3 sep. 2011

LA BESTIA PO

Cuestión de peso y el fascismo saludable

Entrada robada de Invencible Vulnavia, de Diego Tretorola





Hace un par de años, una productora de Cuestión de peso, cuando todavía no estaba al aire, me llamó para invitarme a participar de ese programa-concurso donde distintas personas compiten para adelgazar. Le pregunté por qué planteaban un programa con esa lógica y una de sus justificaciones fue "porque muchas personas obesas son discriminadas". Evidentemente me enfurecí, le contesté que me parecía nefasto que traten de "corregir" el "problema" del discriminado, que el problema real era otro, y, cada vez más furioso frente a la falta de pedido de disculpas de la productora, le dije que por qué no hacían un programa para "corregir" a travestis, judíos, putos, negros, tortas, mujeres, etc., porque también son discriminadas/os. La productora, del otro lado de la línea, comenzó a balbucear, me decía que bueno, que sí, que la idea principal era la salud, etc., mil excusas para tratar de tapar la verdadera identidad del programa basada en un ideal de belleza física bastante criminal y reaccionaria. El programa, como saben, todavía está al aire y ni me caliento en mirarlo para no seguir juntando furia contra la idiotez. Este episodio telefónico fue uno de los tantos esfuerzos en mi lucha discursiva contra el fascismo saludable. Este mes cumplí con mi cuota militante a través de la crítica para El Amante de la sutil aventura animada Kung Fu Panda, protagonizada por el oso Po. Copio el comienzo de la nota.



Esopo para hedonistas


Tras serios problemas cardíacos, el filósofo Michel Onfray fue al médico. Frente a su sobrepeso y su salud quebrada, tuvo que visitar al nutricionista, y una de las primeras indicaciones que éste le dio fue que tenía que abandonar la manteca. Onfray se indignó y se negó, porque le parecía arbitrario y porque no iba a vivir sin manteca. No sólo no dejó de comer y cocinar con manteca, sino que también, como toda respuesta a la nutricionista, escribió un libro excepcional llamado Los vientres de los filósofos. Crítica de la razón dietética (1989). Ahí cuenta cómo algunos de los pensadores más influyentes de la historia tenían hábitos y costumbres alimenticias que ejercían ideológica, gustativa y pasionalmente; incluso, alguno de ellos dejó la vida por sus idearios culinarios. Kung Fu Panda es la primera película que veo que, filosóficamente hablando, sigue los caminos de Onfray.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que no entiendo, en serio, es por qué te invitaron a vos....

Quién se le podría ocurrir que vos ibas a asistir a un programa así?.

Abrazo.-

ABovino dijo...

No me invitaron a mí. El que escribe es Diego Tretorola...