.



Cecilia dice “no perjudiquen a otr@ con el tabaco que cada uno fuma tan placenteramente sin importarle un comino el otro”



Cecilia


* Cecilia: aquí estoy hablando de situaciones en las cuales no hay fumadores pasivos, o no les importa que uno fume en su presencia.


Comentarios

fahirsch dijo…
AB dice: "Usted afirma que no es imposible que un/a propietari@ controle que los clientes no fumen en su local. Primero, si es imposible o, al menos, podría resultar muy costoso"
No veo por qué. En 1992 tuve un negocio que funcionó casi cuatro años. Estaba en un primer piso donde había un descanso. Puse un carte de prohibido fumar y un cenicero para que los fumadores dejaran el cigarrillo. En los cuatro año muy pocas personas entraron con cigarrillos. Si lo hacían se les avizaba que no podían fumar dentro del local. Se disculpaban y salían afuera a fumar. Solo tuve que echar a una persona que persistió en seguir fumando.
¿Fuma hoy en día gente en el cine, en el teatro? ¿En los transportes públicos? ¿En los supermercados?
Usted propone que haya restaurantes para fumadores y otros para no fumadores (¿Separate but equal?). En el pasado nunca encontré restaurantes exclusivos para no-fumadores. En el mejor de los casos mesas para no fumadores, siempre en el peor lugar y cerca de mesas de fumadores.
Por otro lado usted se olvida que en los lugares donde se fuma hay una categoría que no tiene opción: los empleados, que independientemente de si fuman, se convierten en super fumadores pasivos, con el consecuente deterioro de su salud a largo plazo.
En una época se escupía, en Buenos Aires, al piso. Todavía se puede ver en edificios viejos el cartel que restringía el derecho personalisimo de escupir.
Aprovecho para un crítica de otro tipo respecto de los fumadores: una es que, por lo menos en nuestra ciudad, suelen tener la mala costumbre de tirar el pucho a ese basurero público, la calle. Y otra es la de esgrimir el cigarrillo hacía todos lados sin fijarse de que pueden quemar a otros.
M.G.L dijo…
Creo que no se trata a nadie "en particular" como enfermo de un mal contagioso, sino que TODOS lo padecemos:

http://revista.consumer.es/web/es/20080401/salud/72434.php

http://www.ucm.es/info/fmed/medicina.edu/Alergologia/pasivos.htm

http://www.webdehogar.com/salud-familiar/05052304.htm

http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/6/1/Tabaco-Fumadores-activos-y-fumadores-pasivos.html
ABovino dijo…
Estimado amigo F. Deseo contestarle y quisiera saber si haga lo mismo que con Cecilia o solo me refiera al comentario?

Saludos,

AB
carla dijo…
nada que ver con el tema (estoy descubriendo el blog) pero lo que dice del Estatuto de Gobierno de CABA, es asi? eso significa, entonces, que las fotomultas por vecinos implementadas por Mauricio son ilegales?
ABovino dijo…
No sé si entendí tu pregunta...