te lo advertimos...

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6 abr. 2010

CÓMO NO PREGUNTAR BOLUDECES SI DAMOS CLASES

USO GRAMATICAL EN EL AULA*





En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:

“¿Cuántos riñones tenemos?” “¡Cuatro!”, responde el alumno.

“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.

“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena el profesor a su auxiliar.

“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.





El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala.

El alumno era el humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971). Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:

“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’.

‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Porque ‘tenemos’ es una expresión usada para el plural.

Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.


(*) Robado de la página de facebook de Ana Intriago Ceballos

5 comentarios:

anateresa dijo...

Jajaja nada de robado, yo también lo robé, así que... pero, además de no preguntar "pendejadas" (palabra equivalente utilizada en mi país ), quién no ha tenido algún profesor endiosado, de esos que se creen el poseedor de la verdad última, la humildad es importante a la hora de dar clases : )

Pip. dijo...

¿Y los comentarios odiosos de los alumnos?
Yo recuerdo que cuando hice el CBC en Puan, había un profe de Sociología que en una clase hizo referencia al algodón que sacaban de las ovejas... "Ah bueeeno, sacan algodón de las ovejas?" dije yo, bajito. El tipo me escuchó y se puso coloradísimo.
Una maldita, ja.

Mishkila dijo...

Y también está el alumno (5to año de Derecho) que pregunta en una clase sobre federalismo:

"¿Entonces, profesor, está diciendo que no hay un Código Penal de la Provincia de Buenos Aires?"

Anónimo dijo...

Caso legendario es el del alumno que en el examen fundó una respuesta en el artículo 5000 y algo del Código Civil, a lo que el docente le pidió que lo buscara. El alumno pidió un código y a llegar al final (Art. 4051), pidió el segundo tomo.
Y en otro caso, se preguntó cuanto medía un ciprés u otro arbol semejante. El alumno midió desde el piso a la altura de su cabeza. El docente, indignado, le dijo que ese arbol medía por lo menos 10 metros. El alumno respondió "tenga en cuenta, profesor, que estamos en un segundo piso".

Anónimo dijo...

Y hablando de soberbia, un excelente profesor que tuve en el CBC contó esta anécdota de cuando él era alumno: "Primera clase, el profesor se presentó diciendo: yo les voy a enseñar a pensar. Y se piensa a través de la metafísica. Solo tres personas en el mundo han sabido realmente metafísica, Santo Tomás, Heidegger y yo".

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