16 ago. 2012

DECLARÓ EL PRIMER TESTIGO EN EL JUICIO POR MARIANO FERREYRA (AHORA COMPLETO)

NUESTRO PRIMER TESTIGO FUE NUESTRO

Por Alberto Bovino*









Taxi e indagatorias

Tomo el taxi a las 9:30. Le pregunto si sabe dónde quedan los tribunales de Comodoro Py. Me dice que sí. Le pido por favor que me lleve hasta allí. En el trayecto envió unos mensajes con el celular y hago un par de llamadas. De repente el tachero me dice que llegamos. Le pagué, descendí del auto y cuando miro hacia el Edificio de Comodoro Py, no estaba. En su lugar estaba el de Inmigrantes. Me acordé de la madre del tachero que “sabía” y comencé a andar hacia Comodoro 3,14.

Llegué a las 9:45; después de contestar algunas preguntas a algunos periodistas que estaban allí, entré a la sala de audiencias. Me llamó la atención el hecho de que éramos muy pocas partes, y los miembros del tribunal ya estaban allí. A las 10:15 comenzó la audiencia. Se verificó la presencia de todas las partes, ninguna de las partes hicimos planteos extraños o inesperados. Se citó al primero de los cinco policías acusados que restaban declarar.

10:20 Indagatoria de Jorge Raúl Ferreyra. No declaró, se leyó la extensa declaración de la instrucción.
11:03 Indagatoria de Gastón Maximiliano Ezequiel Conti. No declaró, se leyó la declaración de la instrucción.
11:35 Indagatoria de Luis Alberto Echavarría. No declaró, se leyó la declaración de la instrucción.
11:50 Indagatoria de David Villalba. No declaró, se leyó la declaración de la instrucción.
12:20 Indagatoria de Rolando César Garay. Pide la lectura de su descargo de la instrucción. Se leyó la declaración de instrucción.

A las 12:55 terminamos. El presidente preguntó por los testigos citados y, afortunadamente, el secretario le informó que fueron citados a las 14. Cuarto intermedio para almorzar, fumar y tomar café con algo de tiempo.

El primer testigo

14:20 Se reanudó la audiencia. Están presentes los testigos Nelson Fabián Aguirre, Eduardo Belliboni y Lisandro R. Martínez. Hacen pasar primero a Aguirre.

El presidente le tomó juramento de decir verdad, y uno de los defensores —creo que Froment— le dijo al presidente que no le había informado al testigo el monto agravado de la pena para el caso del falso testimonio en perjuicio del imputado en juicio penal. El presidente se lo tomó con humor y siguió con el debate. Ésta fue la primera señal de una tarde que sería movidita. Le dieron la palabra a la fiscal para que interrogue en primer término.

El testigo Nelson Aguirre, militante del PO y uno de los heridos —recibió dos balazos— por la agresión de la patota ferroviaria, declaró muy bien, y los defensores no pudieron con él.

La fiscal, quien no tenía preparado un interrogatorio, le pidIó al testigo que narrara todo lo que recordara sobre ese día. Afortunadamente, el testigo hizo un relato claro y ordenado de los hechos, que trataremos de resumir a continuación.

En la Estación de Avellaneda, parados al final del andén había un grupo de la Lista Verde de la UF apostados para impedir que el reclamo se lleve adelante. El grupo de los tercerizados estaba acompañado por gente del PO, el MTR, otras organizaciones, los compañeros de PTS, los trabajadores de SITAIC. Entre todos decidieron cambiar el rumbo de su manifestación, con el objetivo posible de llegar a Constitución.

Bordeando las vías por la calle Bosch se dirigieron hacia Capital. Todo ese trayecto lo hicieron custodiados por la infantería de la policía bonaerense, que cruzó el puente Bosch e ingresó a Capital. Cuando ellos cruzan el puente Bosch, habían perdido de vista a los de la UF que iban por arriba de las vías y ven un hueco en el terraplén, razón por la cual decidieron subir a realizar el corte de vías.

En ese momento fueron sorprendido por el grupo de la UF, y ellos no logran subir a la vías, fueron agredidos y repelidos por esa gente con palos y con piedras. Hirieron a varios de sus compañeros con las piedras (Elsa, un señor mayor). En ese momento aparecen los miembros de la policía bonaerense y comienzan a tirar balas de goma hacia los tercerizados y sus acompañantes, en vez de repeler al grupo agresor que eran lo de la UF.

A raíz de este episodio decidieron replegarse por la calle Luján a unas dos cuadras del lugar. A media cuadra de las vías había dos patrulleros. Ellos se fueron a discutir qué iban a hacer, y llegaron a un acuerdo de levantar la medida por ese día y convocar a una nueva reunión para la semana siguiente.

Cuando están por desconcentrarse, en el momento en que estaban yendo en dirección opuesta a las vías, a una cuadra más de éstas, alguien avisó que “bajó la patota”, que “bajaron los de la verde”. Como los ven ir hacia ellos apuraron a las mujeres, los chicos y los mayores que los acompañaban, hasta que el avance de la patota se hizo incontenible porque ya iban corriendo hacia ellos, y empezaron a tirar con todo, piedra, palos, cascotes. Entonces el testigo y otras 15 personas deciden armar un cordón para cubrir la retirada de los demás. Trataron de repeler el avance de la patota defendiéndose con piedras, palos, como pudieron, pues si no hubieran podido contener el avance, el resultado habría sido peor.

En el momento en que empiezan a recibir los piedrazos, empieza a escuchar los primeros disparos. Primero pensó que era la policía y recibió el primer tiro en la pierna derecha, y al darse vuelta recibió el segundo tiro en el glúteo izquierdo. Ahí cruzó la calle y en la esquina lo vio tirado a Mariano. Aquí, a Nelson Aguirre se le quebró la voz y se le llenaron los ojos de lágrimas. Le costó unos minutos recuperarse pero a pesar del ofrecimiento de la fiscal de que descansara unos minutos, continuó con su declaración.

Terminó de contar cómo fue que pararon una ambulancia a la que subieron a Elsa, a Damián, a él, después a Mariano. Y se fueron al Hospital Argerich.
Agregó que él vio a una persona disparar, desde la posición que la vio salir y donde se ubicó para disparar, y en la posición. Describió a la persona a pesar de que no la podría identificar. Escuchó varios disparos, alrededor de diez.

La maqueta

El uso de la maqueta fue problemático pero tuvo un costado cómico. Antes de comenzar a interrogar al testigo, la fiscal le preguntó al presidente si no tenían algunos marcadores, a lo cual el presidente contestó:

—Sí, sí… los trajo usted doctora… le voy a dar unos “pitutos”, de colores verde, rojo y azul, me imagino que…

—Nooo, no tienen significado…

—Bueno, los verdes podrían ser los ferroviarios, los azules los policías, y los rojos… los del Partido Obrero —sentenció el presidente, logrando risas generalizadas en la sala de audiencias.

Pasada esta graciosa introducción, resultó que el defecto de la maqueta señalado por Claudia Ferraro —el hecho de que le falta una cuadra al perímetro donde ocurrieron los hechos— produjo las consecuencias que ella indicara: el testigo se confundió, le costó ubicarse en los límites de la maqueta.

Personalmente, creo que los testigos se ubican mejor con una reproducción plana, bidimensional, cuando se trata de escalas tan pequeñas como la de la maqueta —la maqueta no es pequeña, la escala lo es—.

La maqueta, como dijimos, presentó problemas, pero quizá el más llamativo fue el uso que la fiscal hizo de ella. En vez de interrogar al testigo, la fiscal narraba, hacía conclusiones, guiaba al testigo. Si bien el testigo ya había declarado esos hechos, no por eso la fiscal podía hacer eso. Ante esa situación, hicimos un planteo para que no continuara haciendo eso y para que interrogara al testigo correctamente, y el presidente nos hizo lugar. La fiscal en ese momento se notó molesta pero no hizo ningún escándalo.

Cinco minutos más tarde, dado que la fiscal continuaba haciendo lo mismo, pedí la palabra, y luego de que el presidente me diera la palabra, volví a plantear el mismo problema, y explique al final de mi planteo que si no se hacía bien este interrogatorio, se afectaría la valoración de la prueba. Y ahí fue cuando la fiscal perdió los estribos y comenzó a decir de mal modo y elevando la voz:

—No depende nada de la forma en que yo pregunte, no depende el valor del testimonio, que el Dr. Bovino se ocupe de él y que no me moleste…

—Sr. Presidente… —yo intento decir algo—.

—¡ASÍ LE CONTESTO AL DR. BOVINO! —ahora a los gritos—.

Entonces el presidente se dirige educadamente a la fiscal y le dice que ésa no es la forma, pues se ha planteado una cuestión técnica, y mientras el presidente seguía hablándole educadamente, la fiscal, interrumpiéndolo, siguió gritando.

—¡Y YO LE ESTOY CONTESTANDO QUE ESTO NO AFECTA EL VALOR DEL TESTIMONIO PARA NADA… —el presidente continuaba hablando para explicarle que no tenía razón— YO NO LO ESTOY GUIANDO, NI INDUCIENDO..

—Bueno doctora —intentó el presidente…

Pero la fiscal siguió gritando, hasta que logró que le explicaran algo muy simple.

—Doctora, ¡porque hable más fuerte no va a tener más razón! Haga la pregunta y punto.

Realmente no comprendemos la conducta de una funcionaria de la la jerarquía (burocrática) de la fiscal. Nada de lo que dije puede ser considerado una falta de respeto hacia ella.

Por otra parte, tampoco comprendemos algo que también ha llamado la atención de la prensa: como regla, la fiscal está de acuerdo con los planteos de las defensas y en contra de los planteos de las querellas.

En los cruces, la fiscal María Luz Jalbert apoyó los planteos de las defensas y hasta respondió con aspereza al querellante Alberto Bovino, lo que le valió un reto del juez Dias (ver nota).

Las preguntas de los abogados defensores desnudaron la estrategia que se suponía llevarían adelante, pero también dejaron a la luz que la fiscal María Luz Jalbert pareció estar más cerca de ellos que de las querellas por las víctimas , con las que se supone que comparte la parte acusatoria. Al menos así se reflejó al adherir a planteos de las defensas durante la audiencia (ver nota).

Las defensas

Cuando nos llegó el turno, nosotros hicimos solo unas cuatro o cinco preguntas, la abogada del PO ninguna, y comenzó el turno, entonces, de las defensas. La verdad es que la intervención de tantas partes es realmente cansadora, pero todas ellas tienen derecho a intervenir. El problema es cuando se distorsiona el interrogatorio.

Éste fue el caso de Igounet (h.), quien para probar su teoría del “exceso en la legítima defensa” comenzó a investigar en una excursión de pesca. En primer término, y a pesar de que el testigo había declarado que ninguno de ellos llevaba armas —sí reconoció que llevaban palos, solo a efectos defensivos—, el defensor le preguntó si él llevaba una mochila, y qué llevaba dentro de ella. El presidente del tribunal, en ese momento, le dijo a Igounet que estaba haciendo inteligencia, pues trataba de realizar una “requisa” en el interrogatorio.

Igounet tuvo que dejar esa línea de interrogatorio y emprendió una peor. Comenzó a preguntar al testigo por la presencia de los miembros una de las organizaciones presentes. Preguntó si conocía a una persona determinada de esa organización, y si conocía sus antecedentes. Allí nos opusimos nosotros.

El presidente hizo lugar a nuestra objeción, y le aclaró al defensor que solo podía preguntar por ese hecho, y por lo que hicieron o dejaron de hacer quienes allí estuvieron. En ese momento salimos de la sala de audiencias, y cuando ingresamos escuchamos a Igounet pidiendo disculpas a Claudia Ferraro.

Con las preguntas de la defensa, el abogado Igounet buscó establecer que el PO era un grupo organizado que fue a la marcha armado con hondas, palos y balines para cortar las vías, cuestión que la Unión Ferroviaria quiso impedir. Y dijo que estaba asociado a un sindicato disidente de la Uocra, uno de cuyos integrantes está condenado por este tipo de manifestaciones.

La sola sugerencia hizo estallar a la abogada del PO, quien señaló que el letrado buscaba hacer inteligencia sobre el testigo. "Lo que dice es impertinente y no voy a permitirlo", le contestó. El juez Dias se puso de pie al grito: "¡Ustedes dos conmigo!". Salieron y regresaron a los diez minutos. "Doctor Igounet, ¿tiene algo que decir a la doctora Ferrero?", inquirió Dias tras sentarse. "Quiero pedirle disculpas ala doctora si se sintió ofendida", balbuceó el abogado (ver nota).

Primero intentaron que el testigo explicitara que había tirado piedras. “¿Usted llevaba mochila?”, inquirió acto seguido Oscar Igounet, defensor del picaboletos Guillermo Uño. “¿Y qué llevaba ahí?”, reforzó y explicitó que aludía una supuesta gomera.

–Es impertinente esa pregunta. ¡Parece una requisa! –se enfureció Horacio Dias, el presidente del Tribunal Oral Criminal 21.

Igounet insistió. Y le pidió a Aguirre, de camisa blanca y calma implacable, que “ratifique si sólo intentaron cortar las vías”. “¿Qué es Sitraic?”, cizañó, en alusión al sindicato de obreros de la construcción que estaba en la protesta. “¿Cuándo decidieron el corte de vías?”, siguió. “No hace al objeto de la investigación”, chillaron las querellas. “Acá se investiga un homicidio”, señaló el abogado Maximiliano Medina, del CELS, que representa a la mamá de Mariano. Su colega Alberto Bovino acusó a Igounet de querer hacer “tareas de inteligencia”. “¿Quiere intimidar al testigo?”, cuestionó. Entonces irrumpió la fiscal María Luz Jalbert en sorpresivo respaldo de éste y otros defensores, que mantuvo toda la audiencia. “Sí hace a la investigación”, dijo.

“¿Puede explicar a dónde va?”, le requirió Dias a Igounet. “A demostrar que las organizaciones estaban entrenadas” y que “en las mochilas llevaban apoyo de combate”, respondió y justificó que “la patota” opusiera “resistencia, aunque pudo ser excesiva” (sic) ante una “actitud ilícita”, por el corte. Luego dijo que “en Sitraic milita el señor Olivera condenado a tres años por abuso de arma de fuego”. La abogada del PO, Claudia Ferrero, lo cortó con furia: “Lo que está diciendo no tiene nada que ver. El PO es un partido legal”. La sala era una olla a presión. Dias se paró y reprendió a Igounet y Ferrero señalando una puerta lateral: “¡Ustedes dos vengan conmigo acá!”. En el recinto quedó flotando un murmullo ante la atípica iniciativa del juez. Al volver, Igounet pidió disculpas (ver nota)


Incluso, cuando el defensor Oscar Igounet (defensor del acusado Armando Uño) insistió sobre las preguntas y consideró que el Partido Obrero era un "aparato" y que sus miembros cometieron un "ilícito" al intentar cortar las vías.
Rápidamente la abogada del PO y querellante en la causa, Claudia Ferrero, replicó: "no le voy a permitir esa expresión, el PO es un partido legal que se presenta a elecciones", lo que motivó que el presidente del TOC 21, Horacio Dias, los llamase en privado a ambos abogados para poner paños fríos.
"Quiero pedir disculpas a la doctora Ferrero sobre la cuestión del PO", dijo Igounet a su regreso y el juicio siguió su curso (ver nota).

* Apoderado de la Sra. Beatriz Rial, madre de Mariano Ferreyra. Esta nota expresa exclusivamente mi propia opinión.



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias doctor, voy a seguir este juicio mediante su blog, agradezco que lo comente

Anónimo dijo...

Una pregunta.

El fiscal es el representante del ministerio público y quien lleva a cabo el rol de acusador.
Usted esta llevando adelante un rol acusatorio en particular como
querellante.
Podríamos decir que los intereses de ambos serían similares o bien deberían pretender llegar a un resultado común -una condena- salvo que por defectos formales puedan discrepar acerca de la violación, o no, de garantías constitucionales o bien puedan diferenciarse acerca de mayor o menor pena o bien una calificación más gravosa o una menos gravosa.

Entonces, si esas premisas son ciertas.

¿cuáles son las razones que lo llevan a poco de iniciarse el juicio a realizar tantas críticas al fiscal?
¿Es parte de la estrategia de la querella?.

No sería preferible un actuar coordinado o si no fuera posible, colaborar para que se discuta lo relevante y no quién tiene más o menos protagonismo o quién es mejor litigante, orador o "chicanador", o "maquetador".

Sería una lástima que una pelea de egos o de mayor o menor cartel, termine perjudicando la determinación concreta de los hechos o bien corriendo "el eje" de la discusión hacia su propia sombra.

Con afecto,

"j"

Saludos, y espero su respuesta.

Anónimo dijo...

La prensa también quedó desconcertada con la fiscal http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-201267-2012-08-17.html

ABovino dijo...

Estimado J:

Desde ya que sí, pero desde que comenzó su intervención esta fiscal, es ella la que está en constante desacuerdo con las dos querellas. Y no es muy propicia al diálogo. No sé por por qué asumís que soy yo el que busca pelea.

Ya sé que deberíamos trabajar en forma coordinada. De hecho, a veces logramos trabajar bien con los fiscales. Otras veces no actuamos coordinados porque no se logra, pero no hay hostilidad y se trabaja bien; ocasionalmente se discute para hacer algo más o menos coordinadamente.

Pero en este caso la fiscal está trabajando muy mal, y está en conra de todo lo que pedimos, sin argumentos plausibles. Saludos,

AB

Anónimo dijo...

Estimado profesor Bovino,

Muchas gracias por su respuesta.

No quise que se entendiera que usted buscaba pelea. Simplemente advierto que en la etapa de debate sería más efectiva la estrategia si fuera conjunta. Ello porque suele pasar que los antagonismos de querella/ministerio público o inclusive de las querellas múltiples que no son unificadas, son demostrativas de cómo una pelea de egos termina perjudicando sus propios intereses.

Si quienes persiguen un objetivo similar no pueden acordar una forma conjunta de presentar el caso o ni siquiera coincidir en la determinación de los hechos, cómo puede pretenderse que el tribunal llegue a la certeza de la condena.

Mi punto es que necesariamente deberían actuar coordinadamente porque si entre ustedes no se pueden poner de acuerdo cómo pueden esperar convencer -demostrar- a los jueces que su hipótesis es más plausible que la del ministerio público(eso sin entrar siquiera a discutir que afecta el derecho de defensa tener que defenderse de imputaciones disímiles).

Saludos,

j

Anónimo dijo...

Alberto, muchas gracias por compartir lo que ves en el juicio.
Para J, una respuesta plausible sobre los problemas con la Fiscal sería la siguiente: se trata de una funcionaria subordinada al Fiscal General, quien ejecuta la política de persecución penal del gobierno. En algunas jurisdicciones dizque es independiente, pero la única verdad es la realidad. En este caso, la amistad del Ministro de Trabajo con los imputados puede explicar por qué la Fiscal (subordinada, insisto, al Procurador General del mismo gobierno) tiende a favorecer a los imputados que apoyan a, oh coincidencia, ese mismo gobierno.
Espero haber sido entendible. Abrazos.

Lucas, el de la pava de ron.

Anónimo dijo...

Lucas, la verdad que no me parece para nada "entendible".

1) Lo que insinuas tan livianamente es un caso concreto de corrupción y la querella debería ser la primera en denunciarlo antes de continuar con el juicio, por el agravio concreto que le genera al ejercicio de su ministerio. Caso contrario sería complice de las deficiencias que critica.

2) A la par, sostener tan imprudentemente lo que referís sin mas sustento que tu propia prosa o imaginación, en cualquier mundo posible constituye un injuria.

3)Por último no resulta una respuesta plausible en relación con el punto que sostuve porque ni siquiera trata los argumentos que postulé. Una típica falacia ad hominem o más precisamente la falacia del espantapajaros.

Saludos,

"J"