te lo advertimos...

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24 de oct. de 2011

EXCELENTE SÍNTESIS DEL ESTADO DE LA CAUSA POR MARIANO FERREYRA



LO QUE RODEA LA MUERTE

Por Irina Hauser









 

 

Por si fuera poco

 


En tribunales, los que trabajan durante la feria suelen imaginar que no habrá grandes sobresaltos. En el juzgado de López y la fiscalía de Fiszer se llevaron una sorpresa de proporciones al hacer el seguimiento de las escuchas telefónicas que habían ordenado por el homicidio. Estaban frente a lo que parecía la planificación casi íntegra de un intento de soborno a jueces de la Cámara de Casación para que liberaran a la patota de la UF y así salvar a Pedraza, que aún no había sido detenido. “Son verdes, informan del otro lado que son verdes”, llegó a decir uno de los intermediarios del líder ferroviario en el contestador telefónico de su casa, para aclararle que había que conseguir dólares, no pesos. El lobbista resultó ser un agente de la Secretaría de Inteligencia que tenía sus negocios personales, Juan José Riquelme, conocido hace tiempo en Casación.



Riquelme, según las transcripciones de las escuchas, hablaba con el ex juez subrogante Octavio Aráoz de Lamadrid, quien había defendido a uno de los ferroviarios presos. Lo llamaba “el amigo de la calle Viamonte”, por la dirección de su estudio. A la vez, se jactaba de sus contactos con Casación, que debía decidir las excarcelaciones. Aludía a encuentros con “el amigo Eduardo”, se presume que por el juez Eduardo Riggi, y con Gustavo Mitchell. Aráoz fue secretario de Riggi y en días claves habría intercambiado mensajes de texto con el secretario Luis Ameghino Escobar (h) que se ocupaba de los sorteos informáticos de las causas, por eso Riquelme le dice “el señor de las teclas”. El supuesto era que la causa contra la patota les tocara a esos jueces, de la Sala III. Riquelme también alude a gestiones con el subrogante Mariano González Palazzo, de quien Aráoz se dice amigo.



Con todo esto se abrió una nueva causa. El primer fiscal del caso, Mariano Solessio, llegó a detectar el momento en que el segundo de Belgrano Cargas y contador de la UF, Angel Stafforini, llevaba un sobre con dinero al estudio de Aráoz. En un allanamiento minutos más tarde la policía incautó 50 mil dólares. Luego se hizo cargo de la causa Sandro Abraldes, quien en mayo pidió las indagatorias y detenciones por cohecho de Pedraza, Stafforini, Aráoz, Riquelme y Ameghino, y planteó investigar a los jueces. El juez Luis Rodríguez accedió al último punto, pero aún no indagó a nadie. Recién encomendaría esta semana un entrecruzamiento telefónico de los camaristas. Esta historia, que revelaría la apuesta máxima desde la UF para lograr impunidad, precipitó el inicio del recambio de jueces de Casación, un tribunal con poca prensa pero mucho poder (revisa condenas como instancia anterior a la Corte), donde acaban de jurar dos nuevos jueces, están por jurar otros dos, mientras que Mitchell presentó su renuncia y en los últimos días lo hizo también Juan Fégoli.



El texto completo de la nota de Página/12

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