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20 mar. 2008

DE LA VERDADERA "NO HAY DERECHO" 2




SOBRE NOMBRES

Por Eduardo Hojman

"Señores , yo estoy cantando lo que se cifra en el nombre" JORGE LUIS BORGES


Esta revista lleva por nombre un título inteligente. NO HAY DERECHO es inteligente en el sentido de inteligir: comprender, acordar, simpatizar, es decir, sentir lo mismo.

Un lector que es inteligente con los hacedores de esta revista, encuentra en esa frase la comprensión de una situación que se viene dando de hecho desde hace tiempo, y que se viene expresando con esas tres palabritas, tan cargadas de sentido, tan callejeras: porque la verdad es que NO HAY DERECHO.

Una revista que se titula así no implica una negación: es un cuestionamiento, una pregunta de puntos suspensivos a llenar por la otra parte de ese pacto inteligente.

La pregunta es, por ejemplo, ¿qué derecho es el que no hay?

Cuando el "pequeño gran comunicador", Bernardo Neustadt, se arroga la voz de Doña Rosa, lo que hace es adueñarse legal pero ilegítimamente del sentido común, de la tan idealizada "sabiduría popular". Nuestadt embandera su doctrina con una verdad tan inasible como útil, tan voluble como inexistente: la verdad del pueblo. Sin ser tan pretencioso, se podría decir que si Doña Rosa existe, la frase NO HAY DERECHO la pronunció más de una vez. Y a qué se referiría?

Para el Gran Diccionario de Sinónimos de Fernando Corripio (Ed. Bruguera), el derecho es poder, facultad, albedrío, potestad, arbitrio, gusto, decisión, voluntad, capricho, deseo. Y, si se grita, presa de la indignación, que no hay derecho a que, por ejemplo, aumenten los impuestos indirectos porque son los más injustos, o a que nos traten así los servidores de la ley, o a que, verbigracia, se pisoteen los fundamentos de la división de poderes gobernando por decreto, no parece ser a estas acepciones a las que nos referimos, ya que mucho indica que los autores de estos actos tienen el poder, la facultad, el albedrío, la potestad para satisfacer sus voluntades, sus decisiones, sus caprichos, sus deseos. Gente estudiosa hablará del Derecho Positivo, donde se nuclean las leyes,

los decretos, los códigos, los ordenamientos, la institucionalidad del derecho. Nadie diría que ése es el derecho que no hay. Por el contrario, ése

es el Derecho que se otorga, demasiadas veces, una imponencia de estatua inamovible, y que nunca falta, sea para justificar cualquier cosa (léase, como ejemplo, la "Doctrina de Facto").

Otro grupo de sinónimos dice que el derecho es: equidad, igualdad, justicia, razón, entereza, ecuanimidad, legalidad, rectitud, imparcialidad. Tal vez sea por ese lado que NO HAY DERECHO. Hay legalidad. Lo que se cuestiona aquí, saludablemente, desde la calle, es lo que la legitíma. Algunos darán un gran salto, y pasarán a hablar del Derecho Natural. Son gente que la tiene muy clara. Sabrán, entonces, de la naturaleza del hombre, de sus orígenes, de sus causas, de sus estatutos principales, de su universalidad. Valiente quien se arrogue semejante ciencia. Entonces, cuál es la base legitimante de ese derecho que no hay? La respuesta se podría buscar por el lado de la inquietud, de la saludable inestabilidad, del movimiento constante. Una suerte de muchas valoraciones subjetivas, que juntas se transforman en un relativismo cultural que nos une en un "está mal", en un "es injusto", en un NO HAY DERECHO. NO HAY DERECHO, supongo, básicamente, a tantas cosas como libertades avasalladas haya. Sírvase llenar por la línea de puntos.

En el quiosco de la plaza de Tribunales, un grupo de hojas de papel cuestiona la solidez basal de un edificio de piedra. Si los cimientos empiezan a temblar, si el polvo tutelar de años y años de arbitrios incuestionados se empieza a sacudir, bienvenida sea esta revista.

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