14 nov. 2018

CUESTIONARIO 16.2: LETICIA LORENZO Y PABLO SLONIMSQUI






Hemos reunido a dos personas ideales para el Cuestionario 16 (creado por el gurú Gustavo Arballo). LL es Leticia Lorenzo, PS es Pablo Slonimsqui. Pasen, lean, disfruten y aprendan.




1. ¿Qué lee habitualmente? (en prensa gráfica y en web, incluyendo diarios y publicaciones periódicas generales o especializadas, de cualquier frecuencia).

LL: Todos los días veo los diarios regionales (Río Negro y LMNeuquén), a nivel nacional el Página/12. Periódicamente Revista Anfibia y Cosecha Roja, también No hubo Derecho. Sigo a la Revista Barcelona, que me hace reír mucho (aunque cada vez la realidad la deja más chiquita). Luego veo mucho lo que se publica en redes y cuando me parecen cosas ciertas voy mirando las noticias. Voy seleccionando lo que me interesa.

PS: Los fines de semana leo el diario Perfil –entiendo que es el único que logra algún equilibrio a la hora de informar sobre cuestiones políticas-, y veo con atención lo que se publica en el sitio Cohete a la luna, en especial la columna dominical de Graciana Peñafort. Las noticias de todos los días las sigo en Infobae.


2. ¿Qué profesores, de grado o posgrado, influyeron más en su formación profesional?

LL: Definitivamente los Albertos: Bovino y Binder. A Bovino lo tuve de profe “formal” en la facultad (en el grado) y su pasión por la enseñanza me dejó muy claro que dar clase es algo más que repetir conceptos y tomar parciales; eso me acompaña hasta el día de hoy y creo que es una de las personas que más me ha influido para ser una docente más o menos decente. A Binder no lo tuve como profesor formal, pero es la persona que más ha influido en mi vida profesional. Cualquier cosa que diga sobre él se queda chica. Del grado también recuerdo otros tres profesores que fueron muy importantes: Patricia Ziffer y Fabricio Guariglia, que me dieron penal y procesal penal (en esa intención de la UBA de dar todos los contenidos en un año) y me definieron a dedicarme a esta área. Y José Luis Gargarella, un apasionado de la enseñanza al estilo Bovino. No me olvido más que sus clases eran tardísimo a la noche y sin embargo siempre te daban ganas de ir a escucharlo. Un verdadero distinto de la enseñanza. Lo recuerdo con inmenso respeto.

PS: Los profesores que más influyeron en mi formación profesional fueron Esteban Justo Righi, Marcelo Antonio Sgro y Hernán Víctor Gullco. Tardíamente, y ya fuera de las aulas, añadiría a Natalia Sergi: el pesimismo de fondo, que ella tan bien transmite, debiera ser una materia obligatoria para todo abogado.


3. ¿Qué obra teórica fue fundamental para determinar su orientación, o marcó un quiebre en su biografía?

LL: El Tomo 1 de Maier fue un antes y un después de mi vida. Leyendo ese libro recién entendí (ya en la segunda mitad del segundo año de la carrera) por qué estaba estudiando derecho.

PS: Sin llegar a significar un quiebre en mi biografía, fueron muy significativos para mi los trabajos de Julio B. J. Maier (Derecho Procesal Penal Argentino), y distintos trabajos de Alberto M. Binder y de Luigi Ferrajoli. A cualquier abogado que se interese por el derecho penal, humildemente, le recomendaría esas lecturas.


4. ¿Cuál fue el trabajo o labor que le deparó —o le depara— mayor felicidad profesional?

LL: Soy una afortunada de la vida porque no recuerdo haber tenido ningún trabajo que no me diera felicidad. Si tengo que elegir sólo uno, me quedo con mi trabajo como coordinadora de un Centro Integrado de Justicia en El Alto (Bolivia). Estaba a cargo de una casa que trabajaba con vecines voluntaries y tenía áreas vinculadas a la conciliación, la formación legal popular, la colaboración para hacer trámites judiciales y el acceso a la justicia formal. Fueron días de enorme felicidad y de ver en concreto que a veces, muy de vez en cuando, el derecho puede servir para mejorar las condiciones de vida de las personas.

PS: El trabajo que mayor felicidad profesional me depara, por lejos, es el de asesor legal de editorial Planeta. Todas las intervenciones y/o consultas que se vinculan de algún modo, directo o indirecto, con la literatura y el periodismo encierran, por lo menos para mí, un romanticismo muy difícil de alcanzar en otras actividades profesionales.


5. ¿Qué autor o texto de derecho —nacional o extranjero— le ha parecido decepcionante o sobrevalorado?

LL: Sobrevalorades muches. Probablemente no por les autores sino por la carga que ponen les lectores. En derecho hay una costumbre nefasta: es más importante lo que dice el autor o autora que se cita que lo que una misma quiere decir. De allí que hasta para decir “buenos días” se ponga una nota al pie citando a alguna otra persona. Eso devalúa lo que se escribe, creo yo. Luego, también es real que está lleno de chantas. ¡Hasta yo tengo libros publicados!

PS: El autor de derecho que me ha parecido decepcionante es Alejandro Carrió.


6. ¿Cuál es la persona (actual o histórica) que más admira en el campo del derecho?

LL: Alberto Binder, porque nunca se desanima. Ileana Arduino, porque es la mejor de mi generación.

Mi abogado histórico preferido es Arturo Jauretche. Por lo que fue, por lo que hizo y sobre todo por lo que dijo y la consecuencia entre todos esos planos. Porque me regaló la más linda de las frases como guía de vida: “prefiero decir lo que se me cante a hacer carrera”.

PS: Las personas que más admiro en el campo del derecho, por diferentes razones, son Gustavo Bruzzone, María Laura Garrigós de Rebori y Julio B. J. Maier.


7. En una mirada global, ¿le parece que el orden jurídico argentino es demasiado restrictivo o demasiado permisivo?

LL: Me parece que no tenemos un “orden jurídico”. Tenemos algunas regulaciones que aprietan el zapato de las personas vulnerables y otras regulaciones que permiten que les poderoses hagan lo que les venga en gana. Y una administración de justicia que entiende muy bien eso.

PS: No tengo la menor idea acerca de cómo es el orden jurídico argentino, en los términos en los que esta formulada la pregunta.


8. ¿Qué fallo (o disidencia) le hubiera gustado suscribir?

LL: Ningún fallo o disidencia: me hubiera gustado tener la lucidez de Alfredo Pérez Galimberti para llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación con el caso F.A.L. y generar, de una vez por todas, un pronunciamiento de ese tribunal sobre la interrupción legal del embarazo. Esa es una acción notable, como tantas otras de Alfredo.

PS: Me hubiera gustado suscribir el voto del Dr. Gustavo Bruzzone en el incidente de excarcelación de Omar Chaban en el marco de la investigación por los hechos ocurridos en Cromagnon. Mostró compromiso, coraje y coherencia, prácticamente todo lo que a mi me falta.


9. ¿Qué ley o doctrina vigente en Argentina le gustaría cambiar de inmediato?

LL: Urge cambiar el procedimiento penal federal. Es una vergüenza que sigan operando con normas que prácticamente todas las provincias han asumido como contrarias a la constitución, ineficientes, restrictivas del ejercicio de derechos. Diría que urge eliminar la justicia federal, pero si eso no se puede, al menos deben renovar su procedimiento y con ello todos los inventos jurisprudenciales que generan.

PS: Despenalizaría de inmediato, de un modo categórico, mediante un texto que no deje lugar a interpretaciones de ningún modo, la tenencia de estupefacientes para consumo personal.


10. ¿Sobre qué caso(s), tema(s) o proyecto(s) se encuentra trabajando actualmente?

LL: Estoy escribiendo un texto para la publicación del Encuentro sobre Feminismos y Política Criminal que el INECIP desarrolló en septiembre de 2018.

Desde mi trabajo, estamos trabajando en la elaboración de dos cosas bastante interesantes: 1) Un análisis sobre la situación procesal concreta de las personas que se encuentran en prisión preventiva en la provincia (para ver qué porcentajes están esperando juicio, cuántos han tenido juicio y están en impugnación, cuántos a la espera del recurso extraordinario, etc.) con la finalidad de generar un reporte periódico que nos permita evaluar cómo estamos administrando las medidas cautelares; y 2) un reporte sobre el destino de los casos que se judicializan en el fuero penal de la circunscripción y los tiempos que se demoran en el tránsito de una etapa a otra, con la finalidad de compartir esa información como una forma de rendición de cuentas. Estamos también intentando hacer un análisis de costos para verificar cuál sería el impacto real de extender la competencia de les jurades populares a más casos que los que actualmente deciden.

Para esa época dorada que les judiciales conocemos como “la feria” estoy buscando bibliografía para intentar escribir algo sobre el uso del lenguaje judicial y las obligaciones de les jueces en transmitir claramente sus decisiones.

PS: Actualmente continúo revisando los tachos de basura del Poder Judicial en busca de materiales para ampliar mi trabajo Forum Shopping Reloaded.


11. ¿Cuál fue la obra artística (disco, teatro, cine) o libro no jurídico (de ficción o no ficción) que más le impactó en los últimos tiempos?

LL: Me gustó mucho la serie “Merlí” (por todo aquello de la enseñanza, la pasión y la enorme posibilidad de construcción que da un aula). Ahora estoy terminando un libro que me pareció genial: Laëtitia o el fin de los hombres, de Iván Jablonka. Un libro que presenta la historia de un caso judicial de una forma magistral y totalmente alejada de la pavada incomprensible que solemos hacer les judiciales.

PS: El libro que más me impactó en los últimos tiempos, sin ninguna duda, es La sombra del viento, de Carlos Ruiz Safón.


12. Si tuviera que nominar un juez para la Corte Suprema Argentina, ¿cuál sería su opción?

LL: Ángela Ledesma, una mujer con una comprensión amplia de la administración de justicia (no desde la “islita” de penal sino desde el funcionamiento de los procesos en forma integral). Una mujer que se hizo lugar en un mundo de hombres en momentos muchos menos cómodos que el actual. Una mujer comprometida con la transformación judicial. Sobre todas las cosas: una mujer.

PS: Si tuviera que nominar un juez para la Corte Suprema de Justicia no dudaría un segundo: María Laura Garrigós de Rebori. Alternativamente, ofrecería a Luis Cabral.


13. Según lo que sabe y conoce del sistema actual, ¿tiene confianza en la justicia argentina?

LL: Tengo confianza en la justicia neuquina. No creo que exista tal cosa como la “justicia argentina”. Por fuera de Neuquén, que con sus enormes problemas creo que viene transitando hace años el camino de un diseño de procesos que hacen más difícil a les operadores la arbitrariedad, tengo confianza en personas concretas que trabajan en otras justicias. Si la pregunta se refiere a la justicia federal como ya debe haber quedado claro no: no tengo ni la más mínima confianza en ese sistema.

PS: No tengo la menor confianza en la justicia argentina. Cero.


14. ¿Qué le hubiera gustado ser o hacer, de no haber estudiado abogacía?

LL: Camionera. Les camioneres son, en general, buenas gentes, andariegues, libres. Saben dónde están los mejores lugares para comer, conocen el país, no tienen arraigo. Todas esas cosas me caen bien. Y tienen una representación sindical súper poderosa, que siempre es importante.

También me hubiera gustado (y algún día lo haré) tener un bar.

PS: De no haber estudiado abogacía me hubiera gustado ser el cantante de los Red Hot Chilli Peppers.


15. ¿Cuál cree que es la influencia de la teoría jurídica en la práctica?

LL: Creo que es muy importante. Como importante es tener claro que hay quienes tienen enorme habilidad (o alguna) para desarrollar teoría jurídica y quienes tienen enorme habilidad (o alguna) para dedicarse a la práctica del derecho. Y no siempre unes coinciden con otres. Es decir: quien se dedica a la teoría no siempre (casi nunca, diría yo) tiene habilidades para la práctica y viceversa. Yo soy una persona “de la práctica”. Y me genera una sensación de “eureka”, un placer, una satisfacción enorme cuando me cruzo con un libro, un texto, una entrevista, un algo donde un profesor o profesora se refiere a los temas que estoy trabajando, les da un marco teórico y los desarrolla en el sentido que quiero darle a alguna decisión o intervención que quiero tomar sobre la práctica. Contar con personas que están pensando y pensándonos es súper importante. Asumir que no todes podemos dedicarnos a todo, lo es aún más.

PS: Creo, lamentablemente, que la influencia de la teoría jurídica en la práctica ha quedado reducida a una mínima expresión, y que las herramientas más útiles para litigar —y esto nos define— vienen del periodismo, de la política y del uso intensivo de las relaciones personales y/o profesionales.


16. ¿Qué tiene que tener un jurista?

LL: Coherencia, coraje y apego a lo que sucede en sus días. “La cabeza piensa donde los pies pisan”, dice Frei Betto en los diez consejos para los militantes de izquierda. Tener siempre presente eso me parece fundamental para el ejercicio de nuestra tarea, desde donde sea que la desarrollemos.

PS: ¿Que tiene que tener un jurista? Sabiduría, supongo. Formación, estudios en derecho comparado, y sin dudas, sus conocimientos deben ser acompañados por alguna experiencia práctica, por lo menos para mi.



La última parte del "cuestionario" no es una pregunta sino un pedido. Se le pide al encuestado que él mismo nos cuente en prosa y en primera persona, sobre sus mojones educativos (lugar de primaria, secundaria, universidad, año de graduación), profesional (docencia, cargos públicos, cargos privados, función actual) y misceláneos (familia, hobbies, y cualquier etcétera), un poco para saber quién es quién. No hay condicionamientos y copiamos textualmente lo que recibimos.


Soy Leticia Lorenzo. Hija única criada sólo por mi madre (y nuestra inmensa ampliada familia). Nacida en una fecha, anotada en otra, con el inicio de la última dictadura en el medio y una marca en ese sentido. Madre trabajadora social, muy comprometida con aquella idea de la cabeza piensa donde los pies pisan. Padre biológico (ausente pero no tanto) y padre de la vida peronistas. Peronistas de verdad. Heredé lo mejor (o lo peor) de madre y padres.

Nací en Buenos Aires pero a los seis meses de vida ya estaba viviendo en Zapala, centro de la provincia del Neuquén. Aquí hice el jardín de infantes (Jardín 8), la escuela primaria y la secundaria (en la Escuela Normal que se transformó en mis últimos años de secundaria en Instituto de Formación Docente con la “provincialización” de las escuelas nacionales). Egresé como bachiller con orientación físico matemática en 1994. Durante el último año de secundaria hice tres materias del CBC por el programa UBA XXI; de esas materias aprobé dos. Estudié derecho en la UBA; me recibí en el 2000.

En 1997 empecé a trabajar en el INECIP y eso marcó mi vida profesional. En 1998 tuve la oportunidad de viajar a hacer una pasantía junto a mi amiga eterna Ileana Arduino a Guatemala y eso abrió mi mente completamente. En enero de 2001, ya recibida, me fui con otro intercambio del INECIP a hacer una pasantía de dos meses a Bolivia… y me quedé allí viviendo siete años. Bolivia cambió completamente mi forma de ver el mundo. Todo lo que soy y todo lo que sé es en gran parte gracias a (o culpa de) mi vida en Bolivia. Allí trabajé para el Congreso, el Ministerio de Justicia y en mi último tiempo en la Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Reforma judicial y acceso a la justicia fueron siempre los ejes.

Luego me fui a trabajar a Chile, donde estuve en el CEJA entre 2008 y 2011 como Directora de Programas. Con el CEJA tengo relación desde 2004 y también ha influido mucho en mi formación y mi forma de trabajo. Me ha permitido andar todo el continente, dar clase, conocer gente y ver que el mundo no termina en la puerta de mi casa. Y eso es algo que agradezco inmensamente.

En 2011 volví a la Argentina. Estuve nuevamente en el INECIP como encargada de capacitación y en 2012 ya me vine nuevamente a Neuquén. Desde 2013 trabajo en el Poder Judicial. Hasta mayo de 2018 estuve a cargo de la escuela judicial y desde ese momento hasta ahora soy jueza de garantías penal. Estoy muy orgullosa del Poder Judicial neuquino y de mi trabajo en él. Cada fecha, cada trabajo, cada llegada a un lugar, es una historia que me encantaría contar. Pero lo dejo para otros cuestionarios. Agradezco a Bovino por invitarme a hacer este recorrido y por todo, siempre.


Soy Pablo Slominsqui. He cursado la escuela primaria en la escuela Juan José Castelli, la secundaria en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, y me recibí de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Antes de ser feliz trabajé en un juzgado federal de capital federal. Hoy soy un abogado más, en el mejor sentido de la expresión. Vivo en Palermo, tengo una familia espectacular (mujer, hijastros, sobrinos, perras —2— y gato), me gusta mucho leer policiales, me aburre mucho el futbol y todo lo que se vincule con esa actividad, y soy ultra fan de Iron Maiden.




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