22 mar. 2017

NECESITAMOS CONTENEDORES, NO JUECES





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¿Sabés por qué ningún funcionario público va en cana? Por culpa de los containers.

Sí, aunque vos no lo creas, es lo que algunos jueces federales alegan para justificar su inoperancia. La habilidad del poder judicial para adjudicar culpas por su propia actuación ha ingresado en un nuevo capítulo. Como nos informa Martín Angulo, pareciera que para los jueces, ahora la responsabilidad de la inoperancia se debe a la falta de containers... 

"Colapsados", así describieron los jueces de los Tribunales Orales Federales (TOF) de Comodoro Py la situación que atraviesan. Lo hicieron en una nota que le enviaron el 10 de marzo a la presidente de la Cámara Federal de Casación Penal, Liliana Catucci. Se trata de los tribunales donde están radicados los juicios orales por hechos de corrupción de funcionarios públicos, de narcotráfico y secuestros, entre otros casos de crimen organizado.

Tal como ha señalado Gustavo Arballo, ellos nunca tienen la culpa de nada: 

Hagan la siguiente prueba: pregunten a operadores del sistema de cualquier nivel cuáles son los problemas más acuciantes de la justicia.

Dirán cosas como éstas:

- Exceso de trabajo (cúmulo de tareas)

- Falta de recursos (personal, infraestructura)

y todo un espectro de variaciones sobre la autovictimización, que es una forma de la autocomplacencia.

Veamos ahora de quién es la culpa por la falta de condenas en hechos de corrupción:

Los jueces también señalaron que en otros aspectos los contenedores "no reúnen las condiciones mínimas". Cada uno tiene 28,80m3 –apenas 0,80 más que lugares que dejaron– y no cuentan con estantes para guardar la documentación, por lo que se están amurando repisas para cumplir esa función. También se encuentran sujetos a "la exposición directa a cualquier fenómeno climático (v.s. frío, calor, lluvia)". Hace pocos días se conoció que una caja de plástico se derritió por el calor. Además el predio ha sufrido inundaciones y es una zona en la que suelen verse ratas.

"Con la asignación que se realiza no será posible satisfacer las necesidades mínimas indispensables para cumplir con la delicada tarea que ejercemos", concluyeron los 17 jueces que firmaron la nota (de los 18 que integran los TOF), en la que también hicieron saber otras preocupaciones.

En la nota que se refiere al problema se dice que han pasado décadas “sin respuestas adecuadas y con parches”. Estamos absolutamente de acuerdo con esa afirmación. Sin embargo, los deseos de los jueces son equivalentes, precisamente, a más parches.


Nada se dice, por ejemplo, sobre la “papelización” de la justicia, grave problema que, como se advierte, alcanza también a los tribunales que intervienen en la que debería ser una etapa oral del procedimiento penal.

Me gustaría hacer un experimento, aun manteniendo el anacrónico procedimiento vigente. Revisaría cualquier expediente y le quitaría:

1) todas las constancias que se repiten una y otra vez;

2) todo el papelerío referido a notificaciones;

3) pedidos de fotocopias, resoluciones que los conceden y constancias de que se retiraron;

4) todas las copias que genera la remisión de oficios (resolución, remisión del oficio, copia del oficio que viene en la respuesta, etc.);

5) y muchas cosas más que sobran dentro de una carpeta que debería contener, aun con este sistema, solo la información indispensable para comprender y tramitar el caso.

Con eso solo, creo que habría una reducción sustantiva de las carpetas que llamamos “cuerpos” y que pertenecen al mismo “expediente”. 

Más allá de ello, el problema no es la falta de espacio, el problema es un trámite procesal premoderno que exige amontonar papeles y más papeles sin sentido alguno, y que desnaturaliza la función judicial. Los jueces no se dedican a escuchar a las partes, a determinar cuáles son los hechos del caso percibiendo directamente la incorporación de la prueba y a resolver los conflictos que las partes plantean. No, no, no. Ellos son burócratas custodios del expediente que ellos mismos generan. Y en esta tarea, que nada tiene que ver con la función judicial, las partes solo molestan. En consecuencia, si las partes entorpecen el normal desarrollo del expediente, mejor olvidémonos de las partes.

¿Han escuchado alguna vez que los jueces reclamen por mejores condiciones de trabajo que les permitan atender adecuadamente a las partes? Yo tampoco. Ellos no creen que ése sea su trabajo.

Finalmente, según los jueces federales de los tribunales de juicio (17 de los 18), “con la asignación [de containers] que se realiza no será posible satisfacer las necesidades mínimas para cumplir con la delicada tarea que ejercemos”. Como de costumbre, a la hora de reclamar, nunca se olvidan de autoelogiarse, y de destacar lo “sagrado” de su tarea.


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