te lo advertimos...

16/4/2010

TRATAMIENTO LUDOVICO

MÁS FASCISMO SALUDABLE

Por Maxi Flammá




Francia anunció que en un año todas las cajas de cigarrillo deberán incluir imágenes sobre los efectos nocivos del tabaco, como ya lo hizo Rumanía, Bélgica y Reino Unido y Brasil.


La ministra francesa de Sanidad Roselyne Bachelot seleccionó 14 imágenes del catálogo de ilustraciones aprobado por la Comisión Europea en 2006 entre ellas, se incluyen fotos de tumores de laringe o pulmón, dentaduras dañadas y situaciones críticas de pacientes afectados por el consumo del tabaco.

En España la titular de Sanidad Trinidad Jiménez anunció que en mayo de este año podría estar listo el real decreto que regule el etiquetado de las cajas.


Para ello, ya ha seleccionado las ilustraciones incluyendo también la imagen de un cigarro simulando la disfunción eréctil de un pene para explicar la adicción del tabaco o sus efectos en la "reducción del flujo sanguíneo y la impotencia"; mientras que imágenes de fetos o niños inhalando el humo de un cigarro servirán para explicar los efectos perjudiciales del tabaquismo pasivo en la salud de los más pequeños o el riesgo de fumar durante el embarazo.

Además, estas ilustraciones, van acompañadas de textos que explican cómo fumar "acorta la vida", "obstruye las arterias y provoca cardiopatías y accidentes cardiovasculares", "provoca cáncer mortal de pulmón", "puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa" o "el humo contiene benceno, nitrosaminas, formaldehído y cianuro de hidrógeno".


Si lo viéramos ingenuamente podríamos pensar que simplemente están haciendo honor al viejo refrán que dice que una imagen vale más que mil palabras, pero las imágenes son francamente desagradables. Causan repulsión.


Y entonces nos asalta una pregunta:


¿Puede el Estado a obligarnos a verlas?


Bajo la excusa de una obligación de informar en pos de proteger la salud de las personas, los Estados una vez más sobrepasan el umbral de nuestra autonomía individual para darnos un golpe bajo, muy bajo, en las pelotas.


Esta determinación por que seamos “sanos”, puede ser un objetivo loable en la medida en que cada uno de nosotros pueda definir en forma autónoma qué significa sentirse sano, y en razón de ello asumir la responsabilidad de las consecuencias de sus actos. Hasta aquí es necesaria y legítima la función de informar.


Pero hoy por hoy todos, fumadores y no fumadores, estamos harto informados del daño que el tabaco puede generar en nuestra salud. Es un producto nocivo, no hay dudas. Pero el hecho que lo sea, no legitima a las autoridades gubernamentales a recortar de forma arbitraria e imperativa nuestro campo de decisión.




¿Que subyace en esta decisión de exponer al público consumidor de tabaco a la desagradable experiencia de estas imágenes?


Evidentemente esta medida sobrepasa la mera función informativa y también el excesivo afán prohibitivo, para adquirir ribetes sancionatorios.


Solo bajo la premisa, consciente o inconsciente, de que los fumadores son sujetos en falta, pecadores que no han logrado comprender que el cigarrillo es el demonio que acabará con sus vidas, se puede comprender que el Estado se sienta legitimado para la adopción de esta medida punitiva.


¿Ustedes quieren fumar?


Bueno, ahí tienen, miren lo que les va a pasar.


¿No les gusta?


¡¡Jódanse!! ustedes eligieron fumar.



La culpa, el reproche y el desprecio por los destinatarios, justifica la actitud.


Como al ultra-violento sicópata Alex DeLarge, protagonista de “A Clockwork Orange” (La naranja mecánica) dedicado a violar, robar y matar, se nos somete a una "adaptación" del método o tratamiento Ludovico, intentando generar una aversión psicológica, frente a nuestro impulso, en este caso de fumar.




Y digo "adaptación", porque así y todo a Alex, le dieron la oportunidad de elegir.





16 comentarios:

Itatí dijo...

estimados: muy buena nota. Quien escribe, asidua lectora de vuestro blog, reside en Montevideo, R.O.U. Acá es ley, les paso un link con las patéticas imágenes.
Arriba! Abrazo

http://www.elpais.com.uy/090902/ultmo-439485/ultimomomento/presentaron-las-nuevas-imagenes-de-las-cajillas

Anónimo dijo...

Todo bien pero me parece que hay que ver para quien va dirigido el mensaje.
Entiendo que este tipo de efectos como también lo son los de las propagandas de choques de autos o gente estrellada en la calle sangrando para prevenir los accidentes de autos, estan dirigidos preferentemente a los mas jóvenes.

Es verdad, a quienes ya decidimos fumar, asumir las consecuencias y entregarnos al placer del pucho nos puede llegar a chocar pero eso no implica, o de ello no se implica que deba evitarse campañas prevención shock.

Más cuando sabemos que fleco y male no sirvieron mucho y la verdad que cuando uno es pendejo una imagen puede valer mas que mil palabras de los padres.

No hay que ser tan sensible.
Y ciertamente algún efecto te produjo.

Por otra parte, en la legitimación de este tipo de campañas, o sea, que las tabacaleras permitan que se utilice este tipo de prevención, subyace algo perverso.

Que las tabacaleras permitan estas imágenes implica que el peligro es cierto, pero, a la vez, es etéreo, imperceptible.

De hecho, tengo una intuición de que lo que motiva tu post es la negación de lo axiomático que te resulta ese peligro.

Saludos,
j.

Max dijo...

“J”, la medida no tiene a mi juicio, ningún elemento que permita inferir -como vos lo haces- que va dirigida a un publico determinado.
No comparto tu comparación con las publicidades tendientes a prevenir los accidentes de tránsito, y aunque lo hiciera eso no legitima a ninguna de las dos.
No lo comparto en primer lugar porque no he visto ninguna tan desagradable como las utilizadas para este caso. Aquí no las reproducimos, pero tenemos techos abiertos que hacen las veces de ceniceros llenos de cigarrillos alrededor, fetos muertos tirados en el piso rodeados de colillas… etc.. etc… y principalmente no comparto la comparación, porque sean de la naturaleza que sean las imágenes impactantes para el caso de la prevención de accidentes de transito, éstas no vienen adheridas indeleblemente en el parabrisa de ningún vehiculo.
En cuanto a la sensibilidad, creo que uno no elige cuan sensible es. No obstante eso, creo que en el caso las imágenes son desagradables para una gran mayoría. En la cual te aclaro, no me incluyo.
Tu última frase confirma mi intuición. Pensas que lo que motiva el post es mi negación.
“No te gusta? Jódete!” puse en boca de quienes están de acuerdo con la medida. Pero podría haber dicho, “No te gusta? Claro, no quieren ver los que le va a pasar, prefieren negarlo.”
No se trata de eso.
Gracias por tu comentario.
Saludos.

DARIO SCOTTO dijo...

Sr. Maxi:
Coincido con anónimo , hay que ver a qué público está dirigido esto, a pesar de las miles de campaña anti-tabaco, que hay , habrá seguramente quienes , no saben de los riesgos que corren , y tienen el derecho de que se les informe, el estado debe hacerlo.
Si el escenario legal del debate, es que se viola la libre expresión comercial de las empresas debidamente habilitadas, sería válido alinearse con el ideario “Fascismo saludable”, pero creo que el origen del discenso tiene otras causales y derivaciones más profundas.
Creo que lo que molesta a Max, y a otros fumadores inteligentes, es que realmente saben que se están dañando la salud, pero no quieren que se lo recuerden a cada rato. Es decir, por un mecanismo psicológico de defensa, quieren que eso permanezca en el subconsciente.
No veo tampoco, que esto recorte de alguna forma tu campo de decisión, seguís siendo hombre libre, a pesar de las figuras insertas.
Acá, lo que se está tornando con estas cosas, cada vez más ilógico e irracional, es que el estado permita el libre comercio de algo tan nocivo, como pretende ahora enfatizar en las cajetillas de cigarrillo.
Pero el día que algún senador o diputado, se le ocurra levantar la mano para votar, una ley que prohíba la venta de cigarrillos, algún representante de las tabacaleras, se encargará, de bajarsela, colgándole en la misma, un maletín repletos de verdes, así que esa ley no la veremos nunca, no se preocupen , es una utopía.
Y como esto no se puede hacer, o ya se “frenó” muchas veces y el pueblo no se enteró, el estado “tranquiliza su conciencia”, con leyendas y fotitos. ( peor es nada).
Mientras haya engranajes que se puedan “aceitar”, con efectivo, habrá fumadores, no fumadores pataleando, y fascismo saludable per secula seculorum.
Para finalizar, es apropiado reflexionar sobre la siguiente frase: “desconocer la realidad, no la cambia”.
Cordialmente. Darío Scotto

El Tolo dijo...

Maxi, me parece que una cosa es ser sano y otra cosa es sentirse sano, no?. Vos fumas y te sentis sano y sabes que si seguis fumando de aca a, no se ,20 años, te vas a sentir menos sano. Digo, estar sano o enfermo no es una definicion autonoma de la voluntad. Podras tomar decisiones que sepan que te pueden enfermar o no, como quien decide fumar o bien decide ir a caminar 30 minutos por dia.


Me parece que si bien es cierto que existe vasta informacion sobre las consecuencias del cigarrillo como la del paco, la del alcohol, la de la cocaina, que los estados adopten medidas para que disminuya el consumo no los convierte en cersenadores de la autonomia de la voluntad, como decimos, cada uno decide si se compra puchos o no, pero una poblacion sana (y me refiero a la sanidad y enfermedad en terminos medicos) influye en un desarrollo de largo plazo de un pais.

Lo que no comprendo de todas formas, es si la declaracion es en contra de las campañas para dejar de fumar o en particular en esta que mencionas donde las fotos que se muestran te causan repulsion? Otras fotos serian aceptables? Quien impone el limite?

tomando el caso del "publico al cual se dirige" que es cierto no esta explicitado, podemos arriesgar ciertas hipotesis no?
1. Aquellos jovenes que no fuman y estan tentados, quizas, tal vez, (o no) eviten comprarse los puchos al ver esas imagenes.
2. Aquellos jovenes que empezaron a fumar, al ver las imagenes, puedan decidir (o no) dejar de fumar o disminuir el consumo.
3. Los adultos que fuman hace decadas y que se sienten sanos y que ya tiene mucha informacion al respecto, puede que no modifiquen su conducta, en tal caso sera inocua la medida.
Aquellos adultos que fuman hace decadas y no se sienten tan sanos, quizas (o no) decidan dejar de fumar.

Seria interesante sentarse en una mesa a debatir con los propulsores de estas medidas, conocer sus fundamentos y debatir, es un tema interesante y estaria bueno que se tome el tema en abstracto y no en un caso en particular.
Saludos!!

Max dijo...

Darío.
Legitimar esta campaña porque está dirigida a determinado grupo etario es una justificación que no se puede inferir de ella. Que vos y “J” así lo vean corre exclusivamente por cuenta de ustedes, pero no tiene ningún sustento en la realidad que permita afirmarlo.
Ya que como “J” te tomas el trabajo de psicoanalizarme, voy a hacer lo propio.
Vos decís que “Acá, lo que se está tornando con estas cosas, cada vez más ilógico e irracional, es que el estado permita el libre comercio de algo tan nocivo, como pretende ahora enfatizar en las cajetillas de cigarrillo.”
De dicha frase interpreto que para vos el cigarrillo debería estar prohibido.
De hecho luego te afligís pensando que nunca va a ser posible que se llegue a votar una ley que así lo prohíba, ya que las tabacaleras sobornaran a los legisladores.
Creo entonces que vos pensas como los impulsores de esta campaña y me acusas como lo digo en el post, de no querer ver la realidad.
Y me acusas porque te crees legitimado a hacerlo, y te crees legitimado a hacerlo porque pensas que estoy en falta, y que tengo corregir mi actitud a como de lugar.
Ese es el aspecto Fascista del asunto, esa es la lógica fascista que pretendí señalar.
De hecho decís, “que lo que molesta a Max, y a otros fumadores inteligentes, es que realmente saben que se están dañando la salud, pero no quieren que se lo recuerden a cada rato.”
Lo que yo u otros fumadores piensen no importa tanto, lo importante es que no tienen derecho a recordarlo a cada rato de esta forma.
Agregas: “Es decir, por un mecanismo psicológico de defensa, quieren que eso permanezca en el subconsciente”.
Tan merecedores somos de un Estado Terapéutico que nuestros reclamos son psicoanalizados para demostrarnos que estamos equivocados y que en realidad debemos dejar de fumar?
Es eso Darío, vos te crees que tenes derecho a recordarme a cada rato lo mal que me hace el tabaco y apelando a cualquier método. Nos quieren proteger de nosotros mismos y de nuestros mecanismos de defensa psicológicos que nos impiden ver la realidad. La realidad es una, la que ustedes dicen que es y los pobres enfermos no la queremos ver. En lugar de aceptar que la vemos, la compartimos, pero queremos elegir qué hacer con ella.

Abrazo grande.

Max dijo...

Tolo, tenes razón en que no es lo mismo estar sanos que sentirse sano. En realidad me quise referir a sentirse bien, feliz, mas allá de la salud física, cuando dije “sentirse sano”. Pero no lo expliqué. Mis disculpas.
Mi crítica es en este caso puntualmente contra esta campaña. No creo que exista un límite preciso, pero que estas tiene una clara intención de generar aversión no tengo dudas.
Si que sería bueno continuar el debate.
Gracias por el comentario.
Saludos.
Max.

DARIO SCOTTO dijo...

Max:
Antes que nada, gracias por tomarte el tiempo para contestar, esto es muy instructivo, al menos para mí.
Solamente quiero aclarar que la frase : “Desconocer la realidad no la cambia”, está dirijido a que ocultar, o retacear información, acerca de los efecto nocivos del tabaco o de otra cosa, no cambia en sí mismo, esa realidad.
Doy otro ejemplo: supongamos que uno por temor, no decida hacerse nunca una prueba de HIV, está en su derecho ( Uds. Me podrán decir mejor si es así o no), pero el hecho de desconocer la realidad, (ser portador o no), no la va a cambiar.
Por otro lado, me parece que el estado sanitarista , sería más coherente en su rol, prohibiendo algo, acerca de lo cuál nos advierte, cada vez con más énfasis lo peligroso que es.
Bueno , nuevamente gracias. Abrazo.

Anónimo dijo...

Gracias a vos Darío. Tus comentarios siempre lucidos son vitales para el debate. Comparto absolutamente lo que decís de la realidad.
Gracias nuevamente.
Max.

Anónimo dijo...

Max,

1) En primer término, negas el argumento de “público determinado” sin responder el planteo, porque de la inferencia que pedis no se deduce ninguna respuesta. De hecho lo que pedís es dificil, no se me ocurre cómo podrías dirigir una pubilicidad en un paquete de cigarrillos sólo a un determinado público. Salvo que le pongas “usted mayor!! No se siente identificado, esta propaganda es para los jóvenes”.
2) Existen propagandas de accidentes de autos tan desagradables como las de cigarrillos y cité los ejemplos. Sin perjuicio de ello, entiendo que lo desagradable de las publicidades de prevención del cigarrillo –no niego que sean desagradables- responde a lo imperceptible que resulta el daño que causa el cigarrillo, y lo imposible de graficar que resultan sus consecuencias. Salvo que me ponga a leer un artículo dedicado al tema, nunca me hubiera enterado por ejemplo, que causa impotencia, que hace tanto daño a terceros o como daña las arterias o destruye los pulmones.
3) A partir de los millonarios juicios de responsabilidad civil que perdieron las tabacaleras, estamos en un período de retirada o cambio de paradigma de los efectos del cigarrillo. Cuando esto sucede generalmente se va de un extremo a otro. No se si vos recordas como eran antes la propagandas de cigarrillos pero también las podes consultar en los mismos sitios donde viste las otras. Un hombre esbelto -el famoso “Marlboro Man”- arriba de su caballo, cabalgando por la pradera, entre otras peores. Si eso no era un engaño no se que es.
4) Y aca llegamos al último punto donde derivas de mi implicancia algo diferente y tu respuesta es “no se trata de eso”. Bueno la verdad, mucho no puedo argumentar ante eso pero, reitero lo mismo. Es muy significativo que la propia compañía tabacalera permita –más allá de que la obliguen/no cuestionan la decisión- en su producto una publicidad de tales características. La implicancia de eso es el reconocimiento expreso de la seriedad del daño y creo que es muy dificil de trasmitir esa seriedad del daño y por eso se recurre a este tipo de publicidades. Es decir, no niego que sean desagradables, pero cómo le haces saber a “el publico” los efectos dañinos que produce el cigarrillo. No estoy diciendo ni “jodete”, estoy diciendo “informate”. Cuidate, querete, ojito, oje….

Abrazo y saludos!

Pd: me acabo de prender un pucho.

Anónimo dijo...

olvidé poner mi firma al comentariod de 20 abril, 2010 10:47

"j"

Max dijo...

Estimado “J”.
1)El plateo del “público determinado” como justificativo de esta campaña es un argumento que introducís vos. Yo solo opino que tal distingo no surge de la campaña, no digo que debiera surgir, ni digo que si surgiera eso la legitimaría.
Vos fundas el acierto de la campaña en que va dirigida a un público determinado, yo solo digo que eso es una idea tuya y que de ningún modo puede inferirse de ella.
De hecho al decirme que es difícil que una campaña se dirija exclusivamente a determinado público, estas reconociendo que ésta no lo está, para el público que según vos estaría dirigida y que la justificaría.

2) En ningún momento negué la importancia de la información. Creo que es una obligación del Estado hacerlo. De lo que hablo, es que creo que el Estado con esta publicidad sobrepasa el umbral de nuestra autonomía. En su afán de informar nos expone a un espectáculo desagradable, a un golpe bajo. Así lo digo en el post. No sé si fui claro, si no lo fui, mis disculpas.

3) Es muy interesante este punto. Es cierto, antes el cigarrillo era un signo de distinción, de virilidad, de libertad, con la destreza, se lo relacionaba con el disfrute, con la sofisticación, con lo placentero. Y como bien decís en un momento cambió el paradigma, se declaró la guerra santa con el cigarrillo (como dice Galeano).
Ahora bien, ¿eso era un engaño? Acaso a vos el cigarrillo no te da placer?
Claro ese placer tiene un costo. Uno muy alto que es nuestra salud, y por eso el Estado tiene la obligación de advertirnos, de informarnos de lo nocivo que es.
De lo que se trata el post, es de ese grado de fundamentalismo, de ese extremo que bien identificas al decir que se pasa de un extremo al otro.

4)No creo que derive algo diferente. Si vos afirmas que mi post está motivado en mi negación a reconocer los efectos nocivos, estás compartiendo la lógica de quienes se creen legitimados para obligar a los fumadores a la desagradable experiencia de estas imágenes. Que justamente es lo que intenté observar.
Ese desprecio latente para con los fumadores, esa idea enraizada de que cometen un error al fumar y de la cual hay que “salvarlos” a como dé lugar, no reconoce la autonomía de quien, consciente de sus efectos, igualmente quiera hacerlo. Se excede, va más allá de un deber de informar.
Eso intenté señalar, para que los fumadores veamos que, mas allá de que compartamos la realidad de que el cigarrillo es perjudicial para nuestra salud, nuestra elección merece igualmente ser respetada. Cosa que esta campaña a mi modo de ver no hace.

Gracias por tu comentario.

Abrazo y no fumes que hace mal.

Anónimo dijo...

Estimado Max,

1) Es verdad que es un argumento que introduje a los efectos de otorgarle legitimidad a la medida/publicidad. Pero, en verdad, estoy convencido de que en edades tempranas en las que el grupo –teoría mertoniana/anomia- puede llevar a un adolescente a descubrir el cigarrillo (así como también las drogas o el delito), un efecto shock es mas potente que un consejo filial. Cuando te digo que es dificil que la campaña se dirija exclusivamente a determinado público “no” estoy reconociendo que ésta no lo está sino que sería imposible –por las particularidades del caso- dirigirla a cualquier tipo de público. Indefectiblemente sólo esta dirigida a quienes fuman.

2) El punto que marcas es plausible, habría que ver si sostenes lo mismo en otros casos que no resultan tan contraintuitivos, como ser el hambre (me imagino que habrás visto las propagandas de chicos desnutridos), la guerra, la discriminación, discapacidades físicas. En todos ellos, lo que se intenta es generar conciencia respecto de decisiones personales (no ayudar, portar armas, excluir).

3) Estoy seguro que era un engaño. Así como cuando me dicen que la coca es ligh o un lemon pie es bajo en calorías. Siempre se intenta vender el producto a cualquier costo, y si ese costo son los consumidores, todo sea para aumentar las ganacias. En cuanto al costo efectivo y su relación con la decisión personal yo creo que si hoy me dijeran que al final del cigarrillo nro. 20 de mi cajetilla me muero, dejaría de fumar. Ahora bien ese relación de costo/placer es dificil de imaginarla con un producto que no produce efectos nocivos perceptibles inmediatos o físicamente visibles. Generalmente se cree que a uno no le va a suceder. Y me viene a la memoria la propaganda del sida “ahora estan golpeando a tu puerta”. Volviendo al punto y al grado de fundamentalismo, me remito a la pregunta 2.

4) Dos cosas diferentes. Por un lado no creo que el argumento que los legitime sea el salvarnos, sino el informarnos de las consecuencias imperceptibles, mostrándonos –gráficamente- lo que nos puede suceder. Por otro lado, a mi me parece que realmente no se es consciente no sólo de sus efectos, sino tampoco de la adicción y dependencia que genera. Ejemplo: fumar marihuana puede hacerme mal, pero no me genera esa necesidad de pitar que causa la nicotina, (esto ya es una apreciación personal). Otro ejemplo: en Brasil se utilizan estas propagandas y cuando estuve por ahí y me compre un atado, si bien me generó desagrado, no sentí que vulneraban mi autonomía, sino que, sinceramente me hizo reflexionar (lo que no duró mucho).
Muy bueno el intercambio.
Abrazo!

j

Pd:no hay caso, volví a prenderme uno...

Anónimo dijo...

Ese es el punto “j”, me refiero al acápite 4 de tu comentario.

¿Comparas a grupo fumador y el hecho de fumar con los flagelos de la guerra, el hambre y la discriminación?

Esas campañas intentan crear conciencia sobre esos flagelos sociales, que tienen como víctimas a personas que no eligieron estar en ese lugar. La conciencia social que intentan crear es para lograr una ayuda en relación a estos terceros y acabar con esos problemas.

A mi modo de ver, fumar no es ningún flagelo social.
Quien lo hace en principio elige en forma libre hacerlo. Y si quiere dejar de hacerlo y no puede, por ser como bien decís adictivo, el Estado debería prestar la asistencia, médica, psicológica, psiquiátrica etc.. etc.. que el fumador requiera.

Ahora bien, solo demonizando al cigarrillo, como la guerra, el hambre etc.. etc.. podemos comparar estas campañas.

Si pienso que al fumador hay que exorcizarlo, es lógico que me sienta con derecho a hacer estas campañas.

El café, el chocolate, Lost, la play-statión y a los canelones de la abuela también pueden ser nocivos y adictivos, pero me pregunto:

¿Esto le daría derecho al Estado a poner, por ejemplo, una foto de Ricardo Fort en el celofán de los chocolatines “Jack” acompañado del mensaje “Esto te puede pasar si comes mucho chocolate”?

Jajajaja…

Una broma “J”.

Abrazo grande.
Max

Anónimo dijo...

Max,
jajajaja me chicaneas pero esta bien, estuviste bien.

Dos más cortitas y listo.
1) Yo digo que se utiliza el mismo medio publicitario o efecto publicitario. Y que en ambos se intenta generar un cambio respecto de una decisión personal. En el caso del cigarrillo el cambio que se desea sería que se deje de fumar y en los otros casos sería que se ayude a terceros.
Entonces, respecto de la justificación vos decis que, en el caso del cigarro se viola la autonomía, y en el caso de la guerra, hambre y discriminación no, porque a) se intenta crear conciencia, b) para ayudar a terceros, c) y acabar con el problema –que conceptualizas como flagelo social-.
De tal forma, respecto de tu pregunta, en principio el punto a) es comparable, en ambos se intenta generar conciencia a través del shock publicitario. El punto b) también sería asimilabe si tenemos en cuenta la afectación a terceros que puede generar el cigarrillo (el caso del feto que pusiste es claro, ni hablar de la “disfunción eréctil”-tu pareja te mata-, chiste!). El punto c) sería el diferente, -si existe un concepto real que defina lo que es un flagelo social-, el cigarrillo no es un problema social –si bien puede dañar a terceros-, en todo caso es una afección personal como el alcohol y las drogas.
¿El hecho de que uno tenga una finalidad social, le otorga mas legitimidad que el otro?.
Y… si partimos de tu concepto que no es legítimo porque no tengo el deber de soportar esas imágenes y que eso viola mi autonomía, no me parece que en los otros casos tenga que soportarlas.
O en tu formulación: ¿Ustedes no quieren ayudar? Bueno, ahí tienen, miren lo que les pasa a los que no ayudan. ¿No les gusta? ¡¡Jódanse!! ustedes eligieron no ayudarlos.

2) Una apreciación mas general, pero que se debe tener en cuenta, en Brasil la utilización de este tipo de propagandas responden al alto grado de analfabetismo de la población.

Saludos!
J

Pd: ahora me prendí un puro…

Max dijo...

“J” estimado, mi pareja se va a poner mal, no por la disfunción eréctil, sino por los celos que le va a generar que converse mas con vos que con ella.

En el caso de la guerra, el hambre etc…etc… el desprecio va dirigido, a mi modo de ver, a esas situaciones desafortunadas, desagradables e indeseables de las cuales muchas personas son víctimas.

En el caso de los cigarrillos, los desagradables e indeseables serían los fumadores.

Igualmente, tampoco lo podemos comparar porque yo no me encuentro con la imagen de un niñito de Biafra cada vez que compro un sache de leche, ni se proyecta un holograma en el parabrisas de mi auto con trozos de cerebro desparramado por el asfalto, cada vez que lo pongo en marcha.

Tampoco las imágenes son de la misma naturaleza. En el caso de la guerra, el hambre etc.. generalmente se trata de imágenes reales.

La composición fotográfica de un pecho humano abierto por separadores quirúrgicos que dejan ver dos pulmones ennegrecidos rodeados de colillas de cigarrillo, haciendo las veces de gran cenicero, o un feto de solo algunos meses de gestación, muerto y arrojado en una alfombra de colillas y envuelto en humo

¿Te parecen imágenes de la misma naturaleza?

Yo creo que no. Creo que hay una innegable voluntad de generar aversión. Hay un condimento especial, como la droga que le aplicaban a Alex en la Naranja Mecánica, durante el Tratamiento Ludovico y que le generaba sensaciones desagradables cada vez que le proyectaban imágenes de violencia. Por eso mi comparación y la diferencia de que a Alex lo consultaron sobre si quería someterse. A nosotros en cambio no, nos avasallan.

En el caso del cigarrillo yo tengo que soportar esas imágenes desagradables por hacer algo que yo elijo y que no me jode nada más que a mí.
La afectación a terceros de la que hablas, salvo en el caso de la mujer embarazada, es absolutamente evitable. Tampoco me parecen comparables ambas cosas.

Gracias por los comentarios.

Abrazo y deja ese subversivo habito que te va a hacer mal.

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