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14 ene. 2017

CHOCÓ, HUYÓ Y LO PESCARON...


Así quedó el VW Bora del juez Muñoz


El 24 de septiembre de 2016, en los alrededores de la ciudad de Neuquén, a las 18:30, el juez Marcelo Muñoz, a bordo de su VW Bora, chocó desde atrás al Renault Sandero conducido por un joven que iba acompañado por su novia, que debido al impacto terminó en la zanja de desagüe.

El juez Muñoz no se detuvo y huyó del lugar, conduciendo 2,5 kilómetros en dirección a su casa, hasta que su auto se detuvo por los daños sufridos. Allí fue abordado por la policía, a quien le dijo que había chocado con un árbol y que ya había llamado a la grúa. Posteriormente, se negó a realizarse el control de alcoholemia. Luego del choque, el juez se comunicó por su teléfono con funcionarios policiales y abogados, y también con la prensa.

El 1º de noviembre, el jurado de enjuiciamiento resolvió declarar admisible la apertura del proceso de destitución contra el juez por mal desempeño y lo apartó preventivamente de su cargo con la reducción del 50 % de su salario (ver). La destitución del juez fue solicitada por una asociación de familiares de víctimas de accidentes viales, por el gremio docente ATEN y por el ex diputado Ricardo Villar (Cambiemos) (ver). 

La comisión especial que recomendara el inicio del jury había concluido:
El informe accidentológico indica que el siniestro se produjo de día, con “buena visibilidad brindada por iluminación natural”, “calzadas compuestas de asfalto seco y en buen estado de uso y conservación” y no hace “mención de la presencia de fallas y/o desperfectos en el funcionamiento de los sistemas de seguridad de las unidades protagonistas (los autos) que hayan contribuido en el desenlace del hecho.”
“La conclusión a la que arriba el accidentólogo es que “salvo que se genere prueba en contrario”, la causa deriva de la acción llevada a cabo por el conductor del VW Bora (Muñoz)”, se señaló en la resolución. 

Leandro Córdoba, quien conducía el Renault que fue chocado, declaró a la prensa:

"No tengo palabras para calificar a esta persona, lo único que me queda es pelear para que se haga justicia. Este señor no tuvo compasión, nos dejó tirados como bolsas de basura, sin saber qué nos había pasado", expresó.

Y añadió: "Además de provocar el accidente por exceso de velocidad se dio a la fuga, y después de que lo agarraron se negó a hacerse el test de alcoholemia y tiene el descaro de decir que no sabía lo que había pasado". 

Muñoz, por su parte, alega que en caso de probarse, los hechos denunciados no serían causal de remoción, que ocurrieron con total falta de culpabilidad, que se trata de un incidente de tránsito fuera del horario laboral, y que tienen una explicación médica que aún no tuvo oportunidad de probar (ver). 

La opinión del fiscal que interviene en el jury:


Gerez marcó “si cualquier persona hubiera merecido la repulsa social que se manifestó y continúa manifestándose con respecto al “juez que chocó, huyó y se negó a hacer el test de alcoholemia” (tal como es conocido por la opinión pública), cuanto mayor debe ser el rechazo cuando se trata de alguien que debe mantener una “buena conducta” para conservar la alta dignidad con la cual ha sido investido por los representantes del Pueblo —con todas las responsabilidades, no privilegios, que conlleva—. Máxime si, aunque precisa y cierta, la descripción con la que se nombra al Dr. Muñoz en la prensa no termina de abarcar la gravedad de su conducta, que además incluye el desprecio por las víctimas y el recurso a la mentira como artilugio para encubrir su responsabilidad y procurarse impunidad.”

Muñoz evidenció “un comportamiento totalmente incompatible con el de una persona que sufrió un accidente isquémico transitorio. Ciertamente, condujo un vehículo hasta que el mismo se detuvo por un recorrido difícil de realizar; estuvo en todo momento orientado en tiempo y espacio; tenía plena conciencia de lo sucedido; realizó llamados telefónicos a las personas indicadas; intentó desde un principio controlar la situación para que la misma no tomara trascendencia; y ensayó distintas coartadas mentirosas con el objeto de eximirse de responsabilidad”.




Desagüe donde terminó el Renault chocado


¿Reincidente?

El 1º de mayo de 2014 el juez Muñoz ya había tenido otro accidente. Mientras circulaba por una ruta aún no habilitada y, por lo tanto, sin cobertura del seguro, pasó por encima una rotonda y destruyó todo el tren delantero de su auto. Con la complicidad del jefe de policía, Muñoz se las arregló para que no se asentara el accidente, y luego declaró ante la compañía de seguros que el accidente había ocurrido en otra ruta, y así logró cobrarle a la empresa aseguradora Zurich el dinero con el que se compró el Bora gris cero kilómetro con el cual el 24 de septiembre de 2016 chocó al Renault Sandero (ver).

A raíz de la publicación de esa noticia, en diciembre de 2016 se abrió una investigación por la posible defraudación a la aseguradora y, además, por peculado, ya que además de borrar los registros, el jefe de policía le habría prestado un auto al juez que se había quedado a pie (ver). 

Las tres versiones de Muñoz

El juez Muñoz informó a la policía —en el lugar en el cual quedó detenido su auto tras el choque— que él había chocado contra un árbol.

Luego informó a la prensa que se debía haber quedado dormido por estar muy cansado luego de una extensa jornada de trabajo:

Venía de una larga jornada de trabajo y me quedé dormido. Sentí el golpe, pero no advertí lo que había pasado, por lo que continué manejando hasta que me detuvo la Policía y me contó (ver).

Por último, en el marco de su defensa en el proceso de faltas y ante el jurado de enjuiciamiento, introdujo una tercera versión de los hechos: había sufrido, en el momento del hecho, un accidente isquémico transitorio.



En el juzgado de faltas, el juez Muñoz ya ha sido condenado a la multa de $ 28.000 y ha sido inhabilitado para conducir por dos años.

El 26 de enero comenzarán las audiencias ante el Jurado de Enjuiciamiento, órgano que determinará si Muñoz debe ser destituido. El 26, 27, 30 y 31 de enero, y el 1º de febrero serán las audiencias de prueba. El 3 de febrero se dedicará a los alegatos finales de ambas partes, y la sentencia debe ser dictada en los siguientes 15 días según la ley.




El acusado: Marcelo Germán Rubén Muñoz, Juez de garantías del Colegio de Jueces de la Primera Circunscripción Judicial de Neuquén.


El acusador: José Ignacio Gerez, Fiscal general.


Los defensores: Juan Coto y Joaquín Imaz.

Los miembros del jurado: Evaldo Darío Moya, Ricardo Tomás Kohon y Alfredo Elosu Larumbe (miembros del Superior tribunal); María Laura du Plessis y Guillermo Carnaghi (diputados provinciales); y Carlos Fazzolari y Luis Arellano (abogados de la matrícula).

La acusación: Marcelo Muñoz conducía su VW Bora y a las 18:30 del 24 de septiembre de 2016 chocó en la parte trasera a un Renault Sandero con dos personas. Como consecuencia del choque, el Renault terminó en el desagüe. Muñoz no se detuvo y con los airbags activados y la parte delantera dañada, avanzó 2 kms. más, hasta que su auto se detuvo. En ningún momento prestó asistencia a las víctimas. Allí fue interrogado por la policía, a quien informó que había chocado contra un árbol, que ya había llamado a la grúa y que él estaba bien. Cuando se presentaron los de Tránsito se negó a realizarse el test de alcoholemia. Hasta aquí el contenido de la acusación en el capítulo “II. Hechos”.


En el capítulo siguiente, “III. Fundamentos”, se mencionan hechos adicionales. Se afirma, en este sentido, que el choque se debió al manejo imprudente y temerario de Muñoz, quien huyó deliberadamente del lugar. Posteriormente, Muñoz intentó ocultar lo sucedido. Había estado en un almuerzo académico donde bebió alcohol, por lo que se puede presumir que al momento del choque conducía bajo los efectos del alcohol. Mientras conducía y con posterioridad, Muñoz conservaba la facultad de tomar decisiones. Ello pues: a) antes del choque frenó y maniobró para intentar esquivar al Renault; b) condujo 2,5 kms desde el lugar del choque hasta que su auto se detuvo por desperfectos mecánicos, por un camino con curvas pronunciadas que exigen el uso de facultades mentales superiores; y c) estuvo hasta las 20 realizando llamadas y enviando mensajes por su teléfono móvil, y se comunicó con abogados especialistas en accidentes viales y funcionarios policiales de alta jerarquía.



En el blog Fuera del expediente hay una excelente cobertura del caso.

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