18 mar. 2007

NO HAY OLVIDO

No Hay Olvido

Por Alberto Bovino y Ariel Dulitzky


En "No Hay Derecho", Nº 3, 1991.

¿Qué extraña razón puede llevar a conmutar la pena de un condenado al que se le han probado 66 homicidios doblemente calificados, 4 tormentos seguidos de muerte, 93 tormentos, 306 privaciones ilegales de libertad... La justicia dictaminó que por esos delitos Jorge Rafael Videla merecía reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución.

La sentencia recaída en el proceso contra los integrantes de las tres primeras juntas militares se hace cargo expresamente de que tales delitos fueron cometidos en tiempos de paz, y del que resultaron el fruto del sistema adoptado por los usurpadores del poder para luchar contra el terrorismo...
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El pronunciamiento judicial fue muy claro en dos aspectos: ni se trató de una guerra, ni hubo excesos, sino que consistió en un plan monstruoso surgido de la cúpula militar que había usurpado el poder, y que ejerció ese poder avasallando los más elementales derechos humanos. Ante esta situación, nuestro presidente [Menem] decidió que por etapas indultaría y conmutaría las penas de los pocos responsables que permanecían condenados o procesados tras la gestión radical...

Nuestro inefable presidente justificó recientemente su decisión con el argumento de que "los indultos pondrán fin a una historia trágica. Hubo una guerra sucia y hay culpables de los dos lados. Es mejor olvidarlo y será a través de esta medida que asumo con total responsabilidad". En otras oportunidades hizo referencia a su autoridad moral para decidir en el tema debido a su condición de perseguido en la dictadura...
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El presidente tiene la facultad constitucional de perdonar en su carácter de titular del poder ejecutivo y no en su carácter de víctima. Por ello, el solo podría otorgar un perdón personal a quienes fueron sus victimarios, y no utilizar las prerrogativas de su cargo para demostrarnos su magnanimidad. El plan criminal llevado a cabo por las juntas militares afectó a la sociedad toda, y en tren de personalizar la cuestión, habría que tener en cuenta a las miles de víctimas de las desapariciones, las torturas y las muertes. El presidente declara que asume su total responsabilidad por la medida. Pareciera surgir de ello que en ocasiones actuara irresponsablemente, o que su responsabilidad está supeditada a que la asuma previamente. O bien está reconociendo que por momentos es inimputable, o bien nos está diciendo que él asume responsabilidad cuando tiene ganas de hacerlo y así lo declara.

Ambas opciones son más que precupantes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Alberto: quiero felicitarte por el artículo y además por el blog, está muy bueno, es muy interesante la información que tiene e increíbles los artículos.
Saludos
Leonel

ABovino dijo...

Estimado Leonel:

Te agradezco muchísimo tu comentario. Yo no sabía lo que era un blog y de tanto entrar al de Gustavo Arballo (un verdadero blog, más que recomendable), a lo que se sumó mi permanente animus chingandi armé esto, que no sé muy bien que es y sólo sé que es indefinible.

Lo bueno es que me permite mantener mínimamente mis niveles históricos de locura, hecho que, paradójicamente, protege la poca cordura que aún poseo.

Lo que no termino de comprender es por qué los lectores no dejan comentarios, especialmente con las zarpadas que me pego.

Vamos a ver cómo incentivarlo.

Saludos,

AB

parapiti pora dijo...

EL “¡VIVA VIDELA!” GUARANÌ
(Luis Agüero Wagner)

“Los pies del hombre descansaron de noche, junto a los pies del àguila, en las altas guaridas carniceras y en la aurora/ pisaron los pies del trueno, la niebla enrarecida/ hasta reconocerlas en la noche o la muerte” (Pablo Neruda)

En los primeros días de marzo de 1977, las fuentes oficiales divulgaron en Asunción que en pocas semanas el Paraguay recibiría a quien algunos consideraban por entonces un ilustre visitante: el presidente de facto argentino, el General Jorge Rafael Videla. Como medida profiláctica, los grupos de tareas de Pastor Coronel habían iniciado con anticipación una cacería de militantes contestatarios que fueron apiñados en dependencias policiales sin orden de detención ni justificación alguna. Se encontraba entre ellos el conocido activista por los derechos humanos y militante febrerista Julián Cubas, considerado por la policía política paraguaya como una amenaza para el Operativo Cóndor y los comandos radioeléctricos de la Policía Federal Argentina, a pesar de su pacifismo y carencia de peligrosidad, dado que quienes tenemos el placer de conocerlo sabemos de su incapacidad para matar una mosca.
Por las mismas fechas, el escritor Rodolfo Walsh hacía conocer su famosa carta abierta a la Junta Militar de Videla y sus compañeros de ruta, después de cuya publicación desaparecería devorado por la vorágine del terror. “Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas” recriminaba Walsh el 24 de marzo de 1977 a quienes en pocas horas serían sus verdugos. Al día siguiente, un pelotón especializado lo emboscó en las calles de Buenos Aires y no volvió a saberse de él.
Casi simultáneamente, eran aprehendidos en Asunción Alejandro Josè Logoluso y Marta Landi(Archivos del Terror, libro W48, 29 de marzo de 1977), quienes luego sufrirían en Argentina un destino similar al de la bioquímica paraguaya y militante febrerista Ester Ballestrino, madre de la plaza de Mayo, arrojada al mar a fines de ese mismo año en los célebres vuelos de la muerte con que se pretendía eliminar “ a todos los que hagan falta”.
Mientras estas iniquidades se sucedían en la semipenumbra, el luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo publicaba un editorial titulado “Es Fácil pontificar lejos del problema”(ABC, 4/III/77). El paladín de la democracia citado, justificaba en esas memorables líneas todos los asesinatos y desapariciones del Proceso argentino y pedía a los críticos –entre ellos el presidente norteamericano James Carter- que hagan “un sincero esfuerzo por ubicarse en las circunstancias y pensar, con justicia y sin pasión, qué haría uno mismo en su lugar”. Se deduce, pues, que este gran defensor de la libre expresión hubiese actuado exactamente igual que Videla de encontrarse en su lugar.
No seríamos inoportunos si recordáramos al respetable público que Zucolillo contó con el padrinazgo de Stroessner para prosperar en múltiples emprendimientos, así como del general Andrès Rodríguez que alimentó inusitadamente sus finanzas en épocas en que la prensa de más de cien países se hacía eco de sus vinculaciones con el tráfico de heroína marsellesa a Estados Unidos. Y que prodigó tantos elogios al dictador en editoriales y notas de su diario, que se podría empapelar con una copia de cada uno de ellos todo el Palacio de López y el horroroso edificio del Parlamento.
Conociendo a su pueblo “ignorante y supersticioso”, fácil resultó después mencionar en su diario que “la sola presencia de las caperucitas (camionetas de la policía) en los barrios resultaba traumàtica para cualquier ciudadano”(ABC, 29/VII/97). Olvidò mencionar que era precisamente èl, Aldo Zucolillo, quien vendìa a travès de sus concesionarias de automotores esas camionetas Chevrolette a la policía de Stroessner.
El 12 de Diciembre de 1996 el mismo empresario de la prensa declarò a radio Ñandutì que “Yo querrìa que alguien me niegue que los primeros 20 años de gobierno de Stroessner fueron muy constructivos. De que fueron constructivos lo fueron y nuestros editoriales descifraban eso, 20 años de construcciones”.
La pregunta que se impone es: ¿Cuándo empezó la dictadura de Stroessner para Aldo Zucolillo? ¿Vivía bajo una dictadura cuando el 15 de junio de 1974 participó de los festejos del casamiento entre Hugo Fernando Zucolillo con María Oliva Stroessner Mora, o cuando se enorgullecía de la vista de Stroessner “en nuestra casa”(ABC, 9/VII/77)?
Lo más probable es que la dictadura haya empezado cuando se perdieron ciertos privilegios y cuestiones impositivas, sumadas a otras nimiedades. Entonces hizo falta un buen equipo de asesores en materia de “Fè de erratas”, pues como decía Jacobo Timerman, se necesitan a los mejores periodistas de la izquierda para hacer un buen periódico de derecha.
Quienes no creían en el retorno de los brujos, ya ven hoy al nieto de Stroessner creciendo en la política paraguaya y poniendo el pié firme en cada escalón, sin mayores sobresaltos, favorecido sobre todo por la hipocresía de sus detractores, los verdaderos culpables de que ello suceda. Valga este discernimiento, parafraseando a Zucolillo, para que la memoria colectiva no se deje confundir por la inversión de culpas y responsabilidades difundidas por quienes confían en que, de tanto falsear el pasado, la memoria del pueblo flaquee, se desoriente y acabe por absolver a los verdaderos culpables de nuestros males presentes. LUIS AGÜERO WAGNER.

adulitzky dijo...

Hola Alberto

Felicitaciones por el blog y gracias por recuperar este articulo. 16 años después todavía seguimos demostrando que no hay olvido y que la búsqueda de la justicia sigue.

Claro, la pregunta que en ese artículo no respondimos es si estábamos promoviendo el neopunitivismo.

Un abrazo

Ariel