te lo advertimos...

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13 jul. 2015

Y EL BARCO FINALMENTE ZARPÓ



¡FELIZ CUMPLE, EDITORES DEL PUERTO!


Hace muchos años, en 1993, con Martín Abregú tuvimos la exótica idea de hacernos editores. Así nació Editores del Puerto s.r.l.

Conseguimos nuestro primer libro a fuerza de una sinceridad brutal: le explicamos a Nils Christie que éramos dos abogados recién recibidos sin trabajo, que teníamos una editorial que jamás había publicado nada y que deseábamos los derechos de su último best seller. Y nos contestó enviándonos el contrato firmado.

A partir de allí comenzamos a publicar algunos libros pequeños. Recuerdo que lo volvíamos loco a Rubén Villela (de Editorial AD-HOC) con las preguntas más tontas que éramos capaces de hacer. Debemos reconocer que el grande de Rubén nos tuvo una paciencia infinita...

Hasta que nuestro generoso maestro nos dio los derechos de la segunda edición de su tratado de derecho procesal penal, obra que se transformaría en un ícono de Del Puerto, pactando generosamente que los derechos de su obra se los pagáramos cuando la empresa tuviera más solidez económica.

Ese libro de Julio Maier produjo una feliz consecuencia: el resto de los editores nos empezaron a prestar atención y a vernos como a una pequeña editorial —no más como al capricho de dos abogaditos—.

La editorial no terminaba de consolidarse como un emprendimiento estable y llegó el famoso “corralito”. Pues bien, en ese momento mi gran amigo de la infancia Juan Bottazzi (el “Gordo”) estaba trabajando part time y le entusiasmó ayudarnos. Sus dos primeras medidas fueron muy sabias: a) a Bovino no le dan un peso; y b) cuando sale un libro nuevo solo le mandan tres ejemplares, si pide el cuarto se lo cobran...

Recuerdo que durante los primeros días, el Gordo me dijo:
—Yo no sé qué es lo que producís vos, pero debe ser muy bueno, porque pareciera que hubieras hecho todo lo posible para quebrar la editorial y no lo pudiste lograr...

Finalmente, con la administración de mi amigo y el inmenso esfuerzo de Nani Orlando, quien por esos días se convirtió en mi socia, sacaron la editorial adelante y a partir de allí logramos funcionar razonablemente bien. Fue la mejor época de la editorial.

Siempre tratamos de mantener un nivel de calidad en las obras publicadas y, especialmente, ocuparnos de temas novedosos y siempre relacionados con el respeto de los derechos humanos. Mi caprichosa “política” de publicar lo que
gustaba leer se transformó en una buena práctica que distinguió a nuestra pequeña editorial del resto de las grandes.

Los libros que tenían buenas ventas subsidiaban en alguna medida a los títulos de temas que considerábamos muy relevantes y que deseábamos, con nuestros autores, especialmente los más jóvenes, introducir en el mercado.

Todo el trabajo recaía sobre Nani, mi querida socia, yo solo me ocupaba de seleccionar los textos a publicar y de aprobar el diseño de las tapas.

Luego llegó el dolor del fallecimiento de Nani, esa mujer luminosa, sabia, que lograba llevarse bien hasta con Julio, y que trataba bien a todo el mundo. Y ése fue el principio del fin. Hoy nos resulta imposible conducir Editores del Puerto sin ella, y por eso cerramos.

Luego de una profunda tristeza por el cierre, que se sumó al inmenso dolor de su partida, la reflexión nos ha posibilitado mirar las cosas de otro modo. Antes de lamentarnos por todo lo que no podemos hacer por el cierre de la editorial, preferimos recordar con alegría todo lo que un grupo de personas unidos e identificados por un barquito cuyo casco era una pluma pudimos hacer junto a nuestros autores todos estos años. Gracias a todos ellos.


Y gracias mil a vos, Nani, donde quiera que estés, socia, compañera, amiga. Luego de tu partida, el barquito de la pluma también zarpó, reconociendo lo evidente, vos seguís siendo su corazón.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Alberto, gracias a vos, para esta frase: "Antes de lamentarnos por todo lo que no podemos hacer por el cierre de la editorial, preferimos recordar con alegría todo lo que un grupo de personas unidos e identificados por un barquito cuyo casco era una pluma pudimos hacer junto a nuestros autores todos estos años..." que aplica, en cuanto a al actitud positiva, para cualquier tema de la vida.

Una pregunta, con todo respeto, quedaron algunos libros para comprar?

Gracias

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