te lo advertimos...

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5 abr. 2009

DESVENTURAS DE UN PENALISTA ARGENTINO

UN DESEMBARCO COMO POCOS EN EL PERÚ

Como todos Ustedes saben, los únicos que hablamos el más castizo castellano en América Latina somos los argentinos. Términos como "che", "pesificar", "mina", "gambas", "bondi", "nafta", "forro", "trucho", "chabón", etcétera, etcétera, etcétera, sólo se conse.van en nuestro purísimo castellano. Nuestra genuina e inimitable manera de pronunciar la "y" y la "ll", por otra parte, también integran nuestro acervo cultural.

Cuando uno viaja —como sucedió en este caso, a Lima, Perú—, el lenguaje le puede jugar una mala pasada. Más que "mala pasada", yo diría que una "pasada de mierda".

En septiembre de 1988, cuando —créase o no— yo aún era estudiante, organizamos el PRIMER ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE PUBLICACIONES JURÍDICAS DIRIGIDAS POR ESTUDIANTES de manera conjunta entre "Lecciones y Ensayos", la revista dirigida por estudiantes de nuestra facultad, y la "Revista Jurídica Estudiantil", de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, Montevideo (ver la crónica del Encuentro en Revista "Lecciones y Ensayos", Número 50, 1988, ps. 287 y ss.).

El Encuentro se realizó el 8, 9 y 10 de septiembre de 1988 en Montevideo. Sin embargo, la gran mayoría de las delegaciones llegaron aquí a Buenos Aires y desde aquí marchamos en barco a Colonia, y luego en bus hasta Montevideo. Asistieron varias revistas peruanas, una revista panameña, la revista estudiantil de la Universidad de Costa Rica, dos revistas chilenas, dos revistas brasileñas, y delegaciones de Venezuela y Bolivia.

La delegación peruana de la Revista "Themis", integrada por Alfredo BULLARD, Fernando CANTUARIAS, Pepe JIMÉNEZ y César PARODI no tuvo mejor idea que la de llegar a Buenos Aires dos semanas antes del Encuentro y de quedarse una semana más después del Encuentro. No sé por qué razón, como sucede desde entonces cada vez que hay que sacar a pasear a extranjeros por la noche, salí sorteado, con lo cual cargué con los cuatro peruanos por dos semanas, con lo cual zafé de las pesadas tareas preparatorias del Encuentro. Finalmente, terminamos muy amigos con los cuatro peruanos molestos —a tres de ellos los sigo viendo regularmente y somos muy buenos amigos—. Y como siempre había querido conocer el Cusco y las ruinas de Machu Picchu, marché a molestarlos a ellos en enero de 1989.

El día siguiente a mi llegada había una recepción muy formal en la casa de la familia CANTUARIAS. Allí marché, y la reunión era realmente formal. Al poco tiempo de llegar, me puse a charlar con una señora casada muy joven, simpática y bonita. Lo único que yo sabía de la reunión es que tenía alguna relación con homenajear a un abogado y profesor de apellido Avendaño. Después me enteré de que este señor era el decano de derecho de la Universidad Católica, que no se parece en nada a la Católica de aquí y, según opinión de muchos abogados y profesores, es la mejor facultad de derecho de Lima.


El diálogo que tuve con esta señora fue algo similar a lo siguiente:


- ¿Y tú de donde eres?

- Soy argentino.

- ¿Vives aquí en Lima?

- No, vivo en Buenos Aires, pero vine por mis vacaciones y recién he llegado ayer.

- ¿Y de dónde conoces a los Cantuarias?

Entonces le conté el tema del Encuentro y algunas cosas más. En un momento, durante esa conversación, dije algo que sólo puede decir un gran caradura. Y allí fue cuando empezaron mis problemas. Frente a esos dichos, la señora me dice sin recato alguno:

- ¡Tu eres un conchudo!

Al principio me quedé medio helado y sin saber qué decir. Como soy muy mal hablado, en ese momento pensé que me estaba transmitiendo que podía decir todas las "malas palabras" que quisiera. Así que empecé a hablar sin frenos inhibitorios, y durante los veinte minutos de conversación que siguieron, hablando de personajes de la política argentina, mis respuestas eran de este tono.

- Ése político es un reverendo hijo de puta...

- Ése es otro gran cagador, no deja putada por hacer...

- Cuando fue diputado, se notó que era un gran concha de su madre...

- Lo único que sabe hacer es cagada tras cagada...

- No, ése parece cojudo, pero de cojudo no tiene un pelo...

- Y ése se tuvo que ir cuando le dieron una patada en el orto...

Y otras finezas por el estilo. Cuando dije la primera de estas afirmaciones tan afrancesadas, miré la reacción de mi interlocutora, y todo bien. A lo sumo se reía de mis juicios tan categóricos y cargados de "lisuras" —"mala palabra" en peruano—.

A los veinte minutos de charla, despues de que yo ya había descargado todo mi diccionario de puteadas al estilo argentino, comienza a despedirse y me dice que tiene que ir a atender a algunos invitados.

Después de las despedidas del caso, y luego de que comenzó a alejarse de mí, dio media vuelta y, ya de frente, me dijo:

- ¿Sabes qué? La palabra "conchudo" no es una lisura. Y aquí en el Perú, los hombres no dicen lisuras delante de las mujeres.

Y con el donaire de una princesa giró nuevamente, y caminó hasta que la perdí de vista.

Y después de quedarme mudo y con la boca abierta, me dí cuenta de que me había agarrado de boludo, y de que se me había cagado de risa durante todo el tiempo. Una genia.


AB

PS: "Conchudo" significa algo similar a fresco, caradura.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Albert, quiero más de estas historias!!! Contás estas cosas tan lindas que es una lástima que desperdicies tu talento escribiendo cosas jurídicas.
Te quiero. Sos amor.
Laura

Anónimo dijo...

y bueno, al fin y al cabo, mas que abogada era mujer. K.

Anónimo dijo...

Conchudo, segun el diccionario, significa persona sagaz, astuta, inteligente...., viene de los animales que tiene concha (caparazon!) y que se protegen dentro de él.

Anónimo dijo...

Estimados: las anteriores son dos acepciones distintas, y la primera de ellas en desuso.

La que aquí aparece segunda en el diccionario de la RAE en la web es la que usan los peruanos. No tiene nada que ver con la inteligencia y mucho enos con una caparazón.

conchudo, da.

1. adj. Dicho de un animal: Cubierto de conchas.

2. adj. coloq. Am. Sinvergüenza, caradura.

3. adj. coloq. Col. indolente (‖ que no se afecta o conmueve).

4. adj. C. Rica. tosco (‖ grosero).

5. adj. coloq. desus. Astuto, cauteloso, sagaz.

Saludos,

AB

Cynthia dijo...

Y es cierto! Mi hermana vive en Lima y te miran muy mal si decís malas palabras.

Alberto Bovino dijo...

Si Cynthia, eso me quedó más que claro mi primera noche en Lima

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