7 may. 2008

ROBERTO GARGARELLA Y LOS DISCÍPULOS DE MAIER

LA INTELIGENCIA HUMANA ES LIMITADA, PERO LA ESTUPIDEZ NO TIENE LÍMITES

En enero de este año Roberto Gargarella, en su blog, escribió un post que tituló Los discípulos de Maier. El motivo que lo llevó a escribir esa breve nota surgió de la lectura de la entrevista que Myrna Goransky le hizo a Julio Maier y que fue publicada en el libro homenaje a Julio, Estudios sobre justicia penal. En la entrevista Julio habló crudamente de la desilusión que sintió por los diferentes rumbos que tomamos un grupo de personas que integramos un grupo a quién él nos reconoce como sus discípulos. La reflexión de Roberto, a mi juicio, tenía mucho más que ver con su relación con su propio maestro, Carlos Nino (ver blogs sobre Nino aquí y aquí), como lo manifiesta al final de su post:

"Sí anoto que -por varias razones- no esperaba una respuesta de este tipo, ante la pregunta sobre los discípulos. Me dejó apenado. Me pregunto también qué hubiera dicho Nino si le hacían la misma pregunta. Porque, y ésta es otra historia, en la época de su fallecimiento, su grupo de discípulos también se encontraba dividido, y Nino estaba personalmente muy molesto con algunos de ellos".

Yo escribí el primer comentario a su entrada, tratando de explicar —desde mi punto de vista— las razones por las cuales Julio dijo lo que sentía sobre sus discípulos, y, especialmente, el inmenso afecto y agradecimiento que todos sentimos hacia él. Agregué también que ninguno de nosotros se ha peleado con Julio, ni mucho menos.

Como pocas veces, un post de Roberto no generó una interesante discusión con diversos participantes, sino que fue una charla íntima de dos amigos y docentes sobre los fuertes vínculos que generamos con aquellos profesores a quienes reconocemos como nuestros maestros, es decir, un diálogo.

El encanto se quebró con la intervención de quien no solo pretendió transformar este diálogo en una oportunidad por canalizar su necesidad de obtener algún tipo de información que seguramente luego utilizaría como chusmerío. Además, también aprovechó la oportunidad para juzgar y condenar a un gran profesor que seguramente no conoció, con el objeto de comparar a Carlos Nino con Jorge Rafael Videla.

Ni Carlos Nino, ni Roberto y sus otros discípulos, ni los lectores del blog se merecen eso.

A vos, que hiciste ese comentario con el solo objeto de seguir atacando a la persona de Roberto Gargarella sin importar al carácter despreciable del método utilizado, te recomiendo que regreses a tu blog y visites los interesantes sitios que tenés en tu lista de enlaces preferidos, tales como el de la Revista Cabildo.

Saludos a Roberto,

Alberto Bovino

2 comentarios:

Seba dijo...

Alberto:

Cuando comencé a leer esta entrada me detuve en "los discípulos de Maier " - la entrada de R.G - y me dirigí allí.

Cuando concluí con el post de Gargarella, procedí a leer los comentarios.

Al llegar al último, al que haces referencia de manera concisa y acertada, sentí lo mismo que vos.

Y hasta me traicionó el subconsciente preguntándome:

Cómo R.G dejó no borró este comentario?

y enseguida encontré parte de la respuesta en el título que elegiste: " ...la estupidez no tiene límites.." y además, a veces, es importante remarcarla…


Abrazo

Anónimo dijo...

Yo también seguí el derrotero hasta llegar al propio blog del que escribió ese comentario tan poco feliz, fuera de lugar y de notable bajeza. Ese blog lo dice todo. En sus links favoritos también está Cosme Beccar Varela, antiguo "jefe" de Tradición, Familia y Propiedad. Y hay también una bandera argentina con la inscripción "los argentinos somos derechos y humanos"
No vale la pena seguir. Recuerdo una parte de la película Casablanca, en la que Peter Lorre dice a Humphrey Bogart "usted me detesta". Y Bogart contesta "de considerarlo, lo haría".
Saludos