25 may. 2018

A BONADÍO NO LE FUNCIONA EL CORRECTOR





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En una nota anterior decíamos que quienes disfrutamos de nuestra libertad ambulatoria lo hacíamos de puta casualidad. Eso pues muchos jueces, especialmente los jueces federales de Comodoro 3,14, son capaces de resolver cualquier cosa, y ya no  aplican el derecho vigente.

Esta inseguridad jurídica generada por decisiones judiciales pone en peligro la libertad de todos, porque los mecanismos legales, constitucionales y convencionales que protegen nuestros derechos y libertades son pisoteados diariamente por varios jueces. Habíamos dicho:

La degradación institucional de la justicia penal —en especial de la justicia federal— resulta notable si vemos que algunos jueces son capaces de resolver prácticamente cualquier cosa, sin importar si existen razones válidas para decidir como lo hacen...

Lo terrible es que los litigantes debemos continuar tratando a los jueces como si fueran jueces, mientras ellos ignoran las bases mínimas del Estado de derecho...

... Lo más grave, además, es que a nadie parece molestarle. El Consejo de la Magistratura no opera como debería, pues no sanciona ni destituye a los jueces, aun cuando sus decisiones representen un claro e inequívoco abuso de poder.

En este contexto, los litigantes debemos seguir haciendo “como que” estamos actuando frente a tribunales integrados por jueces imparciales, presentar escritos fundados seriamente de manera respetuosa, para luego someternos al poder arbitrario de señores que dicen ser jueces y resuelven lo que les da la gana.

Hoy hemos leído una resolución —que es más un exabrupto que otra cosa— del inefable Bonadío. En ella no solo no se hace lugar al fondo de los planteos presentados por la defensa. Hasta la propia forma de la resolución es absolutamente inaceptable. Parece escrita por una persona bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia prohibida.

De acuerdo con lo que surge de la lectura de la notificación, la resolución dice, entre otras cosas:

... debe señalarse qeu con machacnona insistencia y evidentemente, echando mano de cualquier proceer que pudiera resultar un argumento para usspender la audiencia señalda pra recibr declaración a su defendido, los letrados vienen uevamente...

Además, se pueden leer las palabras aduencia, cbo, exspediente, documetnación, suponder, posibilida, declaració...  Todo eso en diez renglones.

Los abogados defensores Maximiliano Rusconi y Hugo Gabriel Palmeiro habían planteado una incompetencia, la nulidad del llamado a prestar declaración indagatoria y la postergación de la indagatoria porque los dos defensores tenían una audiencia de juicio.

Bonadío no aceptó la postergación y, luego, tampoco aceptó la solicitud de la defensa para que declarase por videoconferencia desde el penal. Cuando se realizó la indagatoria con la presencia del imputado, para sorpresa y estupor de los defensores, el inefable juez jamás apareció...

Además, si se lee la notificación, se puede ver que Bonadío rechazó  una nulidad in limine pues "resulta improcedente", es decir, en dos palabras.

La falta de Iimparcialidad de juez es evidente. Calificar de "machacona insistencia" a la actitud de la defensa es equivalente a decir que no los soporta, que son pesados, molestos. No solo se trata de un lenguaje impropio de un funcionario público sino que, además, manifiesta la animosidad del juez contra los defensores.

Toda esta resolución es un acto claro de abuso de poder. Dejemos de lado si los defensores tenían razón sobre el fondo de sus planteos. El problema es que un juez debe dar razones para rechazar cualquier solicitud de las partes. Pero eso a Bonadío —y a muchos jueces más—, parece no molestarle y dicta sentencias infundadas en las cuales, además, insulta a los defensores.

Esto sucede, entre otras razones, por la falta de control de las cámaras de apelaciones. Recordemos que Bonadío tiene permiso de la Cámara para a) limitar el acceso de la defensa a las actuaciones; b) no notificar en tiempo y forma; y c) no resolver rápidamente los planteos.

Con semejante tolerancia de la cámara de apelaciones, el incentivo para que el juez ajuste a derecho su conducta es inexistente. Y se nota.








1 comentario:

Anónimo dijo...

Si la "falta de parcialidad del juez es evidente", ¿eso implica que se trata de un juez imparcial? Quizá se trate de un error de redacción del autor. Creo que a todos nos pasa. Saludos.